Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

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Crónica Sobre “Galicia Antigua” Realizado Por Revista Estudios de Deusto

«Galicia antigua»

Correspondencia Galicia Antigus 1905En la importante Revista Estudios de Deusto leemos las siguientes líneas acerca del libro del Sr, Riega:

Galicia Antigua: discusiones acerca de su geografía y de su historia. Pontevedra, tip. Antonio del Río, 1904, 8.° V.-578 páginas.—

Con este título se ha publicado una obra notable, escrita por D. Celso Garcia de la Riega, y que ha merecido, con justicia, el honor de ser costeada su edición por la Excma, Diputación de Pontevedra Dificilísima es la tarea que el señor García de la Riega se ha impuesto al pretender iluminar con los resplandores de la crítica los oscuros tiempos de la historia primitiva de su región natal, contribuyendo con su ardua y meditada labor <<a la determinación de la historia referente a diversas épocas de Galicia, así como el conocimiento de su geografía en tiempos de que apenas se conservan recuerdos>>. Más, aunque para realizar su empresa ha debido tropezar el autor con graves obstáculos, nacidos unos de la índole del asunto, y originados otros por haber de refutar opiniones apoyadas en escritores tan autorizados como los Sres. Costa y Murguia, preciso es reconocer que el Sr. Celso de la Riega ha logrado salir airoso en su empeño asentando sus afirmaciones en la más erudita crítica, basada en el concienzudo estudio de los pasajes de los escritores clásicos que dicen relación a los hechos de que trata, así como en la observación y análisis de los monumentos del país y en los nombres de muchas de sus localidades.

Termina el erudito autor su bien escrito trabajo probando contra la opinión tan extendida y puede decirse general, que los gallegos no son celtas ni suevos, sino que son ibero-latinos, tanto por el suelo, como por la raza por la lengua y por la historia,

F.E

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Desde el Ulla al Miño IV

El Diario de Pontevedra 6 Octubre de 1900

Desde el Ulla al Miño

(Conclusión)

Diario Desde el Ulla al Miño3 06:10:1900Entramos en la costa del Atlántico perteneciente a! país de los Gravios que, según hemos dicho, incluye Plinio entre los pueblos galaicos de estirpe griega, corroborada por Trogo Pompeyo y otros escritores, dándole alguno de éstos por límite meridional el río Duero. El señor Murguia, ilustre historiador de Galicia, no ha querido admitir dicho origen para aquellos pueblos y con respecto al vocablo gravios dice que se formó de la voz céltica kraig ó kraighes, que significa «montañeses», a cuya indicación contestan los señores P. Fita y Fernández Guerra que ktaig expresa en céltico, no montañés, sino roca, peña alta y desnuda; y en bretón kraé ó graé es arena, guijarros: costa litoral del mar, con lo cual dichos académicos han dejado en pié el hecho de que gravios tiene origen céltico, croyo, en gallego, significa guijarro ó pedrusco grande aunque manejable. Nosotros nos atenemos á los autores antiguos y sobre todo á Plinio, pues habiendo sido cuestor en la Bética, debió poseer datos evidentes para hacer la afirmación que rechaza el Sr. Murguía; esto, aparte de que, teniendo el mismo origen aryo las lenguas griega y céltica, se explica que en ella haya palabras de igual raíz.

Entre las localidades principales de esta costa merece especial mención la villa actual de Bayona: sabido es que antes sí denominaba Er¡zana. Los romanos fueron derrotados cerca de ella por Viriato; al lado de La Guardia existe todavía la denominación local de «campo de Viriato.» El emperador Alfonso VII, natural de Caldas de Reyes, expidió una cédula diciendo que «no queremos que siga llamándose Erizana» y mandando que en lo sucesivo se denomine <<Vayona>> Diversos documentos reales hablan de la «civitas antigua»; el obispo Muñoz de- la Cueva cree que fue la «Valcajía» donde sufrió martirio Santa Marina; los Sres. P.Fita y Fernandez Guerra sospechan que poco más arriba del puente de la Ramallosa existió Abóbriga (ciudad del rio, en céltico). Al sur de este emplazamiento, está el castro da Moura,

ántes de «Morgadanes» (Morgán, hombre del mar.) En 7 de Mayo de 1201 firmó el rey de León en Faro de las islas Estelas, su cédula concediendo varías franquicias á Bayona, entre ellas la de celebrar feria el día 6 de cada mes: esta gracia fue confirmada por San Fernando en Tuy á 17 de Febrero de 1232.

En 1624 era sargento mayor del presidio de Bayona Francisco de Ba­rros Troncoso, quien envió al conde de Gondomar relación de los daños causados por diez navíos turcos que se presentaron en aquella costa (Biblioteca Real:) Otra relación de Andrés González refiere la victoria delos frailes de Nuestra Señora de Oya, que rechazaron en 20 de Abril del citado año ccinco de diez navios, defendiéndose con mosquetes y artillería: una pieza servida por tres monjes echó á pique una de las nave turcas pereciendo 37 tripulantes quedando cautivos nueve.

Ya que hemos citado la palabra Gondomar, Ayuntamiento próximo á Bayona, indicaremos que proviene de Guodemaro,. nombre suevo, y no del primitivo Gomer como quiere el señor Martínez Padin en su Historia de Galicia;

Las islas Estelas dé Bayona eran límite en aquella costa de la jurisdicción que abarcaba el Gremio de mareantes de Pontevedra, creado á fines del siglo XIII.

En el término de Bayona se han encontrado no hace muchos años notables restos de una villa romana; parte del precioso mosaico que en ello figuraba se halla en poder del distinguido y erudito arqueólogo de Santiago Sr. Cicerón.

Siguiendo la costa hacia el Sur se alza el monte de Mougás en cuya falda se recogió una curiosísima piedra, en forma dé pila, con inscripción romana que acusa su servício para los sacrificios: la palabra «hostilus» se presta á graves conje­turas.

El vocablo Siileiro, denominación, de un cabo citado por autores antiguos, es modificación del de Ciller o Cillero este puede derivarse de zillar; plata ó metal precioso en vascuence y también de Celeán, uno de los nombres ibéricos del dios Marte:,sol, según afirma el. Sr Casta con referencia á inscripciones de la región occidental de España y Portugal. En este caso, el nombre de cilenos, pueblo galaico, pudiera tener igual origen.

Concluiremos nuestro viaje mencionando el monte cómico de San Regó, en cuya cumbre existen antiguas ruinas y una ermita dedicada á Santa Tecla; es una de las atalayas denominadas «Siete hermanas» que hemos citado apropósito de El Viso ó Castrizán, cercano á Redondela. Hay en aquella comarca la pia­dosa costumbre, admirablemente descripta por el P. Fita, de que una vez al año se reúnan los aldeanos que regresan a su pueblo después de trabajar en otras tierras, para ir en procesión al monte y dar gracias á Santa Tecla. Es muy probable de que este acto sea continuación de ritos celtas ó ibéricos, que se practican aún, mezclados con el culto católico en varios puntos de Galicia, consistentes en la misma procesión encaminada á diversos fines, como el de ver bailar el sol al salir por por el horizonte el día del solsticio de verano, ó el de orar, ó fantasear, al resplandor. de encendidos fachizos. Tales procesiones, vistas desde lejos, han dado origen a la leyenda de la sobrenatural compaña, que tanto temen los aldeanos gallegos.

Al pié de San Regó, extremo de la tierra española desemboca el gran rio de Galicia después de cru­zar agrestes. y majestuosos paisajes y de bañar las riberas de pintorescas; campiñas; antes de unirse a las salobres aguas del Atlántico, pasa por la etolía Tyde, Tudai de Ptolomeo, la ciudad dipolis, que tuvo al­cázar de reyes y. de príncipes. Varios monarcas godos descansaron en ella de sus campañas y triunfos y batieron medallas de oro. Según éstas, Recaredo fue allí aclamado victorioso, VictoriainTude; justos, Witerico y Chindasvinto, Tudejustus; y Recesvinto, piadoso, Tudepius. En ella residió muchos años Favila, gober­nador de Galicia (más tarde duque de Cantabria), con su mujer e hijos, uno de ellos el gran Pelayo, de quien tal vez ha sido famosa cuna!

                                             Celso García de la Riega.

                                                            Madrid, Agosto de 1900

Cartas entre Victor Said Armesto y Murguía sobre Celso García de la Riega

Este post va sobre la correspondencia entre Victor Said Armesto y Manuel Martinez Murguía, entre los años 1903 y 1911. En ellas Armesto le cuenta a Murguía la evolución del libro de Celso García de la Riega, Galicia Antigua, lo que escribe y las criticas que dirige contra Murguía. Armesto se aprovecha de la amistad con D. Celso para informar a Murguía y de paso hacer una critica desmesurada e indigna de un amigo, se puede aplicar en dicho “con amigos así no hace falta enemigos”.

Nota: no pondré todo el texto de las cartas, solo los párrafos que hablan de Celso García de la Riega

 

Carta de Murguía a Armesto Coruña Diciembre de 1903

Querido Victor: A su hora recibí la tuya y el índice de la obra del Sr La Riega.

Más abajo dice:

 Pudo el señor la Riega estudiar mucho, consultando, si es que los estuvo a mano, los mejores libros de antigüedades, pero por lo visto no más allá de seguir las huellas del buen Martín Sarmento, mediocre arqueólogo portugués que acaba de morir y era enemigo declarado de los celtas.

Mas sea como yo pienso o no, lo cierto es que el índice en cuestión, acusa un atraso grandísimo del conocimiento de nuestros antigüedades y… de las de los demás. Lo siento porque esperaba otra cosa, pero ya allá él, en el pecado llevará la penitencia, pues por lo que a mí me toca, cuanto digan y escriban contra mi persona y obras, no me da ni frío ni calor. Compla cada uno como pueda y sepa, y basta. En cuanto a obra de tantos alientos como quiso hacerla el señor la Riega, quisiera que fuese lo mejor. Ojalá me engañe en mis juicios. Porque, para barbaridades, basta y sobra con las antigüedades del famoso Barros Sivelo

De Victor Said Armesto a Murguía Pontevedra 26 Abril, 1904

 A mediados del corriente le veré a usted personalmente, pues tengo que ir a La Coruña con unos amigos, y ahí me detendré dos o tres días. Llevo mucho que contarle del libro de Riega. Se está imprimiendo ya, iban levantados ocho pliegos. El autor me leyó varios capítulos, entre ellos el de la arremetida contra usted. Ya le daré detalles cuando hablemos. Para que se vaya usted haciendo cargo de las teorías del mozo, ahí le envió ese articulejo que publicó en la Correspondencia Gallega de ayer

De Victor Said Armesto a Murguía Pontevedra, 5 Setiembre, 1904

 Mi muy querido Murguía: remito usted por el propio correo la segunda dosis del libro de marras.

Como verá usted están ya levantando el último capítulo, aquel en el que el autor se propone exprimir lo más amargo. Después después vendrán las notas, donde, a dos columnas, transcribe el autor las contradicciones(sic) de que le hablé.

¿Qué le va pareciendo el cartapacio? Cosa rica ¿verdad?. Sobre todo, el estilo.

Al capítulo Colonias griegas, pienso meterle mano, y bien de firme. Toda la parte filológica del libro es la obra de un loco rematado. La discusión del illo acusa una ignorancia tan profunda y, sobre todo, una los osadía tan petulante y necia, que asombra. ¿ Y las etimologias del sacho, de la ameixa, del arnal, del bruar, del colo, del laxe, del cheirar, de la peneira, e cosi via discorrendo?. Prescindiendo de la voz caírento (página 248) que no he podido referir a ninguna lengua neo-latinas, todas, absolutamente todas las palabras que cita el autor se repiten en el latín vulgar, o en el provenzal, o en el bretón.

Lo del eu derivado del ego griego y no del ego latino es la más insigne atrocidad que cabe.

En fin, que por este camino… tampoco vamos a la regeneración.

De Victor Said Armesto a Murguía Pontevedra, 29 de Octubre, 1904

 Le envío otra tanda más del consabido cartapacio. Como verá usted la obra está ya terminada, y sólo falta acabar con la impresión de las notas. De estas últimas, las que se refiere al capítulo Ni celtas ni suevos, son, como dije a usted feroces ( con feroz inocencia), pues allí es donde emplea páginas y más páginas en transcribir lo que el llama contradicciones de Murguía.

Cuanto más hojeo ese libraco, más me revuelve el saco de labios. El tono de gravedad donhermogeniana con que sostiene los mayores dislates lingüísticos, perdonando la vida a todo Dios y tratando a las mayores eminencias de igual igual, me crispa los nervios. Llevo tomado bastantes apuntes para darle una carrera en pedo. La interpretación que hace de lo dicho por Menéndez y Pelayo sobre nuestros poetas del siglo XIII (pág. 412 y sig) es la de un mentecato tocado de un cinismo fuera de marcas.

Al tratar ese punto, pienso darle una fregadura que le levante roncha, porque si así interpreta a Menéndez y Pelayo, cuyo criterio es tan claro y terminante ¿qué no hará con Avieno, Strabón y comparsa?.

Y a propósito: en los dos o tres artículos que preparo, me convendría atacarle, aunque sólo fuera de pasada, en lo que dice acerca de las madres gallegas y en lo referente a la inscripción de la Torre de Hércules de La Coruña. La opinión de Riega, contraria a la de usted, la desenvuelve en la pág 190; esto por lo que respecta a las Madres gallegas.

Y por lo que toca a la inscripción de la Torre, en la pág 184. Acerca de este último. Dice que no es posible saber de donde usted de 12 que ese discreción implique una consagración a las rocas puesto que se trata de un voto y de un voto a Marte.

Ahora bien, ¿me hace usted el favor, si no le es muy molesto, de suministrarme algunos datos que rebatan lo que Riega dice acerca de ambos puntos? Esto, en el caso de que usted no escriba algo, porque de hacerlo, ya yo transcribiré en mi trab, me basta con que usted acometa a Riega por esa parte. En suma: que si usted se resuelve a devolver personalmente el golpe, no necesita molestarse en mandarme los datos que le pidoajillo lo que usted diga sobre el particular; y aun cuando mi trabajo se publique antes que el de usted, para los efectos del palastrazo, que es lo que busco, me basta con que usted acometa a Riega por esa parte. En suma: que si usted se resuelve a devolver personalmente el golpe, no necesita molestarse en mandarme los datos que le pido .

De Victor Said Armesto a Murguía Pontevedra, 14 de Diciembre, 1904

 Mi muy querido Murguía: Recibirá usted por el correo, los últimos capítulos de la rigolade oestrymnica.

Como dije usted el autor suprimió no pocos párrafos de las notas correspondientes al capítulo final. La nota 193 era extensísima contenía más de 30 contradicciones (síc) y recuerdo que empezaba de este modo “la humanidad nada recuerda de los misteriosos días de su aparición” (pág 441) Variante: “De tales tiempos queda un vago y confuso recuerdo” (pág iden). Y por este estilo seguía hasta apurar los tres primeros tomos de la Historia de Galicia.

Por exigencias tipográficas tuvo que quitar hierro, y reducir la burda letanía a las cuatro cantaletas que figuran en la expresada nota.

La dosis del veneno queda así reducida a menos cantidad. Pero si he de ser franco, le declaro que más que todas las dentelladas, suprimídas o no, más que todos los palastrazos y que todas las soberbias, me repugna y asquea el parrafillo fianl, por aquello que dijo el poeta:

prefiero, vive Dios, en mi hidalguía,

lobo que muerde, a víbora que lame”

Cómo habra usted visto, el autor, desentendiéndose del celtismo para sostener sus disparatadas etimología es vasco-helénicas, acota no pocas veces con Miguel de Unamuno. Y es el caso que éste, encarta que acabo de recibir contestando a un interrogatorio mío, me dice:

 “Desde hace algún tiempo leo bastante portugués, que no es, como usted sabe, más que gallego literario, y le puedo afirmar que todo eso del vascuence y del griego es puro embrollo y fantasmagoría. Abrigo la más arraigada convicción de que ninguno de esos idiomas ha influido en el gallego”

De Victor Said Armesto a Murguía Pontevedra, 10 de Febrero 1905

 Mi querido Murguía: Por el mismo correo les remito la segunda tanda de artículos publicados por mi buen amigo García de Diego sobre las etimología de mi paisano. Los artículos de este no se los envío, porque para barbaridades basta con las de su obra; Pero si quiere verlos pídaselos a Martínez Salazar, que me consta los tiene.

Yo tenía preparada una andanada gorda, pero ocurrieron tales cosas que ya, dignamente, no puedo publicar nada sobre libro de ese buen señor. Es cosa seria que no puedo decir a usted por carta. Ya hablaremos. Ello es que tuve disgustos serios y que de todas veras lamento no poder arremeter contra un libro preñado de atrocidades y de verdaderas blasfemias históricas, etnográficas y lingüísticas.

  Estas cartas fueron editadas por la Fundación Rosalía de Castro, en la revista Nº 4 de estudos Rosalianos.

 Sobre las cartas me gustaría saber que opinaron estos dos señores cuando la Real Academia De la Historia Española denominara la obra “Galicia Antigua” de relevante mérito nacional y que el capitulo Oestrymnis Ophiusa. se publicó en el «Boletín de 1a Sociedad Geográfica de Madrid». correspondiente al tercer trimestre de 1905, para ser obra de un loco y de un ignorante no esta mal.

Por otra parte queda la incógnita de por qué Armesto no escribió los artículos contra el libro de Galicia Antigua “Yo tenía preparada una andanada gorda, pero ocurrieron tales cosas que ya, dignamente, no puedo publicar nada sobre libro de ese buen señor”.

Y más extraño resulta esto que encontré en la revista O Candil de Xaneiro 1996 Nº 8, es una biografía de Victor Said Armesto y en sus páginas encontré lo siguiente:

Origen en vasco de la raza gallega autóctona’ -no que en certo xeito, coincidía co erudito don Celso García de la Riega en ‘Noticias de Galicia Antigua’– “

En fin, juzguen ustedes

La Tarde del Domingo

Galicia

La Tarde Del Domingo

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl malogrado Murguía ha sabido presentar fielmente, en su notable y artístico dibujo, una de las más antiguas costumbres de la población rural de Galicia. No se trata de pintoresca romería, ni siquiera de alegre fiesta menor, sino de un recreo habitual de los perseverantes, sobrios y resignados trabajadores de campo, que en las tardes de los días destinados al descanso se reúnen en la robleda o castañal cercanos a la iglesia de la parroquia. Mientras las personas formales hablan de las labores agrícolas, del precio del ganado, de la plática del cura, de los repartimientos de las contribuciones, de las hazañas perpetradas por el secretario del Ayuntamiento ó del juzgado municipal, y, en fin, de todo cuanto interesa á las familias que constituyen el nervio de la nación, los jóvenes se entusiasman bailando al son de la gaita ó del desatinado violín de un mísero ciego, no faltando industrial que establezca, bajo la sombra de secular roble, su carro con media pipa de cristiano vino, para que oportunamente remojen la garganta los que charlan, ó aplaquen la sed los que saltan y se agitan en las variadas figuras de la muiñeira.

Las mozas bailan gravemente, guardando la más severa compostura, los ojos mirando al suelo, sin demostrar que reparan en los complicados y cada vez más difíciles punteados queOLYMPUS DIGITAL CAMERA sus galantes van ejecutando en torno de ellas, como si pretendieran conmoverlas y cautivar su corazón, al parecer insensible ó inexpugnable: se ventila, pues, una conquista que el hombre no puede realizar á las primeras de cambio, y que la mujer no debe otorgar desde luego; argumento característico del tradicional baile de Galicia, en la actualidad sustituido frecuentemente por el exótico y grosero agarradiño.

Estas reuniones domingueras ofrecen singular encanto al poeta y al artista. Tienen todo el atractivo de la ingenuidad y de la confianza como fondo, y la sin para belleza del campo gallego como marco; el amor, eterno móvil de la creación, de animación y colorido al cuadro. Los concurrentes olvidan allí, una vez á la semana, las angustias de la trabajosa vida, las exigencias del consabido caciquillo protegido del feudalismo político, y la proximidad del pago de la contribución, de la renta foral ó del interés usuario…

Al avanzar las primeras sombras de la noche, cada familia toma el camino de su respectivo lugarejo; cruzándose á diferencia las últimas maliciosas copias y los prolongados aturuxos, en tanto que alguna pobre huérfana, al recoger la hierba para el ganado de sus amos, canta con melancólico tono:

A´vaca é meus páis morreron,

Fois a Cuba meu hirman;

Xa non teño que me queira,

N´este mundo, máis quó can!

Celso García de la Riega

CELSO GARCÍA DE LA RIEGA E COLÓN: RELATORIO DUNHA INFAMIA IV Parte

Por Guillermo García de la Riega Bellver (bisnieto y biógrafo de don Celso)
Presenta: D. Carlos Valle (Director del Museo de Pontevedra)
Dña. Margariña Valderrama (Catedrática de Historia. I.E.M “Sánchez Cantón”
Organiza: Ateneo de Pontevedra y Asociación Cristóbal Colón Galego

En 1967 Emilia Rodriguez- Solano Pastrana

 Realizo un trabajo, tesina en la Facultad de Historia de Santiago, que se titulaba: Autenticidad Diplomática, Sus Fraudes y Métodos: Técnicos de Investigación

El estudio lo realizo con medios de la época, luz infrarroja y cámara oscura, que permiten ver en los documentos lo que aparece por debajo y lo sobrescrito.

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Epitafio Celto-Suevo “Contestación Celso García de la Riega a Murguia”

Diario de Pontevedra 11/01/1906

Celsodespacho1El Sr. Murguia ha perdido la chabeta. El estado de perturbación de su espiritu y la deplorable decadencia de su entendimiento, que se revelan en su comunicado á El Diario, me inspiran sincera lástima. El tono descabellado y lastimosos que ha escogido para revolverse contra un fantasma; es digno de conmiseración: ha sido mal aconsejado. Y todas estas circunstancias me obligan a ser muy concreto y breve en la presenta réplica, a la que hubiera dado otra dirección, el Sr. Murguia se hubiera expresado en forma ajustada al trato de gentes.

No le seguiré en el camino, ni me rebajare transformándome en verdulera, ya porqué repugna a mis hábitos,ya por la consideración que merecen El Diario y el publico. Me limitaré pues, a manifestar lo siguiente:

Mi artículo de critica acerca del disparatado epitafio de la ilustre Rosalía de Castro, permanece en pie, intacto, incólume. Ni el Sr. Murguia ha logrado rebajarle una sola letra, ni yo quiero quitarle una sola tilde y explicar ninguna de sus frases. Ha truncado un párrafo de dicho artículo, Tan claro como preciso, para fundar su exabrupto; pero ni aun así le ha salido la cuenta, porque el documento de la secretaria de la insigne Sociedad Económica de Santiago, aducido con su comunicado, ratifica con rigurosa exactitud mis palabras, juntas o separadas.

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Epitafio Celta-Suevo Continuación

Diario de Pontevedra 20/12/1905

Celso-Finón en Iria- ¡Buen trabucazo!.

No hay en Galicia quien emplee el verbo finar con la acepción de morir, Usase tan sólo como adjetivo el participio finado, finada, en el concepto de difunto, difunta, y nada más. Así pudiera parecer, aunque también impropiamente, en el epitafio. Y, pero siquiera el autor hubiera evitado una falta de sentido y de sintaxis, porque en la inscripción se viene haciendo una historia del moimento, con cuyo sujeto hay que regir, omisión del relativo que, la que, la cual, el verbo finou, resultando un desatino. Pero en todo caso, más correcto y más literario hubiera sido fallecida.

En Iria es otra falta de propiedad, porque la ilustre poetisa murió en Padrón. Consignar, además de las iniciales clásicas D. O. N., el nombre antiguo Iría y usar afectadamente en toda la inscripción la V en vez de la U a estilo de la epigrafía romana de cierta época (copiada de los culteranos usos castellanos del siglo XVIII), Para poner luego la fecha del día y año en cifra arábica, es una incongruencia intolerable.

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Un Epitafio Celto-Suevo

Diario de Pontevedra 19/12/1905

 CelsoLa celéberrima frase -A OS- de la inscripción de Carral no es la único timbre de gloria de la Literatura especial que podemos llamar regionalista, para distinguirla de la que existe en Galicia ajena á toda tendencia ó pensamiento de antonomía. En la iglesia de Santo Domingo de Santiago tenemos otro destello de la misma literatura: es el epitafio del mausoleo en que yacen los restos de la ilustre poetisa Rosalia de Castro, en el cual parece que se ha querido atender, no al encomio de los altos méritos de la escritora, sino á consignar una fantástica historia del monumento. Por lo visto, lo que interesaba principalmente al autor del epitafio era aprovechar tan solemne ocasión para la propaganda ó para la justificación de las teorías regionalistas; pero a mi juicio, lo ha ejecutado deplorablemente, porque ha resultado una inscripción macarrónica y exhausta de todo valor literario. Merece ser recomendada á la flamante Academia Gallega, para que se entretenga con el estudio de semejante enjendro epigráfico y trasmita luego su juicio á los patriotas gallegos de América, inocentes y generosos paganos de tantos vidrios rotos.

¡Pobre Rosalía de Castro!. No han bastado los disgustos y penalidades que le llevaron prematuramente al sepulcro; era necesario que el ensañamiento de la adversa suerte te persiguiese hasta clavar á tus restos un epitafio que, mientras dure, te atormente sin piedad, haciendo imposible ese descanso en la paz del señor, invocado melifluamente por el epigrafista.

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Colón y la Academia Gallega -Una Sola Voz Atrincherada-

Artículo Publicado en “VIDA GALLEGA” contestando un artículo del Académico Tettamancy

En medio dei silencio de conformidad con que la opinión gallega acogió el articulo de jaime Solá “La crisis de la Academia“, se alzo en nuestro querido colega lucense “La Idea Moderna” la voz de protesta de un buen señor que, prudente, tuvo el buen acuerdo de guarecerse detrás de unas iniciales que no corresponden siquiera a un nombre ó a un seudónimo conocidos.

Hemos oído asegurar que X de C, que así firma ese buen señor, es nuestro querido amigo y colaborador D. Francisco Tetramancy. ¡De ningún modo! El Sr, Tettamancy, todo corazón, seria incapaz, aun en un momento dc ceguera pasional poco frecuente en su edad, de decir que quiere de veras a nuestro director para escribir después un párrafo insidioso, lleno de inexactitudes de las cuales tiene conciencia. D. Francisco Tettamancy es una persona sensata y lo que en esas lineas -que después copiaremos- dice X de C es una insensatez.

Sentemos ahora que X de C no dice en su articulo nada que demuestre la sinrazón con que Jaime Solá criticó –el proceder de la Academia en el asunto de la patria de Cristóbal Colon, al cual se contrajo. De que jame Solá no sepa una palabra de Historia -que es lo mismo que el Sr. Garcia de la Riega dijo del Sr. Murguia– no se desprende que la Academia Gallega haya tenido razón para entrometerse donde nadie la llamaba, para robar a Galicia la maternidad del descubridor de America-(1) . Ni de que la Academia se haya ocupado con brillantez –reconocida por VIDA GALLEGA antes que por nadie– en las trovas de Martin Códax, no deriva la inmunidad para exhumar el odio de su Presidente a D. Celso Garcia de la Riega, nacido de la critica terrible que el autor de la nueva teoría coloniana, la teoría pontevedresa, hizo de la historia del primero.

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Galicia Antigua

Publico un extracto de un trabajo realizado por: Autor Xosé R. Barreiro Fernández, en el cual hace mención al enfrentamiento que tenían los Celtistas y los celtófobos.

En dicho extracto se comprueba el enfrentamiento entre Murguia y Celso García de la Riega

Periodo 1900-1939

Éstos son los años en los que aparecen los celtófobos {…} Trátase, como no resto de Europa, da eliminación de cal- quera vestixio “celta” ou “céltico”, xurdido como unha reacción os abusos cometidos con estes conceptos durante o século pasado {…}, son estos celtófobos, como decía, los más ardientes críticos de la obra de Murguía como el historiador D. Celso García de la Riega, el único que osó enfrentarse con la obra de Murguía desde el punto de vista historiográfico y que, en su Galicia Antigua, escribe:

La afirmación de que la población primitiva de Galicia, anterior a la colonización fenicia, pertenecía a la raza de los celtas, ni aún merece los honores de la discusión por hallarse en pugna no sólo con los elementos históricos y científicos que había cuando ha sido emitida, sino también con los encontrados posteriormente”.

Este mismo autor, cuando en 1905 aparece la reimpresión del segundo tomo de la Historia de Galicia de Murguía, vuelve a enfrentarse a él llegando a calificarlo de “historicida”.

Murguía, pues, se ha dedicado a historiador, sin comprender bien la delicada importancia moral de tal sacerdocio y sin poseer todas las facultades y elementos necesarios para cultivar la ciencia. No es de extrañar que haya cometido tantos desaciertos: su desconocimiento de ciertas materias que se relacionan con la historia y su temeridad rebosan en todos los capítulos de su obra … En una página riñe agriamente al malogrado Martínez Padín por calificar de célticos a los castros y en la siguiente dice que “con razón se atribuyen los castros a los celtas”, a simple vista y aún de memoria, resuelve por adivinación lo que los filólogos más esclarecidos encuentran oscuro, y sentencia “velis nolis” cuáles gallegos son de raza celta, semita, griega, romana o germánica, pero en otro sitio se encara con el antropólogo Broca y le dice que los caracteres físicos son de más difícil investigación que los lingüísticos, sin perjuicio de ocultarnos cuidadosamente qué condiciones del idioma gallego sirven de fundamento para decretar que en su formación obedeció a las leyes de las lenguas celtas. ¿Mera palabrería!?”

Hay que reconocer, sin embargo, que excepto García de la Riega ninguno de los pertenecientes al grupo de los celtofóbos se atrvio a enfrentarse historicamente a Murguia, sin duda García de la Riega era el que estaba más solidamente formado en historia.

Sacado de un trabajo “Aproximación a una historografia gallega: De Murguia a Risco”

Autor Xosé R. Barreiro Fernández

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