Celso García de la Riega

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Conferencia de Celso García de la Riega en la Real Sociedad Geográfica Año 1898, Cristóbal Colón ¿Español? V y Final

Celso García de la Riega

Celso García de la Riega

Estos documentos, por la circunstancia de revelar la existencia en Pontevedra, según ya he dicho, de los apellidos paterno y materno del inmortal descubridor en la primera mitad del siglo xv, tienen, á mi juicio, grande interés. Carezco de autoridad para pretender que la historia escrita sea rectificada desde luego y para exigir que la convicción que pudiera haber formado se establezca como artículo de fe; es probable además que, seducido por el amor á la patria que todos veneramos, y ofuscado por tan sorprendente reunión de coincidencias, la fantasía me conduzca por extraviado camino; pero me parece indudable que merezco disculpa, porque el hecho de hallarse lo más de la vida de Colón envuelto en tinieblas; el de no poder fijarse el pueblo de su nacimiento; el de aparecer contradicciones é incongruencias entre la mayor parte de los datos que figuran al presente como históricos; el de haberse agotado en Italia, con respecto á su persona, las fuentes de información que subsisten precisas y diáfanas acerca de varones menos ilustres y aun anteriores al gran navegante; y por fin, las deducciones que sin violencia alguna se desprenden de

los nuevos documentos, son motivos poderosos, en mi concepto, para que se desvanezca la cabeza más firme.

En presencia del acuerdo del concejo de Pontevedra, que en 29 de Julio de 1437 manda pagar 24 maravedís viejos á Domingos de Colón y á Benjamín Fonterosa, nace espontáneamente la reflexión de que va muy poca distancia de un matrimonio realizado por personas de ambas familias, á la asociación para negocios ó de intereses entre éstas últimas, ó viceversa, de la asociación al matrimonio. Creo que no es desatinado semejante raciocinio, y hé aquí un medio sencillo para explicar el hecho de que el Almirante haya tenido por padres á un Colón y á una Fonterosa, por más que este pensamiento parezca á primera vista vulgarísima sentencia. Del mencionado acuerdo resulta que el Domingo de Colón, á quien se refiere, era un alquilador de acémilas; si el Descubridor fué hijo de este modesto individuo, no sería absurdo suponer que las preocupaciones sociales de aquellos tiempos le obligaron á ocultar origen y patria.

Aparecen Fonterosas, apellido que, como he dicho, subsiste en aquella provincia, con los nombres de Jacob el viejo, otro Jacob y Benjamín; la madre de Colón se llamaba Susana. Si el Almirante pertenecía á esta familia, hebrea sin duda, que así puede deducirse de sus nombres bíblicos, ó por lo menos de cristianos nuevos, ¿no habríamos de disculparle y declarar plenamente justificada su resolución de no revelar tales antecedentes, dado el odio á dicha raza que existía á la sazón y dadas las iras que contra ella se desencadenaron en la segunda mitad del siglo xv? ¿No merecería examen en este caso la inclinación de Colón á las citas del Antiguo Testamento?

La huerta de Andurique, aforada por el monasterio de Poyo á Juan de Colón, y situada á medio kilómetro de Pontevedra, linda con otras heredades de la pequeña ensenada de Portosanto, lugar de marineros, en la parroquia de San Salvador. El descubridor del Nuevo Mundo bautizó á las dos primeras islas que halló en su primer viaje con los nombres de San Salvador y la Concepción, actos derivados indudablemente de su piedad religiosa; á las siguientes con los de Isabela, Fernandina y Juana, en demostración de su gratitud á la real familia. Pero costeando la última, que conservó su denominación indígena de Cuba, llega á un río, después á una bahía y correlativamente, sin que hubiese padecido en aquellos días borrasca, riesgo ni dificultad de ninguna clase, vuelve á aplicar al primero el nombre de San Salvador, y da á la segunda el de Portosanto. Algunos críticos explican lo de Portosanto por el hecho de que el suegro de Colón había sido gobernador de la isla portuguesa así llamada; esto es, que el inmortal navegante, que no’ se acordó para tales actos de sus hijos, de sus padres, de su mujer, de su amada Doña Beatriz, de Genova ni

de Italia, dedicaba tal afecto á un suegro que no había conocido, y le apremiaba tanto el deseo de demostrarlo, que honró su recuerdo á seguida del que dedicó á la religión y á los reyes. Mas si Colón hubiera nacido en Pontevedra, ¿no se justificaría sobradamente que se hubiese acordado de una patria que no podía declarar en momentos tan solemnes, de tanta expansión afectiva como habrán sido para él los del descubrimiento, y repitiese la denominación de San Salvador, aplicando la de Portosanto, parroquia y lugar donde quizás tuvo su cuna, en la seguridad de que nadie habría de sospechar su íntimo propósito?

En su segundo viaje bautizó á una isla con el nombre de La Gallega. En el primero había denominado La Española á la que actualmente se llama de Santo Domingo: ninguna otra obtuvo de Colón el de La Italiana, el de La Griega, el de La Corsa, ni el de La Portuguesa. Es probable que el de La Gallega signifique un recuerdo á la carabela Santa María, pues tal era su sobrenombre; pero esta misma circunstancia ¿no podría demostrar la conjunción de dos ideas? Colón prefirió embarcarse en la Santa María, á pesar de ser buque de carga y de ofrecer la Pinta y la Niña mejores condiciones marineras y mayores ventajas para la empresa del descubrimiento. ¿Fué casual esta elección, no bien explicada hasta la fecha? Y como corolario de tal preferencia, quiso unir en el nombre de La Gallega los dos recuerdos, el de la nave y el de Galicia, si en ella hubiere nacido, de la misma manera que con el de La Española satisfizo á su españolismo, muy acendrado por cierto, según ha demostrado un sapientísimo crítico?

Otro de los nuevos documentos contiene la compra de una casa por Payo Gómez de Sotomayor y su mujer Doña Mayor de Mendoza; ésta, sobrina del Arzobispo de Santiago; aquél, uno de los más nobles ricos-hombres de Galicia, mariscal de Castilla, caballero de la Banda, Embajador á Persia del Rey D. Enrique III. En dicha escritura se menciona, como parte del contrato, el terreno hasta la casa de Domingo de Colón el viejo, con salida al eirado de la puerta de la Galea. Este eirado es una plaza ó espacio irregular entre diversos edificios, tapias y muelle al fondeadero llamado de la Puente: hállase inmediato al lugar que ocupaba la puerta y torre de la Galea. En su tercer viaje, en extremo fatigoso por las calmas y por el calor sufrido más allá de las islas de Cabo Verde, dio Colón á la primera tierra que halló el nombre de La Trinidad y, al primer promontorio, el de cabo de la Galea. No es probable que la circunstancia de presentarse á la vista una roca parecida á un buque, inspirase á Colón, inmediatamente después de un nombre de tan alta y sagrada significación como el de la Trinidad, el pensamiento de descender á uno tan trivial como el de la Galea, sin tener para ello alguna otra razón importante. Si Colón hubiera nacido en Pontevedra y jugado en su niñez en aquel eirado de la puerta de la Galea, vecino á la casa de un pariente muy cercano, donde los marineros extendían las redes y aparejos para secarlos y recomponerlos, frente á uno de los fondeaderos de las naves; ¿sería incorrecto presumir que en el nombre de cabo de la Galea, hubiera incluido una memoria á su pueblo y á sus primeros años, en forma semejante á las que empleara anteriormente?

De todos modos, ¿no es muy singular que sus tres primeros viajes, por lo menos, ofrezcan á nuestra meditación tres coincidencias tan expresivas?

En la crítica histórica, la homonimia es un factor muy incierto, y no soy yo, en verdad, el primero á consignarlo así. La homonimia de uno ó de más nombres, no debe ser apreciada, á menos que concurran al caso circunstancias especiales y coincidan en apellido poco vulgar: según autorizados escritores, el de Colombo, era en el siglo xv común á muchas familias de Italia, del mediodía de Francia y de algunas regiones de España, mientras que el de Colón era seguramente único en la comarca de Galicia revelada por los nuevos documentos, siendo muy extraordinario el hecho de que en la generación anterior á la del Almirante y en la coetánea, aparezca en Pontevedra ese glorioso apellido unido á nombres propios de casi todas las personas que formaron su familia: Domingo el viejo, otro Domingo, Cristóbal, Bartolomé, Juan, Blanca, esto es, una renovación muy frecuente en todas partes, originada por afecto, por respetuoso recuerdo á los antepasados ó por padrinazgo de los parientes inmediatos en la pila del bautismo. Esta circunstancia, con ser tan elocuente, aun pudiera calificarse como caso de homonimia; pero existir á la sazón y en el mismo pueblo el nada vulgar apellido materno del Descubridor y además constar

juntos los dos de Colón y Fonterosa en el mandato de pago relativo á servicio especial, constituye, al lado de los demás indicios, un suceso de tan sugestiva influencia, que difícilmenle puede, el que lo examina, sustraerse á su eficacia persuasiva.

Consejo de la prudencia sería proceder con calma y caminar con pies de plomo, según suele decirse vulgarmente; pero en mi concepto, uno de los nuevos documentos parece que arroja,no sólo sobre los demás, sino también sobre la vida de Colón, y, por consiguiente, en el obscuro campo de la historia relativa á esa interesante vida, potentes rayos de luz, ante los cuales no acierta á refrenarse la imaginación ni á defenderse el entendimiento: es la cédula del Arzobispo de Santiago, fecha 15 de Marzo de 1413, dirigida al concejo, juez, alcaldes, jurados y hombres buenos de su villa de Pontevedra, ordenándoles entregar, «cojidos y recabados», 15.000 maravedís de moneda vieja á maese Nicolao Oderigo de Genova. Recordad que el íntimo amigo del Almirante, el que le mereció la confianza de ser depositario en 1502 de las copias de sus títulos, despachos y escrituras, se llamaba también Nicolás Odérigo, legado que había sido del gobierno genovés ante los Reyes Católicos. La distancia de casi un siglo entre ambos hechos, demuestra que el Nicolás Odérigo de 1502 no era el mismo de 1413; pero pudo el uno ser antepasado ó pariente próximo de los antepasados del otro. Si aquel fué, por ejemplo, navegante y mercader de telas de seda y de otros géneros y artículos de la industria italiana, que las naves genovesas llevaban á aquella co- marca de Galicia; si su descendiente desempeñó, por adquisición de nobleza ó por otras elevadas cualidades y prendas, el cargo de embajador, ¿sería acaso un dislate presumir que la estrecha amistad de Cristóbal Colón con dicho legado tenía antigua fecha en su familia y provenía de una protección cuyo origen pudiera haber sido la presencia en Santiago y Pontevedra, á principios del siglo xv, del Odérigo á que se refiere la cédula del Prelado compostelano?

Si los padres de Colón fueren individuos de las familias Colón y Fonterosa, residentes en Pontevedra, emigrados luego á Italia, puede aceptarse que hubieran utilizado alguna recomendación ó relación directa ó indirecta con los Odérigo. ¿Debió quizás Colón á esta encumbrada familia de Genova los medios necesarios para verificar sus estudios y para emprender la carrera de marino? ¿Conocía el embajador Odérigo la verdadera patria del Almirante, y supo conservar el secreto como pudiera deducirse, tanto del silencio que guardó acerca de la patria y del origen de su amigo, como del hecho de haber retenido las copias que le confió y que no fueron entregadas á las autoridades de Genova hasta muy cerca de dos siglos después por Lorenzo Odérigo?

Estas y otras preguntas é hipótesis análogas, se ofrecen al pensamiento y parecen adquirir fundadamente el aspecto de la verdad, porque no es fácil concebir que por exclusiva virtud de la casualidad pueda llegar á tal extremo el concurso de indicios tan numerosos y homogéneos.

Para concluir, me permitiréis que os recite, en extracto, la leyenda que he imaginado, fundada en los datos y raciocinios que acabo de exponer.

El matrimonio Colón-Fonterosa, residente en Pontevedra, emigró á Italia á consecuencia de las sangrientas perturbaciones ocurridas en Galicia durante el siglo xv, ó por otras causas, hacia los años 44 al 50 del mismo, aprovechando, al efecto, las activas relaciones comerciales y marítimas que entonces existían entre ambos países. Llevó en su compañía á sus dos hijos mayores, criados ya (los demás nacieron posteriormente), y utilizó, para establecerse en la ciudad de Genova ó su territorio, y probablemente en Saona, recomendaciones al Arzobispo de Pisa, que á la sazón era clérigo sinecura de la iglesia de Santa María la Grande, de Pontevedra, y cobraba un quiñón de sardina á los mareantes de dicha villa, ó relaciones directas ó indirectas con la familia de Odérigo, á cuyo amparo pudo Cristóbal Colón dedicarse al estudio. Apto á los 14 años de edad, tanto por sus conocimientos, como por su robustez, para la profesión de marino, emprendió la vida del mar, en la cual navegó durante veintitrés años consecutivos, llegando por su destreza y por su valor á ser jefe de un buque al servicio de Renato y de Juan de Anjou, y transformando su apellido Colón en el de Colombo, á imitación de algunos audaces corsarios que usufructuaban este sobrenombre, ó por haber militado quizás bajo el mando de Colombo el viejo, ó de Colombo el mozo, célebres marinos que usaban también, sin pertenecerles, el mismo apellido.

Los Documentos Aportados por Celso García de la Riega son Analizados en Madrid

UN GRAN PASO EN LA INVESTIGACIÓN COLONIANA. EL INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA, NOS ABRE SUS PUERTAS.

LA TEORIA GALLEGA, GANA AMIGOS Y COLABORADORES.

El documental, se enriquece con asombrosas imágenes y aportaciones.

Por P. M. G. gabinete prensa de la A.C. Cristóbal Colón Galego (fotos de la A.C.C. Colón Galego)

El pasado día 21 de Febrero de2013, se consumaba un ansiado pero difícil proyecto, que prácticamente se desconocía fuera del ámbito de la Asociación Cristóbal Colón Galego, de la Casa Museo Cristóbal Colón, o del propio Concello de Poio:

La entrega para su posterior estudio, en la SUBDIRECCIÓN GENERAL DEL INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA (dependiente de la Dirección General de BBAA y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas) del Ministerio de EDUCACIÓN, CULTURA y DEPORTE; de los documentos depositados por la Familia de la Riega en la Casa Museo de Colón en Porto Santo (dependiente del Concello de Poio).

Éste paso, permitirá culminar, tres importantes objetivos:

1.- Saber si los documentos son reales, originales y auténticos; y de serlo, serían anteriores al DESCUBRIMIENTO, y conteniendo el apellido COLÓN (tal y como el universal nauta lo escribió en sus principales documentos, y como mandó firmar a sus descendientes).

Sería así la Teoría Gallega, la única que podría documentalmente, demostrar éste hecho. Y sobre los mismos documentos presentados por D. Celso García de la Riega, en 1898.

Aún siendo -hoy en día- innecesarios para demostrar ésta Teoría Gallega, por la posterior aparición de más documentos, y las inscripciones pétreas aparecidas posteriormente (Santa María la Mayor y Cruz de Porto Santo).

Pero además, éste estudio parcial (pero especializado), defendería y certificaría -con el resto de los estudios hechos- para un futuro, la originalidad de los mismos, frente a la aparición de futuras copias o falsificaciones.

2.- El “intentar” saber si bajo las caligrafías dadas por “falsas” (por los estudiosos de la época, que ahora no vamos a entrar a valorar) a principios del siglo XX (y después de muerto don Celso García de la Riega) no había intención de engaño, sino solamente de “avivar” una grafía poco clara para que se leyese mejor, y pudiese ser reproducida en la publicación -y con los métodos- de la época (1914).

3.- Rehabilitar la figura del Estudioso Investigador pontevedrés don Celso García de la Riega, tachado de falsario, después de su muerte.

Para ello, y para la parte del “estudio técnico … que intentará mostrar con imágenes si hay diferencias de material o no, por la respuesta que muestren al ser sometidas a distintas radiaciones electromagnéticas” (sic), que va a realizar el I.P.C de España sobre los documentos que permanecieron durante 98 años custodiados por la Familia de la Riega (hoy en el Museo Casa de Colón), utilizará técnicas para los “mortales” inimaginables, basados en “ver la composición del papel y las tintas, y ver si coincide con la época del documento” (sic)

Los anteriores estudios -de documentos manejados por D. Celso García de la Riega- , los podríamos resumir de la siguiente forma:

El Primer estudio, lo realiza Serrano Sanz sobre los fotograbados del libro (no sobre los propios documentos), y sus resultados los publica en la revista bimensual “Archivos y Bibliotecas” en Marzo de 1914, cuando Celso García de la Riega llevaba muerto, un mes.

El Segundo estudio, lo realizó la Real Academia Gallega, en Mayo de 1917. El encargado de llevar a cabo el informe fue Oviedo y Arce, para ello utilizó 21 documentos que analizó y para ello los dividió en dos series:

Serie A:

Está compuesta por 5 documentos (4 en papel o pergamino y 1 en piedra). 4 pertenecen a Juan de Colón, y uno a Alonso de Colón. De los pertenecientes a Juan de Colón uno de ellos está escrito en piedra en la Basílica de Santa María la Mayor de Pontevedra; los otros tres son de diferentes años y en documentos diferentes, que se encuentran en el Museo de Pontevedra.

Los de ésta serie los dio todos por válidos.

Serie B:

Compuesta por 16 documentos, que están en el Museo de Pontevedra.

Solo admitió uno como válido. Aparece “Cristobo Colón”. No puso reparos al apellido Colón, y si lo puso al nombre.

De los otros 15 documentos:

Un primer grupo de 3 documentos, no los pudo analizar ni en fotograbado ni en directo, con lo cual no emitió ningún informe sobre ellos.

Del otro grupo con los 12 restantes, 8 los analizó a través del fotograbado (de la época) y los otros 4 los tenía a su disposición, estos cuatro están en el Museo.

El Tercer estudio lo realizó la Real Academia de la Historia, y se hicieron sobre los documentos que se encuentran en el Museo de Pontevedra. Las conclusiones se publicaron en 1929 en la obra “INFORME sobre algunos documentos utilizados por D. Celso García de la Riega en sus libros “La Gallega” y “Colón Español”. Tipografía de la “Revista de Archivos”. Olózaga. Núm. 1. 1929). La Real Academia de la Historia, utilizó para este informe el realizado por la Real Academia Gallega. Prácticamente coinciden en las conclusiones, lo único que cambian es el lenguaje utilizado

Decir que estos estudios, discutidos hoy por sus conclusiones -no solo por los medios sino por las formas-, sentenciaron a D. Celso y a nuestra Teoría Gallega a un dilatado ostracismo.

Posteriormente, con una metódica más “científica” y práctica Dª Emilia Rodríguez-Solano Pastrana, estudió el llamado Documento Nº 9 (también en el Museo de Pontevedra) y publicó sus resultados en la tesina de licenciatura leída en 1967. Cuya conclusión fue favorable para la honorabilidad de D. Celso García de la Riega; y también lo fue para el tribunal que la calificó…

Nota: sabemos que Dª Emilia Rodríguez Pastrana manejó más documentos, pero solo logramos localizar la Tesina mencionada, “AUTENTICIDAD DIPLÓMATICA, SUS FRAUDES Y MÉTODOS TÉCNICOS DE INVESTIGACIÓN”, en la Facultad de Historia de la Universidad de Santiago; en dos tomos (uno de texto y otro gráfico)

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Por todo esto, es muy importante éste nuevo estudio y revisión de nuevos documentos sobre la Teoría Coloniana; de los cuales esperamos que nos aporten más claridad, nuevas perspectivas y un mayor conocimiento de la propia teoría en círculos académicos e institucionales. Y eso está en manos -ahora- de los más expertos en cada una de sus materias, y en el sitio más competente del ESTADO ESPAÑOL (por no salirnos del tiesto, y decir que es en donde nacen casi todos los proyectos –en esta materia- para otros Países). No hace falta que recordemos que el INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA, es el órgano encargado del estudio, catalogación, restauración, etc. de toda las obras (inmuebles y muebles: libros, documentos, obras de arte, etc.) que forman parte de todo el Estado. (Sic)

http://ipce.mcu.es/presentacion/funciones/funciones.html

PERO HAGAMOS UN POCO DE HISTORIA

El “asalto” Pontevedrés a semejante organismo del Estado, viene guiado por el apoyo dado a la Asociación Cristóbal Colón Galego, de una cualificada especialista en papel llamada Carmen Faiña Puig “Nana”, que ejerce su trabajo en Madrid por falta de plaza en nuestra Comunidad Autónoma.

 Cuando el presidente de la Asoc. Cristóbal Colón Galego se dedicaba –en pleno fin de semana- a clasificar especialidades y productos farmacéuticos de la centenaria Farmacia Eiras (D. Enrique Eiras Puig), después de D. Antonio Puig Gaite; y que aún hoy sigue abierta en Pontevedra, bajo la dirección de nuestro amigo Jose Luis Domínguez en la Plaza de la Verdura ; Carmen Faiña Puig, es presentada como familiar. En la conversación informal que mantienen ambos, muestran su “pasión” por las antigüedades, pero “Nana” de una forma profesional; por lo que nuestro presidente se queda con sus datos y ofrecimiento para cualquier ayuda (en aquel momento se supone que sobre “papel y cartón farmacéutico”.

 Con el paso de los días, y como se hacía necesaria una persona que nos asesorase en cómo tratar los documento Colonianos -ya en la Casa Museo de Cristóbal Colón, con unas condiciones atmosféricas desconocidas- hubo que recurrir a ella; y desde el primer momento se puso a nuestra disposición para todos los cometidos (siempre guardando en absoluta privacidad el sitio en el que trabajaba, pero dándonos datos e indicaciones sobre la forma en la que habría que hacer el estudio y restauración de los documentos, por los que se sintió atraída desde el inicio).

Con los pasos que ella nos marcaba como inmediatos, fuimos dando “tumbos” por diferentes organismos y entidades (próximos y lejanos), y todos nos remitían al I.P.C de España (en Madrid), al ser el único con tecnología capaz de afrontar un proyecto de ese calibre (datar la época del Papel y las tintas, ver si lo “avivamientos” se correspondían con la escritura original, paleografía, estudios codicológicos, composición de tintas etc.)

 Había que intentarlo. Nos pusimos en contacto con el Subdirector General del IPCE (Alfonso Muñoz Cosme) haciendo la petición, y tanteando la posibilidad de llevarlos el -inmediato- 19 de noviembre de 2012, aprovechando la grabación del documental en el Museo Naval y en la Plaza de Colón.

La cortés y esperanzadora contestación “obras hasta Febrero…”, dejaba una puerta abierta; pero en la misma contestación, se nos informaba que uno de los estudios que pedíamos “datar la fecha del papel”, lo podríamos hacer en Pontevedra, ya que “allí” vivía el “mayor especialista en marcas de agua, la llamada “ filigrana del papel”, y coautor de los seis tomos –sobre la materia- publicados por la Fundación Barrié de la Maza” (para que nos entendamos, la marca al trasluz de los folios Galgo, por ejemplo). Quedamos atónitos, pero así conocimos, y sacamos de su apacible jubilación, al “venerable” Señor (Wikipedia: respetable y digno de estima y honor), Don JoséBasanta Campos (químico y creador de la planta de ELNOSA, que en su día fabricaba el cloro para el blanqueo de la pasta del papel de ENCE. Proceso hoy sustituido por métodos no agresivos). Desde el primer momento nos cautivó su disposición con la búsqueda de las marcas de agua, su grata participación en el documental, y su disponibilidad para atender a la prensa; lo que contribuyó a que cada vez más gente se interesase por la Teoría Coloniana, y su proyección mediática. El parece que nos quería decir “y pensar que llevo tantos años en esto, y a nadie le importó nunca…”.

Pues a nosotros sí, ¡y mucho!

 http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2012/12/19/rastro-colon-pontevedres/729233.html

 Descubrirlo después como miembro del Patronato del Museo de Pontevedra, nos hace suponer un reconocimiento a su “asombroso trabajo” en cientos de bibliotecas y archivos. Posteriormente fuimos descubriendo su magisterio sobre los relojes de sol en Galicia, y un largo etc.

Desde ese momento, se crea una amistad y colaboración con éste proyecto. Sus llamadas con indicaciones precisas o alentadoras palabras nos animan -todavía más- a seguir. No falta a ninguna de las conferencias o debates. Y sus posteriores, preguntas o recomendaciones son alegremente recibidas. Siempre con su preocupación y eterna pregunta,

¿y de Madrid, sabemos algo?

 Y de Madrid llegó un sorpresivo, corto e inesperado correo de Carmen Hidalgo Brinquis, Jefe de Servicio de Conservación y Restauración de Patrimonio Bibliográfico, Documental y Obra Gráfica, del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE); un domingo 14 de febrero, a las 12:30 horas …

 ¿Qué tal va el proyecto? Un cordial saludo

 Intercambio de correos, agradecimientos e informaciones, y nos comunica que “todo listo”, que hagamos la petición urgente al Subdirector General, si queríamos llevarlos el 20-21 de Febrero como le proponíamos (aprovechando un viaje privado).

La contestación, del lunes 15 de febrero, fue,

 Le esperamos el día 21 a las 09:00 horas de la mañana.

Supongo que traerá los tres documentos que están sobre-escritos. Según los resultados que obtengamos realizaremos los análisis en un día, aunque los resultados se los enviaremos más tarde, o se tendrán que quedar aquí depositados. Un cordial saludo

Mª Carmen Hidalgo Brinquis

 LA TEORIA COLONIANA ENTRA EN EL INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA

A las 08:50 entrábamos en majestuoso edificio que alberga el IPCE. Un edificio construido pensado en su función posterior, premio nacional de arquitectura y declarado Bien de Interés Cultural por R.D.

 Sobre el edificio:

http://ipce.mcu.es/presentacion/sede.html

Patrimonio

Nos recibía Carmen Faiña Puig ”Nana”, que nos ayudó a pasar los férreos controles de seguridad e identificación.

Con que orgullo tuvimos que repetir hasta tres veces lo de Asociación Cristóbal Colón Galego.

¿Gallego Colón?

Si. Pero en donde pone el nombre de la Asociación ponga “Galego”, que es como hicimos la petición.

Pero ¿gallego? (no será genovés, parecía pensar. Y nosotros nos conteníamos en decirle: Genovés entra, ya veremos de dónde sale … )

Nana” se responsabiliza de llevarnos por el edificio, hasta el despacho de Mª CarmenHidalgo Brinquis (Jefe de Servicio), que nos recibe con una amabilidad y afectuosidad impresionante. Después de las presentaciones y agradecerle la premura con la que accede a recibir los documentos, se interesa por el origen de los mismos, la historia que ya le habíamos adelantado en diferentes correos y los pasos que ya habíamos dado.

Los Documentos aún no habían salido de la cartera, y mientras hablábamos entraban y se presentaban todo tipo de responsables de cada una de las secciones. También lo hizo el Subdirector General del IPCE, D. Alfonso Muñoz Cosme, con el que intercambiamos saludos y agradecimientos muy atentamente. Posteriormente se nos entrega la solicitud del estudio aceptada, y la firma de entrada de los documentos (todo a unas velocidades, que ya uno esperaba otro sobre con el estudio hecho…)

Pero si todo era un “camino de rosas”, cuando se enteraron que detrás venía “Peláez” (Ángel Peláez Poyán, guionista y director de TV) y sus muchachos” (con el Documental), se multiplicaron las llamadas y paseos; mientras María Domingo (jefa del Área de Documentación y Difusión), dulcemente decía:

Esto no se hace así, pero no te preocupes, que se va a poder grabar, pero alguien tiene que llevarse una bronca. Pero enseguida le comunicamos a (…) lo de la grabación -que es muy interesante-, para que lo autoricen.

– ¿A qué hora llegan?

– Sobre las 10:30, le contesto.

– Voy a llamar a control de acceso para que me avisen en cuanto lleguen -dice- ¿cómo se llama al que debo dirigirme?

– Ángel Peláez, le contesto. Y si es por bronca, se la puedes echar también a él, que es de confianza y ya cruzó el Cabo de Hornos.

– ¿Puedo? Pues mucho mejor; así los cámaras pueden ir montando todo mientras yo, le digo cuatro cosas…

(Eficacia total por todas partes y adelantándose a los posibles problemas, deseo de hacer las cosas bien y rápido, molestando al menor número de personas posible; resolutivos y agradables. ¡¡ Y acabábamos de llegar!! el camino parecía ser de “pétalos de rosas”)

Mientras, seguíamos con la conversación, que ya era una clase magistral de Dª Mª Carmen Hidalgo, y apostilla:

Por lo que me dices, en estos documentos se utilizó una técnica que ya se utilizaba por algunos estudiosos en aquella época, para reavivar documentos antiguos y que fuese más fácil su lectura. Hoy en día sería una aberración hacerlo; pero si se encuadra en la época en la que fue hecho, no tiene nada de raro. Pero los estudiaremos, y veremos lo que podemos decir

Debí poner cara de no entenderlo (en realidad era cara de no haber oído nunca ese razonamiento de los hechos), que añadió:

Menéndez Pidal reavivaba los documentos para su mejor lectura y recuperar las tintas pérdidas; y uno con el que trabajó, es el Cantar del mio Cid. Las placas de los grabados de Goya, con su uso se fueron ablandando, y en aquella época no se vio con malos ojos el someterlas a un proceso de endurecimiento, que hoy sería impensable hacerlo. Todo hay que encuadrarlo en la época en que se produce. Y si éste Sr. (Celso García de la Riega) era un intelectual -adelantado a su tiempo- y que conocía las técnicas que se utilizaban; no es de extrañar que las emplease…”

http://es.wikipedia.org/wiki/Cantar_de_mio_Cid :

En muchas de sus hojas hay manchas de color pardo oscuro, debidas a los reactivos utilizados ya desde el siglo XVI para leer lo que, en principio, había empalidecido y, después, se hallaba oculto a causa del ennegrecimiento producido por los productos químicos previamente empleados. De todos modos, el número de pasajes absolutamente ilegibles no es demasiado alto y en tales casos, además de la edición paleográfica de Menéndez Pidal….

Finalmente, vimos los documentos, y ella decidió que era mejor estudiar los seis documentos, y no les tres previstos (que figuran en la petición, aceptación y depósito). Con respecto a las pruebas, se ampliaron a todas las posibles, incluyendo análisis de Materia orgánica, inorgánica, estudio de tintas, Codicológico, paleográfico, Rayos Ultravioleta, estudio de fibras del papel etc., etc., etc.

Técnicamente, serían estas, que iremos completando a medida que tengamos más información:

Elena González Arteaga (análisis químicos), va a hacer dos pruebas y son para caracterizar la composición de las tintas a nivel inorgánico y a nivel orgánico, ambas son pruebas no destructivas, es decir que no exigen toma de muestra sino que se hace directamente sobre el documento sin dañarlo:
1. Fluorescencia de Rayos X por energía dispersiva (EDXRF): Composición de tintas a nivel inorgánico. 
2. Espectroscopia de Infrarrojos por transformada de Fourier con objetivo de ATR (de 20x) (ATTENUATED TOTAL REFLECTANCE): Composición a nivel orgánico e inorgánico.

Tomás Alonso (Departamento de Análisis Físicos), realizará los estudios con la técnica:

Fluorescencia inducida por luz ultravioleta.

Imagen en infrarrojo próximo.

Documento

Pelaez

 

 

 

salaComo los estudios se ampliaban, todo el equipo del IPCE, decidió volcarse en la grabación del documental, y trabajar -con calma y en serio- sin la presencia de las cámaras. Con lo que todos salimos ganando. Y aquí no podemos olvidar a Miriam Bueso, que nos acompañó en todo momento; y demostró tener muchas tablas -y gran seguridad- al frente de una cámara.

En cada momento de la visita, las reflexiones y comentarios de la Jefe de Servicio, Mª Carmen Hidalgo, fueron de lo más Sin título-3realistas, e ilustrativas y prácticas.

Sin título-4

Mientras grabábamos el documental y veíamos las instalaciones, Eduardo Esteban le solicitó el participar en un acto divulgativo dado lo mucho que nos estaba contando, la erudición que trasmitía y el alto poder de comunicación. La respuesta fue inmediata,

¿En Pontevedra?, voy encantada. Me da igual el día de la semana.

La conferencia se programó -en principio- para Mayo, y al final de la misma se pensó en presentar y explicar -ella misma- los resultados del estudio de los documentos. Ella tiene mucho que aportar ¡¡ y sin hacer ensayos!!

Previamente, a esa presentación “oficial” o técnica, esperemos que los resultados estén a tiempo de incluirlos en el Documental, y que se puedan utilizar en el ansiado 1º Congreso Mundial sobre el Origen e Identidad de Cristóbal Colón, que situaría a Pontevedra a Galicia y a España, en el centro informativo (también Cultural y Turístico) del Mundo.

Nosotros podremos decir, que lo hemos intentado; y que la cadena de colaboradores es amplia y desinteresada. Gracias a todos.

Para saber más sobre el INPE:

http://ipce.mcu.es/presentacion.html

Para ver videos de recuperaciones y filmografía nacional:

http://www.youtube.com/playlist?list=PL027B5F67BB66FF7B

(vale la pena “perderse” buscando y rebuscando)

Al acabar la visita, se le entregó a Dª Mª Carmen Hidalgo, una reproducción del llamado documento Nº 5 (realizado por ENCE, como regalo institucional de la asociación), una copia de la Tesina “AUTENTICIDAD DIPLÓMATICA, SUS FRAUDES Y MÉTODOS TÉCNICOS DE INVESTIGACIÓN” de Dª Emilia Rodríguez-Solano Pastrana, un exhaustivo trabajo realizado en 1967 sobre el posible reavivamiento del llamado Documento Nº 9 (éste, en la actualidad en el Museo de Pontevedra). La Tesina fue defendida en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Santiago.

De las facilidades dadas, hablan por sí solas las fotos que ilustran éste relatorio, y las imágenes del Primer documental de largo metraje que tratará exclusivamente la Teoría Coloniana, del editor y productor D. Alejandro Diéguez (Revista “GALLEGOS”), con guión y dirección de D. Ángel Peláez Poyán.

http://www.academiatv.es/academicos_ficha.php?id=864

Fuimos para ellos unos invitados de lujo, y ellos unos anfitriones inesperados. Y el objeto de este “dilatado” relatorio, es no solo informar de ello, sino el de agradecerle a estos PROFESIONALES, su trato personal; y su capacidad para dar a conocer su trabajo, sin mermar la calidad del mismo.

Sean cuales sean los resultados, la experiencia ha sido maravillosa, didáctica y reconfortante.

La verdadera cuna de Cristóbal Colón

Constantino Horta y Pardo

 Socio correspondiente del Instituto Lusitano-Americano de Portugal, Miembro vitalicio de la Real Sociedad Geográfica de España, Individuo de la Asociación de Americanistas y Colonistas de América, Associé de la    National Educational Association de los Estados Unidos, Correspondiente de la Sociedad Española de Bibliografía, Laureado con el premio Luz Caballero por la patriótica Sociedad Económica de Amigos del País de la República de Cuba, Director de la Biblioteca Hispano Americana de Ciencias Comerciales

Extracto de la obra de la “Verdadera Cuna de Cristóbal Colón”

Rectificación histórica. Vindicación del pueblo gallego

En la Real Sociedad Geográfica de Madrid, y en la Academia de la Historia, dio una conferencia, el sabio descubridor de la nacionalidad de Colón, ante numeroso y selecto auditorio, en la que narró sus investigaciones y trabajos históricos llevados a cabo, exhibiendo y leyendo una serie de documentos, escrituras notariales, papeles, pergaminos, noticias, datos y detalles; y entre los documentos que prueban de una manera plena, convincente y decisiva la nacionalidad gallega de Colón, tomamos los siguientes:

Documento 1, año 1528:

Escrituras de cartas de pago, dado a Inés de Mereles, por Constanza Corres, mujer de Esteban de Fonterosa, fecha 22 de julio de 1528.

Documento  2, año 1525:

Escritura de aforamiento por el Concejo de Pontevedra, en 6 de noviembre de 1525, a Bartolomé Sueiro, el mozo, mercader, y a su mujer María Fonterosa, folio 6 vuelto de un cartulario de 58 hojas de pergamino.

Documento  3, año 1512:

Ejecutoria de sentencia de pleito ante la Audiencia de La Coruña, entre el Monasterio de Poyo y  Melchor de Figueroa y Cienfuegos, vecino y Alcalde de Pontevedra, sobre foro de la heredad de Andurique, en cuyo texto se incluye por copia la escritura de aforamiento de dicha heredad, hecho por el expresado monasterio a Juan de Colón, mercante de aquella villa, y a su mujer Constanza de Colón, en 13 de octubre de 1512.

Documento  4, año 1496:

Escritura de aforamiento por el Concejo de Pontevedra, en 14 de octubre de 1496, a María Alonso, de un terreno cercano a la puerta de Santa María, señalado como uno de sus límites, la heredad de Cristóbal (?) de Colón. Folio 20 vuelto de dicho cartulario de 58 hojas en pergamino.

Documento  5, año 1454:

Acuerdo del Concejo de Pontevedra, año 1454, sin señalar el día ni el mes, nombrando fieles cogedores de las rentas del mismo año, entre ellos, a Gómez de la Senra y a Jacob Fonterosa para las alcabalas de hierro. Folio 66 del libro del Concejo que empieza en 1437 y termina en 1463 con 78 hojas.

Documento  6, año 1444:

Folio 48 del mismo libro. Acuerdo del Concejo fecha 18 de enero de 1444 en que se da cuenta de la carta fieldades del Arzobispo de Santiago, nombrado fieles cogedores de las rentas de la villa en dicho año, entre ellos a López Muñiz o Méndez y a Benjamín Fonterosa, para las alcabalas de las grasas.

Documento  7, año 1440:

Minutario Notarial de 1440, folio 4 vuelto. Escritura de 4 de Agosto, por una parte del terreno de la rúa de  Gonzalo de Pontevedra, a favor de  Juan Osorio, picapedrero, y de su mujer María de Colón.

Documento  8, año 1437:

En el mencionado libro del Concejo, folio 26, acuerdo de Pedro Falcón, juez; Lorenzo Yañez, alcalde y Fernán Pérez, jurado, en 29 de julio de 1437, mandando a pagar a Domingo de Colón y Benjamín Fonterosa, 24 maravedí viejos por el alquiler de dos acémilas que llevaron con pescado al Arzobispo de Santiago.

Documento  9, año 1436:

Minutario notarial, 1436. Escritura de aforamiento en 31 de marzo, hecho por Fernán Estévez de Tuy, Álvaro Alfón, de una viña en la feligresía de Moldes en Pontevedra, señalando como uno de sus límites otra viña del alferante que labra Jacob Fonterosa, el Viejo.

Documento  10, año 1435:

Minutario notarial de 1435. Escritura de 25 de diciembre, en la que Alfón Ean Jacob, afora la mitad de una viña a Ruy Fernández y a su mujer Elvira Columba.

Documento  11, año 1434:

Minutario notarial que empieza en 28 de diciembre de 1433 y termina el 20 de marzo de 1435, 98 hojas folio 85, vuelto. Escritura de 29 de septiembre de 1434 de compra de casas y terreno hasta la casa de Domingo Colón, el Viejo, por Payo Gómez de Sotomayor y su mujer doña Mayor de Mendoza.

Documento  12, año 1431:

El mismo minutario, folio 80. En 11 de agosto de 1431, escritura de venta de la mitad de un terreno que fue casa de la Rúa de las Obejas por María Eans a Juan de Viana, el Viejo, y a su mujer María de Colón, moradores en Pontevedra.

Documento  13, año 1434:

Minutario notarial, de 1434. Escritura de venta de enero, en que Gonzalo Fariña, hijo de Nuño Mouriño y de Catalina Columba, difunta, hace donación de una casa sita en la rua de  Gonzalo de dicha villa.

Documento  14, años 1434 y 1445:

Minutario notarial de 1434 y 1445, folios 6 vuelta y 7. Dos escrituras correlativas, fecha 19 de enero de 1434, en que el abad del Monasterio de Poyo se obliga a pagar, respectivamente, 274 maravedíes de moneda vieja a Blanca Soutelo, heredera de Blanca Colón, difunta, mujer que fue de Alfonso Soutelo, y 550 maravedíes de la misma moneda a Juan García, heredero de dicha Alfonso de Soutelo y su mujer Blanca Colón.

Documento  15, año 1428:

Minutario notarial, cuaderno de 17 hojas, folio 2. En 28 de noviembre de 1428, escritura de censo hecho por María Gutiérrez, a favor de la cofradía de «San Juan», de Pontevedra, en presencia de los procuradores y cofrades de la misma, Bartolomé de Colón y Álvaro de Nova.

Documento  16, años 1470 a 1480:

En un cuaderno de cuentas y visitas de la cofradía de marineros llamada de «San Miguel» en Pontevedra, entre los años de 1470 a 1480, figura un Alfonso de Colón pagando el impuesto de viajes de su barco, de Pontevedra al puerto de Aveiro en Portugal.

Documento  17, año 1489:

En 1489, Pedro González, hijo de Bartolomé Colón, otorga testamento en Córdoba. El historiador  Rafael Ramírez de Arellano, en un estudio referente a  Beatriz Enríquez de Arana, la amante de Colón, publicado en el Boletín de la Real Academia de la Historia en diciembre de 1900, dice: que ese Colón vino a Córdoba en 1425, o tal vez sea el Bartolomé Colón que cita el  de la Riega, y sin duda emigrado de Pontevedra y establecido en Córdoba, dadas las activas relaciones, que en aquellos tiempos, mantenía Pontevedra con Sevilla y otros puertos andaluces.

Los anteriores documentos están redactados en idioma gallego, y el siguiente en romance o castellano de aquella época.

Documento  18, año 1413.

Cédula del Arzobispo de Santiago, Señor de Pontevedra, mandando al Concejo, en 15 de marzo de 1413, que entregue a maese Nicolao Oderigo de Janua 15.000 maravedíes de moneda vieja, blanca en tres dineros.

Así pues, en la provincia de Pontevedra, en Galicia, desde 1428 a 1528, es decir, una generación anterior a la del Almirante y en la que él perteneció, aparece en Pontevedra su famoso apellido unido a nombres propios, de casi todas las personas que formaron su familia: Domingo Colón el Viejo, otro Domingo Colón, Cristóbal Colón, Bartolomé Colón, Juan Colón, Diego Colón, Blanca Colón, María de Colón, esto es, una renovación muy frecuente en todas partes originada por afecto, por respetuoso recuerdo a los antepasados, o por padrinazgo de los parientes inmediatos en la pila del bautismo; y, como si esto no fuera bastante, aparecen juntos los dos apellidos de Colón y Fonterosa en el mandato del pago relativo a servicio especial, todo lo cual constituye, al lado de los demás indicios, la clave de la unión o matrimonio de un Colón con una Fonterosa, de cuyo matrimonio nació el célebre navegante.

 En presencia del acuerdo del Concejo de Pontevedra, como afirma el sabio historiador, que en 29 de julio de 1437, manda a pagar 24 maravedíes viejos a Domingo Colón y a Benjamín Fonterosa, nace espontáneamente la reflexión, de que va poca distancia de un matrimonio realizado por personas de ambas familias, a la asociación para negocios o de intereses entre estas últimas; o al contrario, de la asociación al matrimonio, y he aquí el medio más sencillo para explicar el hecho de que el Almirante tuviera por padres a un Colón y a una Fonterosa, dando la clave al misterio de su vida.

Entre los documentos originales, aparece también que en 1512 un Juan de Colón «mareante», nombre que se daba a la gente de mar en aquellos tiempos; y en 1496 -en pleno descubrimiento de América- la heredad «Cristóbal Colón»; y en 1437 resultan asociados para un servicio el Arzobispo de Santiago, Domingo Colón y Benjamín Fonterosa, ¿no podría ser, como observa Antón de Olmet, Marqués de Dosfuentes, que unidos por los negocios estos amigos, enlazaran por un matrimonio sus familias, casándose un hijo de Domingo con una hija de Benjamín, de los que resultarían los Cristóbal y los Diego Colón y Fonterosa? Parece de una lógica inflexible esta deducción y de una eficacia persuasiva y sugestiva.

Genealogía de la Casa de Colón: Dice el historiador La Riega: «Como si la Providencia o el acaso, hubiesen querido que se cumpliese la fórmula hipócrita de la escritura de fundación del mayorazgo de Colón, de poner en Génova persona de su linaje con Casa, Estado, aparece en Pontevedra en el siglo XVII, con Casa, Estado, Rentas y Patronazgo de una Capilla, Nuestra Sra. del Buen Suceso en el Convento de San Francisco, una señora llamada  Catalina Colón y Portugal». Debía esta señora pertenecer a la familia del Almirante de las Indias, indudablemente.

Singular coincidencia es la de residir en Pontevedra en el siglo XVI una rama de la familia de Cristóbal Colón no siendo Catalina Colón de Portugal la única de ella, pues que en su obra La Gallega entre los hijos ilustres de Pontevedra, cita el  La Riega a Miguel Enrique Colón de Portugal, alcalde mayor de Méjico, aproximadamente en la misma época.

El obispo de Tuy,  Diego de Avellaneda, en una pastoral de la fecha del Descubrimiento, ensalza el mérito de Galicia y hace mención de que el marino Cristóbal Colón era nativo del reino gallego. Esta pastoral nos demuestra, que en Galicia, se creía que el Colón que acababa de descubrir la América, era de la familia de los Colones de Pontevedra, por más que el rumor público, decía que era extranjero.

Documentos Colonianos

D. Celso García de la Riega en la demostración de la patria de colón aporto tres elementos básicos:

A) La documental

B) La Idiomática

C) La Toponimia

Ya hemos escrito sobre la Toponimia y sobre la idiomática y ahora toca escribir sobre la parte documental, solo pondremos los documentos aparecidos con el apellido Colón en Pontevedra.

En el Libro “Colón Español, Origen y Patria” se publicaron 13 documentos que sirvieron como uno de los argumentos para identificar la patria de Colón, hay que decir que para D. Celso no era la parte más importante.

Documentos Aportados en el libro “Colón Español, Origen y Patria”

Nº 1–– Nicolás de Oderigo –– 15 de marzo de 1413

Nº 2–– Bartolomé de Colón –– 2 Noviembre 1428

Nº 3–– Domingo de Colón o Mozo -– 4 Enero 1434

Nº 4–– Branca de Colón-– 19 Enero 1434

Nº 5––Domingo de Colón o Vello-– 29 Setiembre 1435

Nº 6–– María de Colón –– 11 Agosto 1434

Nº 7–– Domingo de Colón y Benjamin Fonterosa – 29 Julio 1437

Nº 8–– Antonio de Colón-– Fecha imprecisa entre 1480 y 1490

Nº 9–– Cristobo de Colón-– 14 Octubre 1496

1Nº 10–– Juan y Constanza de Colón –– 13 Octubre 1519

1Nº 11–– Abraan Fonterosa –– 28 Febrero 1435

1Nº 12–– Benjamin Fonterosa –– 1444

Nº 13–– Jacob Fonterosa –– 1454

Nº 14–– Incripción en una capilla descubierta en la Basilica Santa María, Pontevedra, “Los do cerco: Joan Neto i de Joan de Colón feceron esta capilla”

Los Números 1,2,3,4,5,6,9,11 fueron aportados por D. Celso García de la Riega

Número 10 por D. Telmo Vigo

Los Números 7,8,12 y 13 fueron aportados por Sociedad Arqueológica de Pontevedra

Otro documento aportado por D. Cato Sampedro, no fotograbado en el libro, en el documento datado el 11 Octubre 1516, aparece un Joan Neto y Joan Padrón, vecinos de Pontevedra, vicarios del gremio de marreantes, pagando una fianza a Joan de Colón para salir de la cárcel ante el notario Alfonso García

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