Celso García de la Riega

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Patria y Origen De Colón II

PATRIA Y ORIGEN El Imparcial 29 de Dicembre 1912

De

CRISTÓBAL COLÓN

(Conclusión,)

El Imparcial 29:12:1912El articulista no debiera admirarse de que yo concedía gran importan á la afirmación de D. Fernando Colón, hijo y primer biógra­fo del insigne navegante, el cual dice categoricamente. que su padre «quiso hacer desconocidos e inciertos>> su origen y patria. Esta afirmación se hala corroborada, pues resulta que las dos familias de Colón, la legitima y la de Beatriz Enriquez, ignora­ban en qué pueblo había nacido el almirante, hasta el punto de que Pedro de Arana, buen. artigo de éste y hermano de aquella dama, en la información de un expediente de las ordenes militares, declara con respecto á Cris­tóbal Colón que <<ha.oído decir que es genovés, pero el no sabe de dónde es natural». El mencionado articulista prescinde de estos antecedentes, como también prescinde de que Colón no dejó ningún escrito en itaLianio, y, en cambio, llamaba «nuestro romancen» á la lengua castellana ocho años después de venir á España; de que los cronistas italianos de la época del descubrímiento, el geranvés Gallo y el obispo Giustiniani, dicen que Bar­tolomé Colón nació en Lusitania; de que ningún escritor de aquellos tiempos determina el lugar del nacimiento de Colón ni da la menor noticia acera de su vida anterior á la presentación, enCastilla, sobre cuyo punto existen las mayores tinieblas, mientras que están bien conocidas las vidas de varios personajes italianos más antignuos y menos fa­mosos que el gran navegarate, y, en fin, pres­cinde asimismo de otra multitud de hechos que omito pana no cansar á los lectores,

Pero entonces, ¿qué es lo que tiene impor­tancia para, el articulista de Il Secólo en la cuestión, que se discute? Pues, simplemente, la mencionada declaración heráldica de Colón de haber nacido en Genova y, además, un documento especial, conocido y estudiado por el distinguido escritor norteamericano Mr. Vignaud, fechado en dicha ciudad á 25 de Agosto de 1479 y descubierto recientemeinte; papel, curiosísimo por todo extremo y que, según veremos, debiera acompañar á otros que se guardan en la Casa munaidípial de aque­lla incomparable población, con respecto á los cuales, en cuatro libros diversos:, dice el acreditado colombófilo Hanrisseí, también yanqui, que están al lado del violin dé Paganini. Men­cionaré dos detalles del citado documento: primero, que Colón nació en 1452, y segundo, que en 1479 era todiavia ciudadano tejedor de Géinovat Pues bien; ambos resultados son sencillamente inaceptables, á juzgar por siguientes datos históricos: primero, Bernáldez, gran amigo de. Colón, eni su «Crónica de los Reyes Católicoscos>>, dice, y se comprueba, por otros datos, que el almirante falleció á los se­tenta años, senectude bona»; y una real cédula, expedida en Febrero de 1506, concede permiso á Colón en vista de su <<ancianidad» y enfermedades, para viajaren mula ensillada y enfrenada (Asiento,<<Cristóbal Colón>>, tomo I, páginas 212-213). Nacido el almirante en 1452, tendría cincuenta y cuatro años al fallecer en 1506; jamás en ninguna parte se ha llamado. ni llama á esa edad Senectud ó ancianidad.

Segundo cuando Colón se pre­sentó en Castilla, año 1484, era viudo y le acompañaba su hijo Diego, niño de ocho años, nacido en 1476. ¿Cómo piodía ser ciudadano de Génova y tejedor de lanas el insigne marino, que se habría casado en Lisboa por lo menos en 1475 y consultado entónces su gran pro­yecto á Tosconelli desde la misma ciudiad? Pensando, pues, piadosamente, resulta. sólo que el Cristóforo Colombo de ese documento de 1479 no erael mismo Cristóbal Colón descubridor de América el cual consigina, en. una carta á los Reyes, incluida en su «Libro de las .Profecias>>, que en 1501 contaba cuarenta años de navegación, y reatando los ocho que parmaneció en España antes de su primer viaje, resultaría que, nacido en 1462, como quiere el papel de que se trata, habría empe­zado á navegar, poco más ó menos… ¡antes de tener un año de edad! Siendo muy común en Italia el apellido Colombo, nada tendría de particuiar que en aque país hubiere, un Cristóforo Colombo dlstinto del gran marino, del mismo modo que hubo otro Criatobo de Colón ein Pontevedra. durante el siglo XV.

En mi citado libro pateintizo el valor que puede concederse al texto de ciertos. diocumentos; pero no tenmimiaré este punto sin dedicar algunas palabras á la carta en castellano, que sedice de Colón, conservada en la Casa Municipal de Génova, á fin de que por esa muestra los lectores y el aticulista milanés se enteren de que singulares detalles que ofrecen aquellos. En esa carta, fechada <<á 2 de Abril de 1502>> Colón participa al magnífico Oficio de San Jorgr que manda á su hijo D. Diego destine el diezmo de toda la renta de cada año á disminuir los impuestos que por las vituallas comederas se satisfacían á su entrada en Génova, dádiva verdaderamente espléndida. Ahora bien; nos encontramos aquí con una contradicción enorme porque antes de emprender el cuarto viaje,el almirante dió á su heredero un memorial de mandatos, á manera de disposición testamentaria, que comunicó á su íntimo amigo Fr Gaspar Gorricio <<dos días después>> de la fecha de aquella carta, esto es, <<en 4 del mismo mes y año>>, en cuyo memorial, analizado minuciosamente y comprobado por el sr Fernández Duro en su <<Nebulosa de Colón>>, no aparece, como tampoco en ningún otro documento, semejante concesión á Génova, ni consta que de ella se hayan preocupado poco ni mucho las autoridades y el vecindario de aquella ciudiad. En la misma carta, Colón añade que «los reyes me quieren honrar más que nunca», precisamente cuando se le nega­ba el ejerciccio de los cargas de virrey y gobernador de los países, que había descubierto y se le imponía, para dicho cuarto viaje, la. bochornosa condicáón de no desembarcar enla isla de Santo Domingo: he aquí cómo se le honraba más que nunca. ¿Qué concepto, pues, merece esta carta? Creo que esta bien colocada al lado del falso y desiatinado codiclilo militar del almirante.

En Italia, se comprendió la absoluta necesidad de probar que la madre de Colón era italiana; pero por ninguna parte apareció el apellido Fonterosa. Por fin surgió un gran recurso para salir del atolladero: habiéndose encomtraidio documentos acerca de personas que tenían el apellido <<Fontanarubea», una de ellas, padre de cierta Susana, se le tradu­ce cómodamenie convirtiéndolo en: «.Fontarossa», con el pretexto de que ambas palabras tienen el mismo significaido. De mane­ra que siendo los italianos los únicos mortales que en este mundo pueden aspirar á la infalibilidad, sin duda, el articulista de Il Secólo juzga, que la tergiversación menciona­da es incontrastable; y así, hay desahoco y manga. ancha para la teoría coliombina de Italia, mientras que para la coloniana, de España son las dificultades y los escrúpulos.

Mucho tendria que decir aún sobre esta interesante cuestión; pero no debo abusar de la hospitalidad que El Imparcíal me conce­de. Concluiré, pues, haciéndome cargo de la manifestación final de Il Secolo. Dice que «genovés ó pontevedrino, Colón no habría airribado á su maravilloso descubrimiento si no le hubiese abierto camino el buen Pablo Tobscanelli. cuya nacioniailidad no constituye, ni ha constituido jamás, unpunto histórico oscuro». Esta reinvidación tiene el aspecto de una retirada, puesto que ya trata de dis­minuir el mérito de Colón; perfectamente, pe­ro conste que Toscanelli, en su correspondencia con el futuro almiruinte, considera á éste natural de Lusitamia. Se ve, por consiguíen­te, que en 1474 ó 1475 Colón; no decía que era genovés, ni aparentaba serlo, sino que se fingía partugués. Cierto es que Mr. Vignaud, ci­tado por IlSecólo, califica de apócrifa la mencionada correspondencia, sin presentar justificantes adecuados, en su libro titulado <<la carta y el mapa de Toscanelli sobre la ruta de las Indias por el Oeste>>, criterio que ha refutado <<La Ilustración Española y Americana>> me dispensó merced publicar. Sí yo fuera. sistemático en mi teoría coloniana., hubiera aceptado y se­cundado ese criíerio, porque de semejante superchería ó falsedad se deduciría lógicamente que, siendo de mano del propio almirante la copia de la carta de Toscanelli hallada por Harrise en las guardas de un libro que había pertenecido a Colón, éste presentaba al cosmógrafo florentino bien enterado de que la nacionalidad del temerario proyectista no era italiana.

Por último, el distiinguido articulista de Il Secólo censura sarcásticamente al sabio doctor Horta y Pardo (que posee, en efecto, muchos títulos honoríficos y científicos) por encargar álos lectores de su notable folleto que, en vista de los fundamentos que expone, tengain fe en la nacionalidad española del inmortal descubridor del Nuewo Mundo. Esa censura es injusta. Por mi parte tego fe absoluta y <<razonada » en, que la gloria de Colón pertenece intogra á España.

Celso García de la Riega.

Patria y Origen de Colón I

El Imparcial 29 Diciembre 1912

PATRIA Y ORIGEN

De

CRISTÓBAL COLÓN

El Imparcial 29:12:1912El muy distinguido periódico itailano IlSecólo, de Milan, en su número correspondiente al 23 de Noviembre último, publica un notable artícuto bajo el epígrafe de «Una glo­ria italiana che sfuma-..,», en el cual se trata la cuestión relativa á la patria de Colón y se trata de refutar un folleto de! acredítado escritor cubano doctor Horta y Pardo, dedi­cado á demostrar que el descubridor de Améirica era español y natural de Pontevedra. El erudito doctor aduce y comenta, los diversos documentos y datos que yo tuve la honra de exponer en una oonterancia ante la ínclita Sociedad Geográfica de Madrid acerca de tan extraordinario asunto, y añade otros sugeridos por el estudio del mismo. Pero elamable articulista de Il Secólo prescinde de puntos esenciales, pasa como sobre ascuas, en cuan­to á los que menciona, pues se limita á contestarlos con evidente ligereza, y no ofrece en su refutación ninguna airgumentación ni dato alguno de importancia, sin duda por­que nolos hay, deficiencia que procura, encu­brir acudiendo á un tono algo sarcástico, aunque desde luego reconoce lealmente que no existe completa certeza, acerca del lugar en que nació Colón, bastándole para juzgar la circunstancia de que éste se haya, declarado hijo de la hermosa ciudad de Genova.

Dicho articulista, dedica casi toda su tarea al que suscribe, y empieza por la canocida habilidad de ponarme em berlina ante los lecto­res, afirmando que hago alarde de muchísi­mos titulos honorificos y cieintíftcos, por cuya razón hay algún derecho á tomar en serio mis raciocinios. Esta inexactitud no puede ser mayor, puesto que carezco de tales títu­los; de momera que nunca he hecho ni podi­do hacer alarde de ellos en ninguna ocasión, por escrito ni de palabra; con esto, no tengo más que decir acerca de mi modesta persona.

Y contando de antemano con la benevolencia de El Imparcial, paso á rectificar algunas de las demás inexactitudes en que II Secólo incurre, y á contestar en serio á sus razonamientos, á fin de que la Prensa italia­na y de otras nacíones, que seguramente ha­brán copiado el artículo del importante pe­riódico milanés, obtenga elementos para formar juicio por el momento, porque me propango dar muy pronto á la, imprenta él libro prometido en mi citada conferencia, no habiéndolo hecho antes a causa de mis achaques de mi vejez.

Lo primero que a propósito de dicha connferencia debo advertir es que urna Sociedad científica tan ilustre, circunspecta y sabia como la Geográfica de Madrid., no habría de proporcionar á cualquier atrevido solemne ocasión para acometer una aventura desatimada, cual sería la de presentar á Colón como español, si el asunto no ofreciera por lo me­nos un aspecto de certidumbre digno de atención. No abrigo ahora eí ridículo intento hacer solídairia ala docta Corporación, direc­ta ó indirectamente, de mis ideas, sino demos­trar, con tan oportuna consideración que la teoría relativa á, la patria española de Colón no es absurda, ni siquiera caprichosa.

No merecen oomientario alguno las festivas frases que al ingenioso articulista de II Secólo inspira, la noticia de que he invertido treinta años en investigar antecedentes y en rebus­car documentos en los archivos, pues nunca ni á nadie he dicho semejante cosa; notengo la culpa de que en este y en otros puntos se exagere mi labor por los propagandistas entusiastas, á quienes estoy muy reconoicido. Tampoco es cierto que yo atribuya á un mal concepto acerca de los naturales de Galicia el hecho de haber ocultado Colón su verdadero origen y patria. No creo que hay necesidad grande opequeña de rehabilitar á dicho país, que tiene una hiateria tan digna de aprecio y tan honrosa como cualquiera otra región de Espada; nada he dicho de esto en mis traba­jos colonianos, ni puedo evitar que haya es­critores susceptibles llorones ó impacientes. A pesar de la exactitud que encierra el poroverbio de que nadie es profeta en su tierra, no se me ha ocurrido aplicarlo a este asun­to; bastan los nombres de Susana, Jacob, otro Jacob, Benjamin, Abrahan y Eliezer ó Eleázar con el apellido Fonterosa, esto es, una familia de hebreos, expulsados precisamente en 1492, así comió la circumstancia, entre otras especiales, de que los Colón de Pontevedra pertenecían á la clase infima del pueblo, para conjeturar las causas de que el primer Almirante de Indias ocultase patria y origan y se engalanase con el título de navegante genovés, dado también que estos mairinos italianos disfrutaban en el siglo XV, como en en los anteriores merecida fama y gozaban gran acogimiento enla Corte de Castilla.

En otro enorme error cae el articuliatia de í! Secólo. Afirma nada memos que atribuyo el resuelto y constante apoyo que el P. Deza, oriundo de Galicia dispensó á Colón, al he­cho de que éste le comunicó en el secreto de la confesión su calidad de gallego. En ningu­na ocasión, lugar ni escrito he aducido tal disparate, y para explicar en mi libro el motivo de dicha protección, estudio otras circunstancias de gran valor, fundándome en ciertas cartas de Colón a su hijo Diego.

Descartadas estas pequeñeces y prescin­diendo de otras inexactitudes de escaso inte­rés, entraré en el fondo del asunto. Por lo visto, para. el citado articulista no tienen im­portancia diversos hechos que por ningún con­cepto deben ser desdeñados, La existiencia en Pontevedra, en la generación anterior y en la Coetánea de Colón, de personas con este apellido y con nombres de pila iguales á los de la familia histórica del almirante, no significa gran cosa, á su juicio; tampoco tiene ningún valor la circunstancia de aparecer á la vez en dicho pueblo el apellido Fonterosa, materno de Colón, en una familia hebrea, y la de constar unidos ambos apellidos en un documento oficial de 1437 para el pago de 24 maravedís, á pesar de la naturalísima y lógica reflexión de que apenas hay distancia de un matrimo­nio entra personas de las dos familias á una asociación de intcreses, ó viceversa, para que hubiese nacido Cristóbal de Colón y Fonterosa, descubridor del Nuevo Mundo. Carece, tam­bién de importancia, en concepto del articu­lista, la imposición de ciertos nombres pontevedreses, á varios lugares de las Antillas; no se qué diría si contemplase en las fotografías la gran semejanza que hay entre la bahía de Miel, en Baracoa.(Cuba), bautziada por Colón con el nombre de Portosanto, y la ensenada que tiene este mismo nombre en Pontevedra.

Il Secólo menciona otro hecho notabilísimo, pero no lo analiza ni lo comenta ó explica, pasando sobre él, repito,, como sobre ascuas, aunque observando que Colón q había declarado ser genovés y llevado <<levado durante mucho tiempo>> el apellido Colombo. El hecho á que me refiero es el siguiente: en la escritura de institución del mayorazgo, año de 1498, ei el almirante declara en una cláusula que «saílió de Génova y en ella nació» (frase singularmente construida); pero en otra mianifiesta textualmente que «su verdadero» linaje es el de los llamados «de Colón», con antecesores llamados «de Colón»; de cuya manara repudia la nacionalidad genovesa y el apellido Colombo. Estas dos declaraciones son contradictorias, y hay que elegir una de ellas. ¿Cuál? La solucíón no es dudosa, porque la primera, que el elocuente escritor señor marqués de Dosfuentes califica muy acertadamente de >>Heráldica>>, no ha podido oomprbarse duran­te las cuatro siglos .transcuirridos, mientras que la segunda se halla cabalmente juatiificado por los documentos pontevedresés en los cuales consta el apellido Colón. precisamente con la proposición «de», así comó esos «antecesores llamidos de Colón», de la misma manera que se ve en la inscripción de principiosdel siglo XVI, grabada en piedra con letra gótica alemana, en que figura el mareante Juan <<de Collón», existente em la iglesia de Santa María, de Pontevedra; inscripción que por cierto. estuvo oculta hasta que recienitemente fué derribado un aintigiuo altar del mismo templo, edificado á costa de los marineros.

Pero, además., ¿quién califica de «verdadero>>á su linaje sino en presencia de otro su­puesto ó ficticio, como lo era para el almirante el de los Colombo italianos?. El gran

marino no abrigaba seguramente ningún recelo acerca de que tales manifestaciones descubriesen su patria y origen, ya porque la escritura del mayorazgo habría de permanecer reservada en el archivo de su familia y no transcendería al público, ya porque acaso no ignoraba que en Pontevedra no existian más de uno o dos humildes marineros de su apellido y que éstos no habrian de sospechar siquiera que el <<glorioso marino geneovés>> tenía la misma sangre que ellos. Por esta razón, y tal vez en descargo de su conciencia, el descubridor de América dispuso que, en último caso, heredase el mayorazgo cualquier individuo llamado <<de colón>> que hubiera aquí ó <<en otro cabo del mundo>>. Semejante frase en aquella época parece aludir á Galicia y su promontorio Finisterrre y no á Italia en general ó á Génova, Saona, Calvi, etcétera, en particulaar, que están en el centro del Mediterraneo. ¿ No era esta la ocasión lógica y precisa, si Colón fuera italiano, de que nombrase heredero en último término á cualquiera de los llamados Colombo?. ¿Hay, pues, fundamentos sólidos para afirmar que los italianos de este apellido eran parienetes del primer almirante de Indias

 Celso García dela Riega.

(Continuará.)

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