Celso García de la Riega

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La Patria de Colón VI

Comunicado  Progreso 12 Julio 1917
Señor director de Progreso

Progreso Gerardo. 12:07:1917pdfMuy señor mío: también yo me veo precisado a importunar a usted – y lo que es aún peor a sus lectores-  para insistir en mis afirmaciones y reforzar algunas de ellas contestando al comunicado del señor Sampedro: y también yo sentiré muchísimo que lo que tengo que decir pueda molestarle, por las mismas razones de consideración y estima con que él me distingue y que yo, a mi vez, siento hacia su persona, digna de muchos títulos del aprecio y del reconocimiento de los pontevedreses, aunque en este asunto de Colón con García de la Riega se halle un tanto obcecado y no corresponda su actitud a lo que hay derecho a esperar de sus conocimientos, de sus méritos y sobre todo de su ecuanimidad.
Y dicho esto paso a examinar sus afirmaciones y a contestarlas lo más concretamente posible:
1º He dicho y he sostenido, y en ello me afirmo y ratifico, que García de la Riega encontró la inspiración de sus teoría acerca de Colón en el libro <<El río Lérez>>de su tío Luis. Esto lo dice él, no solo en el su libro, publicado días antes de su muerte; sino en la conferencia dada en Madrid el 20 de Diciembre de 1893, el señor Sampedro, a pesar de conocer su afirmación no la ha desmentido públicamente que yo sepa, en los quince años de vida que a partir de esta fecha tuvo el señor García de la Riega.
2º Minutario, o libro del Concejo, es igual que sea una cosa u otra los documentos que el señor Sampedro facilitó a A García de la vida para sus investigaciones, siempre que ellas tuvieran por base la busca y estudio de apellidos Colón y Fonterosa; como tampoco que aquel tuviese uno conocimiento de los escritos facilitados por don Joaquín Núñez, para que éstos existan y digan o no digan algo pertinente a la teoría sustentada por el autor de <<Colon español>>.
3º el señor Sampedro podrá dudar de la autenticidad de los documentos aportados y de que estos expresasen o no lo mismo que ahora expresan. Yo, que los había visto antes y que también los he examinado, aunque claro está que sin la competencia del señor Sampedro, aunque quizás igualmente sugestionado por él por una idea diametralmente opuesta, he hecho esta afirmación, Que reitero, sin perjuicio igualmente de lo que en su día digan las academias cuyo fallo acatare.
4º Creo también que ha llegado la hora de hablar con claridad y decir cuánto se opina de lo hecho y dicho con relación a los documentos aportados, y como para esto es preciso un examen detenido de los mismos, espero a tenerlos en mi poder para decir algo acerca de todos ellos, en relación con el trabajo del señor Serrano, publicado en la REVISTA DE ARCHIVOS BIBLIOTECAS Y MUSEOS; al cual tuve el propósito de contestar, que abandone convencido de mi falta de autoridad; pero del cual tomé notas que entregue al ilustre médico de la Coruña señor Rodríguez, las que sirvieron, por cierto, para qué se publicarse en Orense un artículo firmado por don Benito Fernández Alonso acerca de dichos documentos.
5º en efecto, el señor la Riega limita su manifestación al hecho de haber avivado algunos documentos. Si llevado de ese noble entusiasmo que el señor Sampedro le reconoce por las glorias locales, dio por bueno algún escrito que merezca tacharse de apócrifo, cosa que yo desconozco al presente su obcecación, o su error merecerán todos los respetos y todos las piedades de los buenos patriotas nunca censuras mordaces ni apasionados comentarios; y esto no obsta tampoco para la legitimidad y valor indudable de los restantes escritos no tocados.
6º el señor Sampedro en su primera y sexta manifestación atribuye la teoría del señor García de la Riega respecto a la patria y origen de Colón a su fantasía extraordinaria, a su ingenio y a su buena fe. Así podrá creerlo el señor Sampedro; pero permítame que le diga que a eso que él llama producto de fantasías y de ensueños le manan otras muchas personas igualmente doctas y acaso más imparciales conjeturas acertadas, razonamientos profundos y convincentes a documentos; y que mientras el señor Sampedro no razone su opuesta teoría, los que nos sentimos convencidos por la de don Celso; seguiremos opinando que él estaba en lo cierto como seguimos afirmando que su labor no ha sido destruida ni siquiera averiada, ni aun por ese minucioso estudio de las avivaciones, retoques Y ¿porqué no decirlo? falsedades, que se ven o se quieren ver en parte de los documentos publicados en su libro.
Por último permítame el señor Sampedro y con toda sinceridad y sin propósito de ofenderle le diga que su actitud en este asunto no es explicable, ni lógica. Por una parte, se manifiesta convencido de que Colón fue, indudablemente genovés, y ciertos en este sentido su origen y patria; y por otra pretende reservar para si la gloria de haber dado el aviso y aún la idea de ser varios documentos por él hallados tendrían relación con el feliz Descubridor.
No puedo yo creer que el señor Sampedro, convencido de que Colón era italiano, hubiese impulsado, ya que él dice que lo hizo así, al señor García de la Riega a estudiar este asunto, orientándolo en sentido contrario, porque esto sería una deslealtad, de la cual afirmo es incapaz el señor Sampedro. Luego si hizo esto era por que en su ánimo había surgido, por lo menos, la duda, y no consideraría tan fantástica la hipótesis por García de la Riega sostenida.
Y si esto es así, si el ilustre cronista pontevedrés no profesa en absoluto la doctrina de que Colón era genovés ¿por qué empeñarse en sostenerla restando a la causa el peso de su competencia?
Yo, sin autoridad alguna; pero animado del mismo amor que García de la Riega sentía por Pontevedra, y que estoy seguro siente también el señor Sampedro, a pesar de que ello haya podido ocasionarle algunas amarguras, le invito desde aquí a meditar serenamente en este asunto y a no volver hablar de él si no después de bien meditado; porque si el señor Sampedro no podemos atribuirle la gloria de ser el iniciador de esta cuestión, que tanto nos interesa todavía puede lograrla l muy cumplida contribuyendo a su afianzamiento y a su propaganda, si hay en su espíritu algún lugar a vacilación y a la duda, y al estudio del asunto, sin preocupaciones muevo a su ánimo en un sentido distinto del criterio que hoy sustenta. Y si su convencimiento es íntimo e invariable una de dos; o sosténgalo serena y abundantemente, con razones opuestas a razones, y estos a datos; o no estorbe la difusión de una teoría que tanto camino se ha abierto en el juicio de las gentes y que tanta importancia envuelve para España toda.
Yo, que nada hecho ni dicho que molestar pueda al señor Sampedro, si no es la vindicación que estime obra de justicia del buen nombre de García de la Riega, y el recibimiento de su iniciativa, así se lo ruego en estas líneas y estoy seguro de que en este ruego me acompaña el pensamiento y el deseo de la casi totalidad de los habitantes de Pontevedra.

Gerardo Álvarez Limeses

La Verdadera Cuna de Colón

La Verdadera Cuna de Colón   Vida Gallega -01 Julio 1919-

Mi Protesta

 

         En defensa de García de la Riega

Vida Gallega Gerardo1Un escritor no gallego, D. Rafael López de Haro, ha publicado un artículo en El Día de Madrid, acerca de la cuestión: “Cristóbal. Colón ¿era gallego?”, planteada por mi ilustre amigo y pariente don Celso García de la Riega, hace ya muchos años y no solo planteada, sino resuelta casi definitivamente; á pesar “de la ingenua impruden­cia y la mayor buena fé”, con que este historiador reformó, ó avivó; la desvanecida tinta de algunos documentos de los por él publicados en su libro “Colón, Español”.

El Sr. López de Haro, en presencia de nuevos documentos, aun­que no de nuevos datos, discurre, como acostumbra á hacerlo, con un gran acierto acerca de este importantísimo asunto y aporta noti­cias muy interesantes y consideraciones de verdadera trascendencia, que vienen á reforzar la doctrina tan brillantemente expuesta, y hasta ahora por nadie combatida, én !a obra de aquel insigne gallego.

Nada tendría por consiguiente que decir acerca de este negocio, como no fuese mostrarme como gallego amante de nuestras glorias, muy reconocido al Sr. López de Haro, que con su brillantísima pluma y su gran autoridad literaria resucita este dormido pleito en un periódico de gran circulación, si este cultísimo escritor, también con ingenua imprudencia y con la mayor buena fé, no dijese algunas cosas y omitiese otras que dejan mal parada la memoria de aquel escritor ilustre y aminoran grandemente el mérito de su labor, hasta ahora solo apreciada, en todo lo que vale, por los ajenos, y solo puesta en trances de duda y de sonrojo por los propios, éntre los que podemos contar ya al Sr. López de Haro, que con nosotros convive, y al que se ha nombrado presidente de la Comisión encar­gada, no solo de continuar la obra del Sr. García de la Riega, sino de enaltecer, su memoria; que no sale muy bien librada del notable ar­tículo de este nuestro novelista.

Dejemos aparte el hecho, por su mismo autor declarado y reco­nocido, al publicar su obra, de haber avivado, con mejor deseo que acierto, algunas palabras de los interesantísimos documentos que acompañan á su obra y vamos á ocuparnos de ciertas afirmaciones del Sr. López de Haro, que, ingenuas también y de buena fé, restan mucho valor al concienzudo estudio realizado por aquel amantísimo pontevedrés en los últimos años de su vida; y vamos á recojerlas para consignar el porqué de esta protesta, también acaso ingenua, y de buena fé.

El Sr. López de Haro díce en su artículo que García de la Riega publicó hace tres años varios documentos’ demostrativos de la exis­tencia en Pontevedra de los apellidos paterno y materno del descubridor Colón y Fonterosa antes y después del gran acontecimiento.

Quien esto lea, y no conozca la obra: del Sr. García de la Riega, creerá, sin duda alguna, que toda su labor quedó reducida á esta publicación; y como después se diceVida Gallega Gerardo2 que descubierta su temeraria manipulación perdió su libro toda autoridad, quedará convencido de que nada se debe á aquel escritor, en una cuestión de tal magnitud y de tal interés.

Y por si en su ánimo restaba alguna duda acerca de este asunto, verá después que ahora es cuando aparecen escrituras de autentici­dad indubitable con los apellidos de Colón y Fonterosa y cuando se conoce algo más, algo de un valor acaso decisivo..., entre lo cual figura, según el Sr. López de Haro, que Colón no escribió jamás en italiano; que dió á ciertos lugares de las tierras que descubría nom­bres gallegos; y que empleó en sus escritos modismos de palabras gallegas.

Pues bien, Sr. López de Haro, nada de esto es así:

El Sr. García de la Riega no publicó varios documentos, en los que fundó una teoría.. El Sr. La Riega publicó un libro, un extenso libro, en que la explanó y defendió con toda suerte de datos, de los que uno, y no él decisivo, eran esos documentos.

El Sr. García de la Riega dió el día 20 de Diciembre de 1898 una conferencia en la “Sociedad Geográfica de Madrid”, en la que ya presentó una relación de 10 documentos donde aparecen los apelli­dos Colón y Fonterosa; en que se hace resaltar esa circunstancia de haber dado Colón nombres gallegos á muchos lugares por él descu­biertos y entre ellos el de Cabo de la Galea; en que se comenta el hecho singular de no haber escrito ningún documento en italiano y hasta en que se apunta la posibilidad de que los padres de Colón, residentes en Pontevedra, hubiesen emigrado á Italia por alguna circunstancia; que bien pudiera ser del orden de la que el Sr. López de Haro trae a colocación en su notable trabajo.

El Sr. García de la Riega en su libro “Colón, Español” publica­do en 1914, días antes de su muerte, á más de hablar de todo esto, hace patente que la lengua de Colón era la española, citando fraseá suyas como la de “en nuestro romance”; habla del frecuente uso en sus escritos de modismos gallegos, y no omite ninguno de esos antecedentes que del artículo del Sr. López de Haro se deduce que empiezan ahora á conocerse.

Y en cuanto á los documentos por él aportados á su libro, tam­poco podemos admitir en términos rotundos que fueron retocados ó avivados; sin que inmediatamente hagamos constar que esto no ocurrió con todosellos, sino con algunos de ellos, hasta el punto de que el propio impugnador en su artículo deLa Revista de Ar­chivos y Museosreconoce la autenticidad de varios de los mismos; como también impugna la de alguno, como la minuta notarial del documento núm. 5, que evidentemente no ha sido reforzada ó avi­vada, pues el propio García de la Riega explica con toda claridad y sencillez la diferencia de letras que en ella se observa, alcomentar el referidodocumento.

Conste, pues, que todos los datos de que el Sr. López de Haro nos habla, han sido citados en sus trabajos por el Sr. García de la Riega, con excepción de los nuevos documentos á que él se refiere y á la nueva suposición por él expuesta en su artículo, que mucho celebramos que se acerque a la verdad, para mayor gloria del señor López de Haro, que de estas glorias no necesita ciertamente por su fortuna, para tener gran nombradía.

Plausibles encontramos los nuevos estudios y los trabajos del ilustre arqueólogo Sr. Sampedro, de D. Prudencio Otero y del Sr. López de Haro y de ellos nos felicitamos; pero con lo que no podemos transigir es con que para dar a su labor mayor relieve, se pretenda aminorar desdeñosamente, los concienzudos estudios, hasta ahora por nadie igualados, que para poner en claro cuestión de tanta monta, realizó durante unos cuantos años aquel insigne pontevedrés, al que solo aquí se le restan méritos.

Y es preciso que no se olvide ahora ni nunca, y por eso nosotros queremos hacerlo constar en estos momentos, que en esta matería de “Colón español, su origen y patria” ha sido García de la Riega, el que nos trajo las gallinas…..

Gerardo Álvarez Limeses

La Patria de Colón V

Comunicado Progreso 10/07/1917

Casto SampedroSr Director del progreso

Muy señor mio: Los tiempos están para comunicados, Remitidos, Cartas abiertas y Contestaciones que pudieran ser cerradas.

Veremos lo que la racha dura, acaso decrezca; pero entretanto tengamos todos paciencia hay que sufrir como dice cierto borrachitonto filósofo cristiano.

Gracias una vez más.

Tengo que contestar forzosamente a lo que expone el señor Álvarez Limeses en el Progreso del Domingo. Sentiré muchísimo que le moleste lo que voy a decir: porque le estimo muy de veras, com estimé a su padre, el culto, y aplaudido y no olvidado escritor y catedrático, D. Emilio Álvarez Jiménez.

Progreso Casto 10:07:19171º Ratifico mi afirmación, hecha varias veces, de que no él a mí, sino yo a él, al señor La Riega, le di cuenta del hallazgo de varios colón, recordándole a la vez el de D. Luis, e indicándole si tendría relación con el feliz Descubridor.Todo lo demás, tanto los hallazgos (menos los que en su libro me atribuye) como las deducciones, razonamientos, afirmaciones, aplicaciones de lingüística, onomástica, etc. etc, todo eso es absolutamente suyo, y tanto, que algunas veces me permití aclararlo y discutirlo. Pero propongo y acepto que dadas las condiciones de gran asimilador poseedor de una fantasía extraordinaria, que concurría en D. Celso, haya caído de buena fe que las cosas pasaron al revés; soy testigo de casos análogos, aunque se me recuse. Por lo demás, esto tiene el único valor de no dejar a la Sociedad Arqueológico sin el breve fruto de su pequeña y escondida labor.

2º No es exacto que el señor García de la Riega haya encontrado la materia de sus investigaciones documentales en un Minutario que yo lo hubiese facilitado; era un Libro del Concejo en el que creo poder asegurar, no figuraban las alteraciones que más tarde apreciaron en su texto, llamándome entre todas la atención una mancha caída precisamente sobre lo más importante del libro, para el caso, y que hasta ahora no he podido explicar por más que lo intente. De los documentos del señor Nuñez nada supe, aunque debería saberlo, hasta hace pocos meses.

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La Patria de Colón IV

Progreso 08/07/1917

Nuevamente me veo precisado a intervenir en este asunto de la patria de Colón, no con el objeto de exponer una opinión en lo que la cuestión afecta, y para lo cual reconozco carencia de autoridad; sino para poner las cosas en su lugar, en lo que se refiere a la buena memoria de García de la Riega digna del más alto respeto y del mayor elogio, y tratada hasta sin consideración, en estos días, por algunos de sus detractores y por muchos de sus paisanos.

Avisado de nuestro carácter y temerosos del resultado de nuestras pequeñas pasiones, ya presumí yo a la muerte de aquel ilustre pontevedrés, con el que me unían estrechos lazos de parentesco y afecto, -que justifican mi intervención en este asunto –que muy pronto su obra sería combatida y su labor menospreciada, más por los propios, que por los extraños y conocedor de lo que dijo y de lo que reservaba por decir, concebí un instante el pensamiento, no el propósito, de continuar su labor en lo posible, preparándome en su defensa, que con acierto suponía que lo habría menester; pero ante la magnitud de la obra, ante la suma de conocimientos geográficos e históricos, lingüísticos, paleográficos y de todo orden que para aquella labor se necesitaban, me atemorice de mi pretensión y desisti de realizarla, en espera de que los doctos interviniesen en cuestión tan compleja y debatida y sacasen de ella las consecuencias y las deducciones pertinentes.

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