Celso García de la Riega

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El Proceso de los llamados Pleitos Colombinos, No Demostró la Extranjería de Cristóbal Colón

A la muerte de Cristóbal Colón, 1506, su hijo Diego inicio lo que luego se dio en llamar los “Pleitos Colombinos” que se alargaron después de muerto Diego, 1526, y que su viuda María Álvarez de Toledo, hija del Duque de Alba, continuo hasta 1541. ¿Cuál es el motivo de este post? Desde luego no es hablar de los pleitos, que están muy bien recogidos y explicados en la obra de Anunciada Colón de Carvajal y José Manuel Pérez-Prendes. El motivo es cierta parte argumentativa del proceso y que me ha llamado la atención, en concreto es por la supuesta extranjería de Cristóbal Colón y lo que voy a tratar es argumentar en contra basándome en el propio proceso.

En una entrevista a los dos autores, antes mencionados, José M. Pérez-Prendes dice:

En diversos documentos ahora encontrados, el fiscal señala que la legislación castellana impedía se le otorgaran a Colón los cargos que le confirieron, por el hecho ser extranjero, no súbdito ni vasallo de los Reyes Católicos.” Esto implica que no podían heredar los hijos los cargos, a pesar, de que los R.C le permitieron hacer Mayorazgo

Aquí ya me surge la primera pregunta ¿Por qué los R.C le concedieron dichos privilegios, si era extranjero? Posibles respuestas: O bien los R.C no sabían que era extranjero, cosa poco probable, o bien los R.C si sabían que era de uno de los Reinos Castellanos, con lo cual era súbdito y natural. Pero a renglón seguido surge otra pregunta ¿Por qué el fiscal alude a la extranjería de Colón? Y aquí vuelven a surgir posibles respuestas:

1º El fiscal emplea táctica. Es posible ya que esta acusación la emplearon hacia el final de los pleitos, no antes, lo veremos por las sentencias que hubo antes de emplear el fiscal esta argumentación.

2º Diego Colón sabía que si decía que eran súbditos y naturales, no tendrían nada que hacer en el juicio, pues los naturales estaban sometidos al criterio de los Reyes, en cuanto al cambio de otorgamiento de mercedes, es decir, ahora te las doy: Virreinato, Gobernador, Almirante y administración de justicia; pero mañana te las quito cuando quiero y tu no puedes rechistar.

La primera sentencia dice: “En Sevilla, á 5 de Mayo de 1511, se declaró pertenecer al almirante D. Diego Colón y a sus sucesores por siempre jamás la gobernación y administración de justicia en las tierras descubiertas por su padre, con título de visorrey. La sentencia fue aprobada y mandada cumplir por Provisión ejecutoria.” Parece claro que aquí no les importaba que Colón fuera extranjero.

El caso es que, cada vez, se iban conquistando mas tierras en el continente americano. Diego Colón, aspirando al gobierno absoluto, provisión de oficios, administración de justicia y percepción de rentas en la tierra extendida de polo á polo al occidente de la línea trazada por el pontífice Alejandro VI, á las islas del Pacífico, y á más, si más se descubriese, sentando que no le alcanzaba el precepto legal de dar residencia de sus actos; que los reyes de Castilla no tenían facultad para entender en el repartimiento de los indios ni para establecer tributos de cualquiera especie que fueran, toda vez que habrían de afectar al décimo y octavo de productos, pertenecientes al almirantazgo por las estipulaciones de Santa Fe. Sostenía igualmente su derecho á percibir parte de los diezmos eclesiásticos y de las penas de Cámara, y á nombrar, no solamente los concejos de los pueblos, pero aun los capitanes de los navíos que fueran á las Indias, con extremos que obligaron á significarle «ser el Rey y la Reina los señores naturales de las Indias, y no el Almirante, como él hasta aquí lo había creído.»

En la declaración de La Coruña. Es muy favorable a las pretensiones de la familia Colón. Por ella, el titular, en tanto es Virrey, queda exento ­no sus oficiales­ del juicio de residencia, e interviene en los municipios indianos, y en la Casa de la Contratación le corresponde la propuesta en terna de los oficios de gobierno, y tiene el derecho al cobro de la décima en toda su jurisdicción. Todos los historiadores del Derecho Indiano están de acuerdo en que la declaración de La Coruña fue un gran triunfo para los Colón. Pero como seguimos comprobando, parece que tampoco les importaba que Cristóbal Colón fuera extranjero y a la sazón que su hijo pudiera heredar los títulos de un extranjero que no tenía derecho a ellos, precisamente por ser extranjero. Creo que esta clara mi argumentación.

El cuarto pleito se inicia en 1524, a petición de don Diego Colón al ser depuesto de sus cargos indianos por defectuosa administración, y a su muerte, en 1526, el pleito fue continuado por su viuda, dona María de Toledo, en nombre del primogénito y menor don Luis Colón y de sus hermanos. Termina con la sentencia dada en Valladolid, en 1527, que declara nulas la sentencia de Sevilla (1511) y la declaración de La Coruña (1520) y ordena que el pleito se vea de nuevo en su totalidad.

El 5º pleito se inicia como consecuencia de la inmediata apelación de la familia de Colón a este fallo, y concluye con la sentencia dada en Dueñas en 1534. Sentencia muy contraria a los Colón y por consiguiente favorable a la Corona. Esta recobra sus preeminencias soberanas y sus regalías fiscales. Y los Colón solo conservan el titulo de Almirante y sus emolumentos; pero como Virreyes estarían sujetos al juicio de residencia.

Naturalmente hay una inmediata apelación de los Colón a esa sentencia dada en Dueñas, que da lugar al 6o pleito. Su tramite duró dos años: 1535 y 1536. Y durante él se plantea jurídicamente una nueva cuestión. El Fiscal de la Corona, el Lcdo. Villalobos expone que el descubrimiento de las Indias no lo hizo exclusivamente Colón, y por lo tanto en cuantos derechos de aquel suceso se derivasen, correspondía una parte a los herederos de Martin Alonso Pinzón, cuyo hijo acababa de cederlos a la Corona. Dicha tesis pretende en este pleito probarla documental y testificalmente el Fiscal, así como contradecirla los procuradores de don Luis Colón. La sentencia dada en Madrid ­18 de agosto de 1535­ fija los limites del Virreinato colombino circunscrito a las islas Española, Cuba, Puerto Rico, Jamaica y las tierras de Veragua y Paria, es decir, a las personalmente descubiertas por don Cristóbal.

Esta sentencia es apelada de inmediato por el Fiscal por disconformidad frente al reconocimiento del Virreinato colombino, a su juicio improcedente por haber sido Pinzón el verdadero descubridor de las Indias, produciendo este litigio el 7o pleito.

El final de todos estos pleitos fue el arbitraje del Obispo de Sigüenza, Fray García de Loaysa, presidente del Consejo de Indias, y del Dr. Gaspar de Montoya, del Consejo de Castilla, que dieron su laudo en Valladolid en 1536 (28 de junio y luego aclarado el 7 de julio).

Por este laudo, todo lo reclamado por la familia Colón ­almirantazgo, virreinato, gobernación general­ no honoríficos sino efectivos y además perpetuos y hereditarios, más el percibo del tercio, décima y ochavo, quedó reducido a lo siguiente:

Titulo sólo de Almirante, hereditario, con el ejercicio y derechos tales como los tenía el Almirante de Castilla, que era la institución que servía de modelo.

Supresión del Virreinato y de la Gobernación general de las Indias.

Constitución del señorío colombino, con el título de Marqués en Jamaica y de Duque en Veragua, con jurisdicción respectivamente sobre la isla jamaicana, y sobre veinte y cinco leguas cuadradas en Veragua.

Perpetuidad de los oficios de Alguacil mayor de Santo Domingo y de aquella Audiencia.

Diez mil ducados de oro renta anual en las Indias, como juro de heredad.

Reconocimiento de la posesión de las tierras, labranzas y pastos que los Colón tenían en La Española.

Y una renta anual de 500.000 maravedís a cada una de las hermanas de don Luis, doña María y doña Juana.

Conclusión, que el verdadero interés estaba en el control de los descubierto y por descubrir y en los beneficios obtenidos con el descubrimiento, el que Colón fuera extranjero, como alegaba el fiscal no era el motivo de la discrepancia, pues, hasta le cuarto juicio pareció no importarles, ya que, seguían siendo Virrey, Gobernador General, Almirante y administrador de justicia.

En vista de lo expuesto, desde mi punto de vista, con los pleitos no se verifica que Cristóbal Colón fuera extranjero, tal y como dice Pérez-Prendes, primero porque de ser así no tendrían sentido ni las Capitulaciones de Santa Fe, con todas los títulos dados a un extranjero, ni tendría sentido el que los R.C concedieran a Colón la concesión de hacer Mayorazgo, algo que era prerrogativa de los Reyes y que solo existía en Castilla, en el resto de los países europeos, incluida Génova, no existía Mayorazgo, había testamento. Aparte de que como hemos comprobado en los primeros juicios se les dio a los Colón los títulos heredados que venían en las Capitulaciones y en el propio Mayorazgo de Cristóbal Colón.

 

Fuentes utilizadas: Asunción Colón de Carvajal, José Pérez- Prendes, Bibiano Torres Ramírez  y Biblioteca Cervantes

TÍTULO EXPEDIDO POR LOS REYES CATÓLICOS A CRISTÓBAL COLÓN

TÍTULO EXPEDIDO POR LOS REYES CATÓLICOS A DON CRISTÓBAL COLÓN DE ALMIRANTE, VIRREY E GOBERNADOR DE LAS ISLAS E TIERRA FIRMA QUE DESCOBRIESE.

Don Fernando e Doña Isabel, por la Gracia de Dios, Rey e Reyna de Castilla, de Leon, de Aragon, de Sevilla, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Múrcia, de Xaen, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, e de las Islas de Canarias; Conde e Condesa de Barcelona, e Señores de Vizcaya e de Molina; Duques de Atenas e de Neopatria, de Gociano: Por quanto vos, Cristóbal Colon, vades por Nuestro mandado a descobrir e ganar con ciertas xustas Nuestras, e con Nuestras gentes, ciertas islas e Tierra-firme en la Mar Océana; e se espera que con la ayuda de Dios, se descobrirán e ganarán algunas de las dichas islas e Tierra-firme en la dicha Mar Océana, por vuestra mano e industria; e ansí es cosa xusta e rrazonable, que pues os poneis al dicho peligro por Nuestro servicio, séades dello remunerado; e queriendoos honrrar e fazer merced por lo susodicho, es Nuestra merced e voluntad, que vos el dicho Cristóbal Colon, dempues que hayades descobierto e ganado las dichas islas e Tierra-firme en la dicha Mar Océana, o qualesquier dellas, que seades nuestro Almirante de las dichas islas e Tierra-firme que ansi descobriéredes e ganáredes, e seades Nuestro Almirante e Virrey e Gobernador en ellas, e vos podades dende en adelante llamar e intitular Don Cristóbal Colon; e ansi vuestros fixos e subcesores en el dicho oficio e cargo, se puedan intitular e llamar Don, e Almirante, e Virrey e Gobernador dellas; e para que podades usar y exercer el dicho oficio de Almirantadgo, con el dicho oficio de Virrey e Gobernador de las dichas islas e Tierra-firme que ansí descobriéredes e ganáredes por vos o por vuestros Lugares-Tinientes, e oir e librar todos los pleytos e cabsas ceviles e creminales tocantes al dicho oficio de Almirantadgo e Visorrey e Gobernador, segun falláredes por derecho, e sigun lo acostumbran usar y exercer los Almirantes de Nuestros rreynos; e podades punir e castigar los delinquentes, e usédes de los dichos oficios de Almirantadgo e Visorey e Gobernador, vos e los dichos vuestros Lugares-Tenientes, en todo lo a los dichos oficios e cada uno dellos anexo e concerniente; e que hayades e llevades los derechos e salarios a los dichos oficios e cada uno dellos anexos e pertenescientes, sigun e como los llevan e acostumbran llevar el Nuestro Almirante mayor en el Almirantadgo de los Nuestros rreynos de Castilla, e los Visoreyes e Gobernadores de los dichos Nuestros rreynos.

E por esta nuestra carta o por su treslado, sinado de escribano público, Mandamos al Príncipe D. Xoan, Nuestro Muy Caro e Muy amado fixo, e a los Infantes, Duques, Perlados, Marqueses, Condes, Maestre de las Ordenes, Priores, Comendadores e a los del Nuestro Consexo e Oidores de la Nuestra Abdiencia, Alcaldes e otras xusticias qualesquier de la Nuestra Casa e Córte, e Chancillería; e a los Subcomendadores, Alcaydes de los castillos e casas fuertes e llanas, e a todos los Consexos, Asistentes, Corregidores, Alcaldes, Alguaciles, Aberinos, Veintequatro caballeros xurados, Escuderos, Oficiales e homes buenos de todas las cibdades e villas e lugares de los Nuestros rreynos e Señoríos, e de los que vos conquistáredes e ganáredes; e a los Capitanes, Maestres, Contramaestres, Oficiales, marineros e gentes del mar, nuestros súbditos e naturales que agora son e serán de aquí adelante, e a cada uno e a qualquier dellos, que seyendo por vos descobiertas e ganadas las dichas islas, e Tierra-firme en la dicha Mar Océana, e fecho por vos, o por quien vuestro poder obiere el xuramento e solenidad quen tal caso se rrequiere, vos hayan e thengan, dende en adelante para en toda vuestra vida, e dempues de vos a vuestro fixo e subcesor, e de subcesor en subcesor para siempre xamás, por Nuestro Almirante de la dicha Mar Océana, e por Visorey, e Gobernador en las dichas islas e Tierra-firme que vos el dicho Don Cristóbal Colon descobriéredes e ganáredes, e usen con vos, e con los dichos vuestros Lugares-Tinientes quen los dichos oficios de Almirantazgo e Visorrey e Gobernador posiéredes; en todo lo a ellos concerniente, e vos rrecudan e fagan rrecudir con la quitacion e derechos e otras cosas, a los dichos oficios anexos e pertenescientes, e vos guarden e fagan guardar todas las honrras, gracias e mercedes e libertades, preeminencias, prerrogativas, exenciones, inmunidades, e todas las otras cosas e cada una dellas, que por rrazon de los dichos oficios de Almirante e Visorey e Gobernador, debedes haber e gozar, e vos deben ser guardadas; todo bien e complidamente, en guisa que vos non mengue ende cosa alguna; e quen ello, nin en parte dello, embargo nin contrario alguno vos pongan, nin consientan poner.

Nos, por esta Nuestra Carta, dende agora para entonces vos facemos merced de los dichos oficios de Almirantadgo e Visorey e gobernador, por xuro de heredad, para siempre xamás; e vos damos la posesion e casi posesion dellos e de cada uno dellos, e poder e abtoridad para los usar y exercer, e llevar los derechos e salarios a ellos e cada uno dellos anexos e pertenescientes, sigun e como dicho es; sobre lo qual todo que dicho es, si nescesario vos fuere, e si lo vos pidiéredes, Mandamos al Nuestro Chanciller e notarios, e a los otros oficiales questán a la tabla de los Nuestros sellos, que vos den e libren, e pasen e sellen Nuestra Carta de previlexio la mas fuerte e firme e bastante que les pidiéredes, e obiéredes menester.

E los unos nin los otros non fagades nin fagan en deal por alguna manera, so pena de la Nuestra merced, e de diez mill maravedís para la Nuestra Cámara, a cada uno que lo contrario ficiere; e demas, Mandamos al home que les esta Nuestra Carta mostrare, que los emplace que parezcan ante Nos en la Nuestra Córte, de quier que Nos seamos, del dia que los emplazare a quince dias primeros siguientes, so la dicha pena; so la qual, Mandamos a qualquier escribano público que para esto fuere llamado, que dé, ende, al que se la mostrare, testimonio sinado con su sino, porque Nos sepamos como se comple Nuestro mandado.

Dada en la Nuestra Cibdad de Granada a treinta dias del mes de Abril año del nascimiento de Nuestro Salvador Xesucristo de mil e quatrocientos e noventa e dos años.-Yo el Rey.-Yo la Reyna.-Yo Xoan de Coloma, Secretario del Rey e de la Reyna Nuestros Señores, la fisce escrebir por su mandado.-Acordada en forma.-Registrada.-Sebastian de Olano.-Francisco de Madrid, Chanciller.

Fuente: Colección de documentos inéditos: relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas en América y Oceanía, sacados de los Archivos del Reino y muy especialmente del de Indias, por TORRES DE MENDOZA, Luis de, abogado de los Tribunales, ex-Diputado a Cortes, con la cooperación competente. Autorizada por el Ministerio de Ultramar, según Real Orden de 10 de julio de 1862, Imprenta de Manuel Hernández, Madrid, 1864-84, 24 tomos. Primera Serie, tomo XXX, 1878, pp. 59-64

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