Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Archivo para la etiqueta “vida gallega”

Colón, Pontevedrés

  1. Colón, pontevedrés

Vida Gallega 10 Noviembre 1920

Vida Gallega Rigueira 10:11:1920De regreso de mis acostumbradas excursiones veraniegas, y ya restituido á mis labores literarias, me encuentro con dos folletos galantemente dedicados por sus respectivos autores, los Sres. Rodríguez Martínez y D. Ramón Marcóte. Ambos se ocu­pan en la debatida cuestión relativa á la oriundez y naturaleza del almirante que llevó la luz de la civilización á las tierras trasatlánticas.

He leído uno y otro con todo el detenimiento que me inspiran las obras que sobre este patriótico tema versan, y obtuve de ellas la impresión agradable y satisfactoria que ha producido al público docto la manera de tratar el asunto tanto por uno como por otro escritor, mis queridos amigos, co­nocido y popular doctor en Medicina el primero, y distinguido literato y filólogo el segundo.

Editado el libro del Sr. Marcóte en la Habana, donde su autor reside, nos trae de allá alientos para proseguir la campaña aquí iniciada con notorio éxito y con brillante resultado.

Sabido es lo mucho que á mí ha interesado é interesa el tema que sirvió para desarrollar dife­rentes aspectos de la cuestión en las columnas de la prensa, coadyuvando á la labor relevante de aquel gallego ilustre que se llamó Celso García de la Riega y que tanto honor ha dado á las Letras regio­nales. Y, por tanto, cabe suponer cuanto habrá de halagarme que personas tan cultas y de sólida re­putación en la Literatura como los Sres. Rodríguez Martínez y Marcóte hayan decidido terciar en el debate, para secundar la teoría sostenida por nosotros los mantenedores de la herencia que á Galicia legó el inmortal García de la Riega. Para mí constituye un orgullo que los que ahora venimos consagrándonos á continuar la importante obra de aquel conterráneo hallemos la colaboración de hombres del valer de estos dos paisanos, que así honran á su país y hacen resplandecer la verdad .histórica con su esfuerzo.

El tema de Colón gallego está de perfecta actualidad, y es menester que los aún no iniciados en él lean estas obras que difunden la buena nueva de que el insigne navegante era gallego, y no italiano, como, por un error histórico, vino sosteniéndose durante siglos.

Todos recordamos la brillante conferencia del doctor Rodríguez Martínez desenvolviendo este asunto con la erudición y la brillantez que son condiciones que le adornan. Y esa conferencia está vaciada en el libro de referencia, que merece conservarse como un documento transcendental para la reparación del secular error.

Respecto al folleto de Marcóte, realmente me ha encantado la disertación elocuentísima que contiene y en la cual se refuta, con copia de datos y con sólida argumentación, el informe emitido por el ilustre Oviedo Arce acerca de este asunto y en el cual negaba el origen gallego de Colón. Demuestra el. Sr. Marcóte haberse apoderado de la cuestión, haberla estudiado concienzudamente, y haber contrastado datos para llegar á las conclusiones concretas é irrefragables que establece contra la tesis mantenida por el eruditísimo académico fallecido.

No ha de ser esta nota mía una crítica de dichos libros, sino un

simple acuse de recibo y un testimonio de gratitud por la atención que los autores de ambos me han dispensado, dedicándome ejemplares con elogio á mi modesta labor sobre el parti­cular. La Voz de Galicia habló de ellos durante mi ausencia; pero deber mío es corresponder á la galantería de tan simpáticos escritores, á quienes Galicia debe una importante obra en sentido patriótico, consagrándoles estas cuar­tillas en las que quiero hacer constar que me adhiero en absoluto á cuanto uno y otro expresan y refrendo lo que, en punto al origen de Colón, sostienen.

Los libros de que hablo merecen la difusión por toda América latina, por todos aquellos países que están en relación directa con dicha parte del dedican sus afanes al estudio de la Historia, tristemente falseada en lo que á la cuna del célebre navegante afecta.

Yo prometo continuar la obra iniciada y sostenerla con tesón y con fe, porque estoy persuadido de que Colón nació en Pontevedra y de que la primera piedra colocada en este asunto por Celso García de la Riega ha de convertirse en magno edificio, que destacará ante todo el orbe, para que desde ahora deje de afirmarse que fué Italia la patria del descubridor de América.

Creo en ello cumplir un deber de gallego, de español y de amante de la verdad histórica, en cuyas aras hemos de sacrificar esfuerzos y trabajo, porque el error no debe prevalecer más tiempo que aquel que tarda la verdad en abrirse paso.

J. M. RIGUERA MONTERO.

Riguera Montero

Vida Gallega  Febrero de 1914                                                 

               COLÓN, ESPAÑOL  

Su origen y patria

El siglo XIX fué el sigló de los inventos y de tas evoluciones científicas; mientras que el siglo XX ; será el de las rectificaciones históricas y geográfi­cas, que marcarán el destino de todos los pueblos, porqué el destino de uno está enlazado con el de los demás.

Roosevelt

Decíamos en otra ocasión:

“Así como en Jesucristo se cumplieron los oráculos de los Pro­fetas respecto á la venida del Mesías para la redención del género humano, así también en Cristóbal Colón se verificó, para la epopeya del descubrimiento de América, el vaticinio que el poeta latino Séne­ca, nacido en Córdoba y por consiguiente español, dejó escrito en su Medea, hace diecinueve siglos:

Venientannis saecula series

QuibuS oceanus vincula rerum

Laxet, et ingens pateat tellus:

Tethysque novos detegat orbes

Neque sit terris ultima Thule

Vida Gallega Montero1 Febr 1914En el transcurso de los siglos vendrá un tiempo en que el Océano ensanche sus términos y se descubra una vasta comarca; y la diosa Tetis (mujer del mar y madre de los ríos) deje ver nuevas regiones, no siendo Thule (isla de las más boreales de Europa, cercana a la India) la última de las tierras.

Y del mismo modo que siete ciudades de Grecia se disputan el honor de haber sido la cuna de Homero, otras tantas de Italia pre­tenden ser la del osado nauta que, con su portentoso genio, borró los límites del Mundo hasta entonces conocido.

Pero fuít homo missus á Deo citi nomen est Celsus, tenemos á un hombre eminente, tenemos al excelso historiógrafo, lexicólogo y polígrafo, D. Celso García de la Riega, enviado, al parecer, por el mismo Dios, para demostrarnos, como documentalmente lo tiene de­mostrado, después de más de treinta años consagrados a prolijas in­vestigaciones, ímprobas disquisiciones y pacientísimos trabajos, que Pontevedra es la cuna del inmortal navegante Cristóbal Colón Fon- terosa.”

Así lo manifestábamos después qué él Dr. D. Constantino Horta y Pardo y el marqués de Dosfuentes, D. Fernando de Antón del Olmet, habían hecho separadamente en folletos y revistas extensos, profundos y minuciosos estudios de todos los argumentos, noticias y documentos que el Sr. García de la Riega comunicara a la respeta­ble Sociedad Geográfica de Madrid, en solemne conferencia celebra­da el 20 de Diciembre de 1898, publicando, ademas, miles de artícu­los aquende y allende los mares, como apuntes para el libro proyectado en que habría de explanar su opinión científica respecto á la verdadera cuna del descubridor del Nuevo Mundo

Y hoy, en posesión de tan deseado libro, recientemente impreso en el establecimiento tipográfico “Sucesores de Ribadeneyra”, de Madrid, con el titulo que sirve de epígrafe a estas iineas, vernos con satisfacción que ante el esplendor resultante de las investigaciones con ciencia y paciencia benedictinas practicadas por el eminente historiador D. Celso Garcia de la Riega, se han derrumbado los falsos idolos de las antiguas historias que daban a Génova por patria de Colon, en vez de la hoy reivindicada Pontevedra para gloria de los pueblos que hablan la lengua española, a quienes, el autor dedica el libro

En efecto, demostrado esta que fue y es tan desmesurada la abundancia de las cunas y leyendas de Colón en Italia, que en mas de catorce ciudades, villas, pueblos yVida Gallega Montero2 Febr 1914 aldeas, se le han elevado monumentos, y sus principales historiadores, antiguos y modernos, lucharon con tal ahincó y tesón, que ellos mismos se encargaron de inutilizar mutuamente los argumentos y papeles que producían como pruebas a favor de las respectivas pretensiones, llegando á coincidir los principales escritores contemporáneos y amigos del Almirante, en descartar la Ciudad de Génova y en no puntualizar el pueblo que fuese cuna del primer virrey de las Indias.

También esta probado que los nombres, apellidos paternos y maternos de toda la familia de Colon se hallan en los archivos de Pontevedra, según lo patentizan los fotograbados que aparecen por apéndice del libro, reproduciendo documentos anteriores y coetáneos al descubrimiento de America.

Resulta, pues, evidente que no fue un genovés quien sobre español navío descubrió el Nuevo Mundo, sino un español, navegando en La Gallega, como así primitivamente se llamaba la carabela Santa Maria, en los antiguos astilleros de Pontevedra construida, el que llevo á cabo la realización de tan colosal empresa, habiendo sido piloto de La Pinta otro gallego, Cristobal Garcia Sarmiento.

Las objeciones que se habían formulado contra los diferentes tópicos de este asunto, están resueltas con tan claros razonamientos, que el insigne autor del libro no establece una conclusión sin verla con evidencia contenida en las premisas. Así, los esfuerzos realizados y resultados obtenidos para fundar la propia convicción, descansan en bases. sólidas que imprimen los mismos impulsos en el entendimiento de sus lectores, sentando de esa manera las leyes de correlación necesaria entre el sujeto que juzga y el objeto juzgado, entre la verdad subjetiva y la verdad objetiva.

No sin razón se dice que la Filosofía es la llave de las ciencias.

Por esto, el sabio profesor Sr. Altamira, en su notable obra La enseñanza de la Historia, dice: “Al estudiar la Historia, en vez de la asidua investigación de los hechos, se cae frecuentemente en la idolatría del libro: en creer como artículo de fe que lo dicho por un historiador, mas ó menos ilustre, necesariamente ha de ser cierto.

Claro es que por este procedimiento el error se petrifica y llega a transformarse en dogma.” Y añade un elocuente académico: “Es tan cómodo para los espíritus perezosos saber Historia sin necesidad de estudiarla!”… Y Roosevelt fundamenta observa que el presente siglo, llamado el de las luces, será el de las rectificaciones de las ciencias históricas y geográficas, con su crítica analítica, filosófica, y su lógica deductiva.

Conste, por lo que sintéticamente queda expuesto, que: el esclarecido hijo. de la bella Helenes, D. Celso Garcia de la Riega -cuyo fallecimiento nos, sorprendió hace pocos días, produciéndonos llanto en los ojos y en el pecho angustia, como sucederá, principalmente, á todos los amantes de la majestad de la Ciencia,- deja comprobada su tesis adoptada ya oficialmente en las principales Universidades de América y en los centros científicos del mundo.

¡Paz en la tumba del venerable patricio, que murió llevando el consuelo de haber hecho á España objeto mundial de los más culminantes honores: de una gloria nunca igualada en los fastos de su historia!

J.M. Rigueira Montero

La Verdadera Cuna de Colón

La Verdadera Cuna de Colón   Vida Gallega -01 Julio 1919-

Mi Protesta

 

         En defensa de García de la Riega

Vida Gallega Gerardo1Un escritor no gallego, D. Rafael López de Haro, ha publicado un artículo en El Día de Madrid, acerca de la cuestión: “Cristóbal. Colón ¿era gallego?”, planteada por mi ilustre amigo y pariente don Celso García de la Riega, hace ya muchos años y no solo planteada, sino resuelta casi definitivamente; á pesar “de la ingenua impruden­cia y la mayor buena fé”, con que este historiador reformó, ó avivó; la desvanecida tinta de algunos documentos de los por él publicados en su libro “Colón, Español”.

El Sr. López de Haro, en presencia de nuevos documentos, aun­que no de nuevos datos, discurre, como acostumbra á hacerlo, con un gran acierto acerca de este importantísimo asunto y aporta noti­cias muy interesantes y consideraciones de verdadera trascendencia, que vienen á reforzar la doctrina tan brillantemente expuesta, y hasta ahora por nadie combatida, én !a obra de aquel insigne gallego.

Nada tendría por consiguiente que decir acerca de este negocio, como no fuese mostrarme como gallego amante de nuestras glorias, muy reconocido al Sr. López de Haro, que con su brillantísima pluma y su gran autoridad literaria resucita este dormido pleito en un periódico de gran circulación, si este cultísimo escritor, también con ingenua imprudencia y con la mayor buena fé, no dijese algunas cosas y omitiese otras que dejan mal parada la memoria de aquel escritor ilustre y aminoran grandemente el mérito de su labor, hasta ahora solo apreciada, en todo lo que vale, por los ajenos, y solo puesta en trances de duda y de sonrojo por los propios, éntre los que podemos contar ya al Sr. López de Haro, que con nosotros convive, y al que se ha nombrado presidente de la Comisión encar­gada, no solo de continuar la obra del Sr. García de la Riega, sino de enaltecer, su memoria; que no sale muy bien librada del notable ar­tículo de este nuestro novelista.

Dejemos aparte el hecho, por su mismo autor declarado y reco­nocido, al publicar su obra, de haber avivado, con mejor deseo que acierto, algunas palabras de los interesantísimos documentos que acompañan á su obra y vamos á ocuparnos de ciertas afirmaciones del Sr. López de Haro, que, ingenuas también y de buena fé, restan mucho valor al concienzudo estudio realizado por aquel amantísimo pontevedrés en los últimos años de su vida; y vamos á recojerlas para consignar el porqué de esta protesta, también acaso ingenua, y de buena fé.

El Sr. López de Haro díce en su artículo que García de la Riega publicó hace tres años varios documentos’ demostrativos de la exis­tencia en Pontevedra de los apellidos paterno y materno del descubridor Colón y Fonterosa antes y después del gran acontecimiento.

Quien esto lea, y no conozca la obra: del Sr. García de la Riega, creerá, sin duda alguna, que toda su labor quedó reducida á esta publicación; y como después se diceVida Gallega Gerardo2 que descubierta su temeraria manipulación perdió su libro toda autoridad, quedará convencido de que nada se debe á aquel escritor, en una cuestión de tal magnitud y de tal interés.

Y por si en su ánimo restaba alguna duda acerca de este asunto, verá después que ahora es cuando aparecen escrituras de autentici­dad indubitable con los apellidos de Colón y Fonterosa y cuando se conoce algo más, algo de un valor acaso decisivo..., entre lo cual figura, según el Sr. López de Haro, que Colón no escribió jamás en italiano; que dió á ciertos lugares de las tierras que descubría nom­bres gallegos; y que empleó en sus escritos modismos de palabras gallegas.

Pues bien, Sr. López de Haro, nada de esto es así:

El Sr. García de la Riega no publicó varios documentos, en los que fundó una teoría.. El Sr. La Riega publicó un libro, un extenso libro, en que la explanó y defendió con toda suerte de datos, de los que uno, y no él decisivo, eran esos documentos.

El Sr. García de la Riega dió el día 20 de Diciembre de 1898 una conferencia en la “Sociedad Geográfica de Madrid”, en la que ya presentó una relación de 10 documentos donde aparecen los apelli­dos Colón y Fonterosa; en que se hace resaltar esa circunstancia de haber dado Colón nombres gallegos á muchos lugares por él descu­biertos y entre ellos el de Cabo de la Galea; en que se comenta el hecho singular de no haber escrito ningún documento en italiano y hasta en que se apunta la posibilidad de que los padres de Colón, residentes en Pontevedra, hubiesen emigrado á Italia por alguna circunstancia; que bien pudiera ser del orden de la que el Sr. López de Haro trae a colocación en su notable trabajo.

El Sr. García de la Riega en su libro “Colón, Español” publica­do en 1914, días antes de su muerte, á más de hablar de todo esto, hace patente que la lengua de Colón era la española, citando fraseá suyas como la de “en nuestro romance”; habla del frecuente uso en sus escritos de modismos gallegos, y no omite ninguno de esos antecedentes que del artículo del Sr. López de Haro se deduce que empiezan ahora á conocerse.

Y en cuanto á los documentos por él aportados á su libro, tam­poco podemos admitir en términos rotundos que fueron retocados ó avivados; sin que inmediatamente hagamos constar que esto no ocurrió con todosellos, sino con algunos de ellos, hasta el punto de que el propio impugnador en su artículo deLa Revista de Ar­chivos y Museosreconoce la autenticidad de varios de los mismos; como también impugna la de alguno, como la minuta notarial del documento núm. 5, que evidentemente no ha sido reforzada ó avi­vada, pues el propio García de la Riega explica con toda claridad y sencillez la diferencia de letras que en ella se observa, alcomentar el referidodocumento.

Conste, pues, que todos los datos de que el Sr. López de Haro nos habla, han sido citados en sus trabajos por el Sr. García de la Riega, con excepción de los nuevos documentos á que él se refiere y á la nueva suposición por él expuesta en su artículo, que mucho celebramos que se acerque a la verdad, para mayor gloria del señor López de Haro, que de estas glorias no necesita ciertamente por su fortuna, para tener gran nombradía.

Plausibles encontramos los nuevos estudios y los trabajos del ilustre arqueólogo Sr. Sampedro, de D. Prudencio Otero y del Sr. López de Haro y de ellos nos felicitamos; pero con lo que no podemos transigir es con que para dar a su labor mayor relieve, se pretenda aminorar desdeñosamente, los concienzudos estudios, hasta ahora por nadie igualados, que para poner en claro cuestión de tanta monta, realizó durante unos cuantos años aquel insigne pontevedrés, al que solo aquí se le restan méritos.

Y es preciso que no se olvide ahora ni nunca, y por eso nosotros queremos hacerlo constar en estos momentos, que en esta matería de “Colón español, su origen y patria” ha sido García de la Riega, el que nos trajo las gallinas…..

Gerardo Álvarez Limeses

Figuras Gallegas Olvidadas

Figuras Gallegas Olvidadas  “Vida Gallega Nº 769”

Celso García de la Riega

Celso García de la Riega (Vida Gallega, 769)Uno de los hombres que amó mucho Galicia y que para ensalzar la tuvo siempre lista la pluma, henchido de fervores y entusiasmo, fue don Celso García de la Riega. Dijérase que el era como lo fuera en otro tiempo aquel famoso cura de fruime, que también tanto quiso su país, defendiéndolo de viles calumnias y de leyendas torpes: su estro, no tan afortunado como él pretendía, fue en cambio lo bastante claro y rotondo para la tarea que se había trazado, engrandeciendo lo que nos es caro y devolviendolo golpe por golpe lo que por foráneos sin información de lo nuestro nos atribuían.

Así, Don Celso García de la Riega, en cierto modo.

Pasa ya de medio siglo que la figura del ilustre escritor pontevedrés cobró actualidad relevante. Fue cuando publicó su libro <<Colón español su origen y patria>>, en el que su autor amplía y ordena las opiniones que había desarrollado pocos años antes en la tribuna de la Real Sociedad geográfica de Madrid, exponiendo la teoría de que el descubridor de América era oriundo de Galicia, posiblemente de Pontevedra.

Escusado es decir la sensación y el revuelo que tal aseveración causó. García de la Riega se apoyaba en las investigaciones históricas que había realizado y en documentos que en favor de su tesis reproducía.

Como era de esperar, su obra suscitó grandes controversias, aún no resueltas pese al informe que sobre tal teoría emitió aquel notable erudito que fue Don Eladio Oviedo y Arce.

Don Celso, había publicado con anterioridad algunos libros, trazó este último cuando ya estaba próximo a morir. Los años le pesaban y los achaques no menos. Pero aun tuvo alientos para conseguir ver publicada la obra que él consideró suficiente para cimentar su fama de historiador. Treinta años largos, según él afirmó, había dedicado a asunto tan apasionante.

Su loable celo de reinvindicar para Galicia aquellas figuras de más resonancia universal le habían llevado, también, a componer un estudio titulado el <<Amadís de Gaula>>. Expuso aquí con una fe inefable mundo garfico 18:02:1914su no menos original teoría de que esta famosa novela de caballerías había sido escrita primitivamente en gallego y que su autor era el canónico de Santiago, Juan de Lobeira.

Si aquí, en este estudio, fue casi, por no decir total, la unanimidad de pareceres en cuanto a la razón que le asistía en afirmar el origen de aquella novela, no lo fue, en cambio, como ya hemos dicho, lo que respecta a Colón gallego. Su teoría, como todas las de naturaleza similar, produjo aquellas controversias de que hablamos. Se le acusó, incluso, de haber adulterado las pruebas históricas que aducía, tomadas de documentos en los que previamente habíase raspado para escribir encima.

Fueron días, meses y aún años de empeñadas polémicas en diarios, revistas científicas y en otras menos científicas. La fama y la personalidad de Don Celso llegaron a su apogeo. Y en este ambiente apasionado le llegó la muerte, en su ciudad natal, Pontevedra, el día 3 de Febrero de 1914, cuando iba a cumplir setenta años.

Por algún tiempo si yo hablándose de Don Celso y de su obra. Luego, como con frecuencia sucede, sólo se mencionó la obra, olvidándose de su autor. Y aún la obra había de ser posteriormente olvidada, porque los continuadores de su teoría, tan patriótica, ampliamente comentada en un principio por éstos, derivó después en su propia fama, aunque en honor a la verdad tengamos que decir que ellos están más olvidados que Don Celso.

Sin embargo, vuelve ahora con fuerza a resucitarse la teoría de éste; pero <<liberandola del prejuicio genovista que ofusco a Riega>>, como dejo en estas mismas columnas don Antonio Fernández y Fernández, un entusiasta escritor que ha prometido una publicación en la que expondrá con amplitud esta cuestión.

Don Celso, por lo que quiso a su Galicia natal, por lo que trabajó en su mejor conocimiento y exaltación, merece el recuerdo perenne de sus paisanos. Que a veces el erró, es posible; pero hay que resaltar por encima de todo que sus yerros fueron debidos a su intensísimo amor a lo que es nuestro; igual que aconteció con el P. Gándara que, llevado de su celo por las glorias de Galicia, no titubeó en llenar la Corte celestial de Santos y Santas que, a su parecer, habían nacido en esta tierra.

Juan Naya Pérez

Sobre la Patria de Colón

Sobre la Patria de Colón

Para Vida Gallega 01-01-1910

Vida Gallega Art Celso 01:01:1910Se necesitaría mucho mayor es­ pacio del que con­ siente la índole de publicaciones de rápida información para dar cuenta, siquiera brevemente, tanto de los documentos hallados en Pon­tevedra, demos­trativos de la exis­tencia en ella, an­tes de mediar el siglo XV, de fa­milias con los ape­llidos paterno y materno (éste per­dura en Tuy) del descubridor de América, como de los raciocinios inconstrastables inspirados, ya por tan inesperado hallazgo, ya por los muchos hechos oscuros ó nebulosos que la vida del inmortal nave­ gante nos ofrece. Todo ello consta en la conferencia que tuve el honor de dar en la Sociedad Geográfica de Madrid el día 20 de Diciembre de 1.898, inserta en el Boletín correspondien­te de la docta corporación, donde los aficionados pueden exa­minarla. Pero deseoso de complacer al inteligente é ilustrado Director de Vida Gallega, Sr. Sola, procuraré concretar alguno délos puntos esenciales de mi criterio, aceptado ya por muchas personas de calidad, españoles y extranjeros.

La gente culta se asombra ó se burla ante la duda relati­va á si Colón era italiano, cosa natural, dado que muy pocas personas conocen minuciosamente la vida del famoso marino y porque los dogmas falsos, cuando se hallan muy arraiga­dos, difícilmente se desvanecen, aunque se opongan á la ra­zón ó á la verdad: excuso mencionar ejemplos.

1.° Se adujo la declaración de Colón sobre haber nacido en Génova, pero está desautorizada por muchos hechos. Los partidarios de Calvi, Córcega, afirman que allí existió la partida de nacimiento Colón en aquel pueblo; otras ocho ó diez localidades italianas reclaman igual honor, recha­ zando la mencionada declaración, y esto mismo hacen mul­ titud de importantes escritores. Se juzga que Colón se es­ forzó en dar un tono elevado, altisonante, á la escritura de institución de mayorazgo, en que consta aquella declaración y que esta es un mero adorno, porque su hijo é historiador dice que «suelen ser estimados los hombres sabios que proce­ den de grandes ciudades», así es que Colón -quién, como ve­ remos, no usó el título de genovés hasta que se presentó en Castilla, en cuya corte los genoveses gozaban á la sazón mucho crédito y gran acogimiento- consideró muy adecuado consignar semejante calidad, mentira lícita que favorecía sus planes, que á nadie perjudicaba y que fué naturalmente acep­ tada por la opinión pública.

2.° Su citado hijo afirma que Colón «quiso que fuesen desconocidos é inciertos su origen y patria», propósito que logró cumplidamente, guardando al efecto impenetrable re­ serva sobre su familia y parientes, y fingiéndose genovés, con So cual alejó de su verdadera patria todas las investiga­ ciones. Sus hermanos observaron igual reserva.

3.° Ninguno de los escritores españoles de la época de­ signa á Genova como lugar del nacimiento de Colón. El ba­chiller Bernáldez, gran amigo, huésped y depositario de sus papeles, no es testimonio favorable, porque si bien al empe­zar la parte de su Crónica de ios Beyes Católicos, dedica­da al Almirante, le llama «hombre de Genova», al terminarla se contradice afirmando que era de la provincia de Milán. Fernández de Oviedo, Cronista oficial de Indias, concluye dudando si era de Cugureo, «lo que más cierto se tiene»: asi lo dice.

4.° Los escritores italianos coetáneos tampoco puntua­lizan ni mucho menos el pueblo natal en cuestión. El obispo Giustiniani, que hizo averiguaciones, solo encontró que en Genova había una familia Colombo, dedicada á cardar lana, no á tejerla, y consideró lo más llano emparentaría con Colón, pero sin presentar prueba, dato ó indicio de tal paren­tesco. De aquí proviene la leyenda de que el insigne nauta pertenecía á una familia de tejedores. Es verdad que se ex­hibe cierto documento en que aparece un Cristóforo Columbo como testigo lanerio; pero, ¡oh rareza sorprendente!, en la fecha de tal papel, Colón, que ya llevaba veinte años de ma­rino, había sido capitán de un buque al servicio de Renato de Anjou y se había casado ó estaba á punto de casarse con una dama de la nobieza portuguesa: no es razonable admitir que, en tales condiciones, se prestase á figurar como testigo teje­dor, cosa sin pies ni cabeza. Pues bien, los demás documen­tos italianos presentan, á mí juicio, análogas incongruencias.

5.° En una información de las Ordenes Militares, la fami­lia legítima de Colón, prescinde de la declaración de éste en la escritura de mayorazgo acerca de su nacimiento en Géno­va, y le presenta como natural de Saona; y de la ilegítima, Pedro de Arana, hermano de la amante de aquel, Beatriz Enríquez, declara en la misma información «que oyó decir que era genovés, pero él no sabe de donde es natural», frase es­tupenda, siquiera por lo irónica. De manera que ambas fami­lias negaban que Génova fuese la patria del gran hombre.

En 1474 Colón residía en Lisboa y no sentía la con­ veniencia de fingirse genovés, puesto que, mediante un ita­liano llamado Giraldi, entabló correspondencia sobre su magno proyecto con el sabio florentino Toscanelli. Y éste en una de sus cartas, le considera y ensalza como portugués, siendo muy extraño que Colón no hubiese exhibido entonces la calidad de compatriota para captarse las simpatías del célebre cosmógrafo. Pero más extraordinario es que Gallo y Giustiniani, escritores italianos contemporáneos, afirmen que Bartolomeo, segundo hermano de Cristóbal, fué natu Lusiíania. Ningún escritor se ha hecho cargo de los dos an­teriores datos, que contribuyen poderosamente á derribar la leyenda italiana de Colón.

7.° Cuando se extinguió en el siglo XVI la línea masculina de Colón, los Colombo italianos que acudieron ambiciosa­mente al pleito originado acerca de la sucesión, no demos­traron parentesco próximo ni remoto con el Almirante y por cierto no habían desaparecido los Colombo de Génova, pues­ lo que en ella y en el siglo XVII aún existía un presbítero llamado Antonio. Este hecho corrobora el juicio acerca de lo dicho por Giustiniani, que expongo en el párrafo 4º

8.º Colón no dejó ningún escrito en italiano. Documen­tos, cartas, apuntes, notas, todo está en castellano ó en latín. En el preámbulo de su diario de navegación llama expontáneamente al idioma castellano nuestro romance. Según su hijo é historiador, tan solo juraba por San Fernando. ¡Singu­lar italiano!

9.° El mismo hijo é historiador, de acuerdo con Pedro Mártir de Anglería, italiano y gran amigo del Almirante, dice que si el apellido Colón se reduce al latín, es Colonus, no Colombo, y añade que su padre «renovó el apellido Colón». En las famosas estipulaciones de Santa Fé, estampó el mismo apellido, pues como hombre muy cauteloso, de escribir Colambo, no siendo el verdadero, se exponía en el porvenir á muchas cortrariedades. Varios años antes de su primer viaje, usaba en Portugal el apellido Colón, pues así consta en una carta del rey D. Juan (año 1488).

Omito otros interesantes datos y razonamientos. Y basta por hoy: en el próximo artículo diré algo sobre los documen­ tos hallados en Pontevedra y acerca de las lógicas conse­cuencias que de ellos se derivan.

Celso García de la Riega.

Pontevedra, Enero de 1910.

La Verdadera Patría de colón

 Artículo publicado en el número 32 de la revista Vida Gallega en 1911. Sobre Celso García de la Riega

El artículo fue publicado por Jaime Sola, defensor de la teoría del origen de Cristóbal Colón Gallego, y fundador de la revista Vida Gallega.

Interesante artículo y que dan una idea de lo que pensaba D.Celso García de la Riega sobre el personaje Cristóbal Colón

Las Pruebas Españolas

Siguiendo, desde la céntrica Herrería, la calle Real de Pontevedra, llegaréis hasta un arcaico lugar que se llama”Plaza de Celso García de la Riega”. Una de aquellas casas tiene el número 3 pintado en el lado superior del estrecho marco de piedra de su puerta. Vive allí el historiador gallego que meditando sobre el contenido de añejos documentos, por aquí y por acullá encontrados entre el polvo de los archivos pontevedreses, pudo tener un puente de luz de raciocinio entre los tiempos en que Colon vivió sobre las tierras de Galicia y la afirmación rotunda y gloriosa -sublimemente demoledora de una falsa verdad admitida por la Historia- que rompe con la leyenda genovesa y coloca sobre las orillas del Lérez. la cuna del descubridor de América.

Ya sabréis como llego a creerse que Colon es hijo de Galicia. El apellido apareció en unas carcomidas escrituras que la destrucción amenazaba. Alguien las puso en manos del Sr.” Garcia de la Riega. Notó este que de los de Colon y de los Fonterosa- los des apellidos del glorioso nauta- se hablaba en los curiosos documentos. Recordó que no es muy solida la base que apoya la afirmación de que el gran marino era de Génova. Y atando cabos, haciendo deducciones, estudiando -para desentrañar sus yerros- a los cronistas italianos que hicieron la exégesis de las fuentes de la leyenda colombina, siguiendo con la linterna investigadora de una critica severa, amiga a veces de la minucia microscópica, la ruta de Colon a lo largo de las tierras descubiertas, llego a convencerse de que el marino glorioso escucho antes que la invitación a navegar de las náyades ligúricas, el rumor quejumbroso de los pinos, que debió encender en su espíritu magnificas quimeras que la audacia, la ciencia y la fortuna trocaron en las realidades mas hermosas que registra el siglo XV.

¿Y como podrá dudarse ya de que Colon es hijo de Galicia si se sabe que sus apellidos existían en Pontevedra allá en sus tiempos y juntos andaban en contratos y sentencias; si se ha visto que sobre los países descubiertos fue posando el marino la ofrenda amorosa de sus recuerdes de los lugares, de los temples, de las playas, de las devociones pontevedresas; si se ha podido encontrar, a través de toda la vida de Colon, una eterna incógnita per nadie despejada, la de su origen, siempre nebuloso? Pertenece Portosanto a la parroquia de San Salvador de Poyo, y San Salvador hace llamar Colon a la prirnera isla que el mar antillano pon delante de la proa de su nave. Con el nombre de la Galea bautiza uno de los promontorios de las nuevas tierras que conoce, y la Galea es un paraje pontevedrés, donde debieron discurrir muchas veces los juegos infantiles del marino. Llama Portosanto a una de las primeras bahías que descubre. Veíase desde Portosanto la antigua parroquia de Santa Maria, y porque así se llamaba una de sus carabelas púsola de sobrenombre La Gallega…

Como hasta ahora apenas fue estudiada la vida de Colon desde el nuevo punto de vista de su nacimiento en Galicia, algunos de sus biógrafos tropezaron en las Memorias del gran nauta con frases que no supieron explicarse. Estes frases corroboran la afirmación del Sr. Garcia de la Riega.

Y éste las estudia cumplidamente y con fortuna, en el libro que prepara.

Leer más…

Navegador de artículos