Celso García de la Riega

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Conferencia de Celso García de la Riega en la Real Sociedad Geográfica Año 1898, Cristóbal Colón ¿Español? IV

Portada del libreto editado en 1899 de la Conferencia de Celso García de la Riega

Portada del libreto editado en 1899 de la Conferencia de Celso García de la Riega

Milagrosa anticipación por cierto; pero se halla compensada por la injusticia de que esos papeles no contengan el nombre de Juan, segundo ó tercer hermano del Almirante, que en dichos años aun vivía, ni el de su hermana Blanca: se adivinó que estos dos hijos de Domingo Colón no habrían de alcanzar notoriedad histórica, por fallecimiento del primero y por desaparición de la segunda en la muchedumbre de las gentes!

Los comisionados de la Academia genovesa, encargados de informar acerca de la patria de Colón, encontraron un antiguo manuscrito en cuya margen un notario estampó la noticia de que el Descubridor constaba bautizado en la iglesia de San Esteban; análoga afirmación hacen los sostenedores de que Carvi, en Córcega, ha sido la cuna de Colón. Ambas proposiciones se destruyen mutuamente; pero en cuanto al buen notario ¡con poco se contentó para establecer como indiscutible la gloria de Genova! Y ¿qué diremos de los frailes de San Esteban de la vía Mulcento? ¿Es posible que un suceso tan sorprendente como el del descubrimiento, que vino á con- mover la sociedad, á ser conversación preferente de toda clase de personas, á crear nuevas y ricas fuentes de comercio, á ofrecer vasto campo á la propagación de la Fe católica, pasara inadvertido para aquellos monjes, en cuya iglesia se bautizara el Descubridor famoso y en una de cuyas casas habría nacido, si fueran exactos los cálculos que se hacen con relación á los Dominicos Colombo que figuran en dichos papeles auxiliares?

Aparece un «Christophorus de Columbo, filius Dominici, mayor de diez y nueve años», en 1470. Se explica, por la pre- visión, lo de hijo de Dominico; pero lo que nadie ha podido explicar todavía es la indicación de ser mayor de 19 años en 1470 (en que ya pasaba de los 33), con tanta más razón, cuanto que en 1472 exhiben otros papeles á «Christophorus Columbus lanerius de Januua lex Letoria?. egressus», esto es, mayor de 25. En dos años pasó de mayor de 19 á mayor de 25 y varió, retrocediendo, el apellido de Columbo en Columbus. Todo esto pudiera explicarse con mayor ó menor violencia; pero lo que, en mi humilde concepto, constituye un absurdo es lo de «lanerius» de Genova. En 1472, si Colón no se había casado, estaba á punto de realizarlo en Portugal. Santo y bueno que en aquel año viajara á Italia para visitar á sus padres; pero que un hombre de sus condiciones y conocimientos, próximo á enlazarse á una dama de la nobleza portuguesa, marino de profesión, capitán que había sido de una galera al servicio del Anjou pretendiente á la corona de Napóles, descendiese á firmar, como tejedor, en documentos notariales, se me figura, repito, verdadero desatino.

Resulta, además, que en aquella región de Italia, pululaban los Dominicos Colombo.

Dominico Colombo, de la noble casa de Cúccaro; Dominico Colombo, dueño de una casa con tienda, jardín y pozo, fuera de la puerta de San Andrés de Genova; Dominico Colombo, inquilino de una casa de los frailes de San Esteban en la vía Mulcento; Dominico Colombo, hijo de Ferrado, en Placencia; Dominico Colombo, hijo de Bertolino, en Pradello; Dominico Colombo, hijo de Juan, en Quinto ; Dominico Colombo, lanerio de Genova, habitatori en Saona, sin perjuicio de los que se supone haber existido en los diversos pueblos que se disputan la cuna del insigne descubridor.

Por virtud de la homonimia, varios de esos Dominicos quedan reducidos á uno sólo, padre del Almirante, cómoda, aunque ineficaz manera, á mi juicio, de arreglar las cosas, porque si el apellido Colombo y el nombre Dominico eran en aquella región de Italia tan comunes como los de López y de Juan en España, nada más natural y sencillo que el hecho de vivir en dicha comarca muchos Dominicos Colombo y en Castilla muchos Juan López.

Los demás documentos á que me refiero exhiben también notables incongruencias en fechas y en conceptos; y siendo carácter eminente de la verdad el de la unidad de los elementos que concurran á formarla, las deformidades de estos con respecto á la cuestión, alejan del ánimo toda propensión al convencimiento de haber sido la ciudad de Genova cuna del Almirante.

Digna de meditación es también la circunstancia de que en Italia no haya aparecido documento alguno en que Bartolomé Colón conste siquiera como testigo tejedor, ni que ofrezca, en condiciones históricamente apreciantes, el apellido materno del Almirante. La caprichosa suerte les negó una exhibición documental que concedió á un ínclito elegido suyo, gran navegante, gran geógrafo, gran cosmógrafo; y á fin de que la posteridad no vacilase con respecto al lugar de su gloriosa cuna, nos reservó la sorpresa de presentarle, á lo mejor de sus años, en calidad de testigo lanerio!

Otra cuestión interesante es la relativa á los apellidos Colombo y Colón. ¿Cuál de los dos era el verdadero?

Se supone que el Almirante, para distinguir su familia de otras que tenían igual apellido, y para acomodarle á la lengua española, convirtió en Colón el de Colombo. Dícese también que igual conversión se verificó en España gradualmente. Me permito dudar de que ambas .explicaciones, aunque desde luego muy razonables, sean exactas.

En primer lugar, existe el hecho de que el Descubridor usa en Portugal el apellido Colón puesto que la carta del rey don Juan invitándole á volver á Lisboa, contiene dicho apellido, y claro es que los funcionarios portugueses no habrían de emplearlo por la única razón de que empezara á vulgarizarse en Castilla, motivo que bastaría para que hicieran lo contrario, sino por la de que así era llamado anteriormente en Portugal el que había solicitado apoyo oficial para su empresa. Derivándose multitud de apellidos españoles é italianos de su común origen, la lengua latina, el de Colombo era perfectamente apropiado á la castellana, demostrándolo la circunstancia de que, á pesar de los siglos transcurridos, existen en los territorios de León y de Galicia, pueblos y parroquias con la denominación de Santa Colomba. A los Reyes Católicos ser- vía un secretario llamado Juan de Coloma, apellido que tampoco ha variado; de manera que parece indispensable averiguar si para ello ha existido alguna otra razón esencial.

A raíz del descubrimiento y en carta de 14 de Mayo de 1493 al Conde Borromeo, Pedro Mártir dice «Christophorus Colonus;» y puesto que en sus epístolas empleó la lengua latina, lo lógico hubiera sido escribir espontáneamente Colombus y no Colonus, hecho que demuestra que lo escribió persuadido por el evidente razonamiento de que Colón se deriva de Colonus y no de Colombus; y puesto que el P. Las Casas, refiriéndose á los historiadores de los primeros sucesos de Indias, afirma que lo que P. Mártir dijo tocante á los principios del descubrimiento «fué con diligencia del propio Almirante,» es de presumir que el escritor italiano obtuvo de éste noticias precisas acerca de la etimología del apellido, circunstancia que se corrobora por el hecho de que D. Fernando Colón, al tratar esta materia en la historia de su padre y al comentar alegóricamente ambos apellidos, asegura que «si queremos reducirle á la pronunciación latina, es Christophorus Colonus;» y no sólo insiste en afirmarlo, sino que también añade la singularísima indicación de que el Almirante volvió á renovar el de Colón. Semejante idea de renovación de apellido, ¿habrá provenido de alguna insinuación más ó menos explícita de su padre, aplicándola el docto hijo á un simbolismo religioso? ¿Es que, en efecto, esta renovación del apellido Colón fué un regreso, digámoslo así, al verdadero?

Si el Almirante, en los tiempos en que navegaba por el Mediterráneo, seducido por la fama de los Almirantes Colombo el viejo y Colombo el mozo, ó por la moda de usufructuar tal sobrenombre, seguida por diversos marinos más ó menos distinguidos, como Nicolo, Zorzi, Giovanni y otros, lo llevó también durante algún tiempo, ¿no hubiera sido lógico que al to- mar el de Colón, derivándolo del latino Colonus y no de Colombus, expresara que lo renovaba? Es de notar que en las estipulaciones de Santa Fe se estampó el apellido Colón, indudablemente con la cabal aquiescencia del gran navegante; de manera que existen motivos racionales para presumir que el apellido Colombo no era el verdadero del Descubridor famoso, y que del uno no se derivó el otro.

Los comentarios que acabo de exponeros se refieren á algunos puntos esenciales de la historia de Colón, y he omitido otros, también interesantes, por no consentirlo el breve espacio en que me es permitido abusar de vuestra bondad. Con dichos comentarios he intentado recordaros el estado actual de la cuestión relativa á la patria y origen del primer Almirante de Indias, y demostraros que existen, en verdad, bases positivas para la discusión pendiente; no en vano un esclarecido crítico ha dicho que habrá de transcurrir mucho tiempo antes de que se escriba la historia definitiva de Cristóbal Colón.

Nuevos elementos vienen ahora á influir en la composición de esa historia, quizás encaminando las investigaciones por inesperado derrotero, y para exhibirlos paréceme muy justo que os manifieste las circunstancias que han precedido y acompañado á su aparición. Figura en primer término,la publicación, en 1892, del notable libro deD. Luis de la Riega titulado El Río Lérez. El muy cercano parentesco que á tan acreditado escritor me liga, no ha de ser razón para que me abstenga de encomiar sinceramente dicho libro; mis alabanzas, además, son muy posteriores á las que espontáneamente hicieron de él la prensa de Madrid y la de Galicia, pues su condición esencial de hallarse dedicado á ensalzar brillantemente las bellezas de una comarca, no impide que ofrezca verdadero deleite para los aficionados á la buena literatura. En sus páginas he encontrado el primer móvil de mis investigaciones, cual es la cita de una escritura de aforamiento hecho a principios del siglo xvi por el antiguo monasterio de Poyo, en las cercanías de Pontevedra, á Juan de Colón y su mujer Constanza de Colón. Esta singularidad me condujo á la lectura de papeles de aquella época, entre los cuales encontré un curioso cartulario en folios de pergamino con instrumentos notariales de aquel siglo y del anterior, en que se halla incluido otro aforamiento por el Con- cejo de Pontevedra, en 1496, de un terreno al que se designa como uno de sus límites la heredad de Cristobo de Colón, nombre indudablemente de algún propietario anterior que, según costumbre muy general, conservaba dicha finca. La aparición de tan glorioso apellido en aquella localidad me inspiró el raciocinio lógico de que, puesto que se había revelado en dos documentos, podría repetirse en otros más ó menos anteriores, habiéndome dedicado, por lo tanto, al examen de cuantos pa- peles del siglo xv pudieran existir en los archivos locales y particulares, y de los que lograse obtener por diversas gestiones. No he desmayado en la tarea, facilitada, dicho sea en honor de la verdad, por la ilustrada Sociedad Arqueológica de Pontevedra, fundada y presidida por el perseverante y doctísimo jurisconsulto y arqueólogo D. Gasto Sampedro. Al notable Museo creado por dicha Sociedad han sido entregados patrióticamente numerosos libros, papeles y pergaminos antiguos; los poseen también muy curiosos é importantes el archivo del Ayuntamiento y el del antiquísimo Gremio de mareantes, y obtuve los interesantes datos que forman la base del presente estudio; es probable que aparezcan en lo sucesivo otros más eficaces, por más que ha sido gran fortuna que llegaran á nuestros tiempos noticias escritas acerca de personas á la sazón tan modestas. Como veréis, resulta comprobada la existencia de los apellidos Colón y Fonterosa: el segundo aún persiste en la provincia de Pontevedra, constando sin solución alguna en registros parroquiales desde últimos del siglo xvi hasta el presente; dos de los nuevos documentos lo exhiben en 1525 y 1528, y otros lo presentan en varios años del siglo xv, coexistiendo con el de Colón.

Hechos tan extraordinarios me impulsaron al estudio repetido y constante de cuantos autorizados, libros tratan de la vida del Descubridor del Nuevo Mundo, adquiriendo el convencimiento de que, en efecto, el problema que se discute se halla envuelto en el misterio, pues cuatro son las poblaciones que han dedicado sendos mármoles á su hijo Cristóbal Colón, dos las que alardean de haber poseído el registro de su bautismo y otras ocho ó diez las que exhiben diversos títulos para considerarse patria indudable del famoso navegante.

Semejante disparidad de elementos históricos puede provenir de la absoluta falta de verdad en todos ellos, y os ruego me perdonéis el atrevimiento de esta indicación. Preséntase ahora al concurso una población española que por otros conceptos es muy digna de consideración ante la historia, y permitidme que siquiera os recuerde la importancia marítima que Pontevedra tenía en el mismo siglo xv, ya como puerto de Galicia, ya como uno de los principales astilleros de Castilla en aquella época. Patria es de los Almirantes Payo Gómez, Alvar Páez de Sotomayor y Jofre Tenorio en la Edad Media; del ilustre marino al servicio de Portugal Juan da Nova, descubridor de las islas de la Concepción y de Santa Elena, en el entonces recién hallado camino de la India por el cabo de Buena Esperanza; de Bartolomé y Gonzalo Nodal, descubridor este último del estrecho que injustamente lleva el nombre de Lemaire; de Pedro Sarmiento, á quien publicistas de Inglaterra llaman el primer navegante del siglo xvi; de los Almirantes Matos, que brillaron en el xv, y de otros distinguidos marinos, entre los cuales descuella en nuestros tiempos el ilustre Méndez Núñez.

Hé aquí ahora la relación de los documentos descubiertos:

1.° Escritura de carta de pago dada á Inés de Mereles por Constanza Correa, mujer de Esteban de Fonterosa, fecha 22 de Junio de 1528.

2.° Escritura de aforamiento por el concejo de Pontevedra, en 6 de Noviembre de 1525, á Bartolomé de Sueiro, el mozo, mercader, y á su mujer María Fonterosa, folio 6 vuelto de un cartulario de 58 hojas en pergamino.

3.° Ejecutoria de sentencia del pleito, ante la Audiencia de la Coruña, entre el Monasterio del Poyo y D. Melchor de Figueroa y Cienfuegos, vecino y alcalde de Pontevedra, sobre foro de la heredad de Andurique, en cuyo texto se incluye por copia la escritura de aforamiento de dicha heredad, hecho por el expresado Monasterio á Juan de Colón, mareante de aquella villa, y á su mujer Constanza de Colón, en 13 de Octubre de 1519.

4.° Escritura de aforamiento por el concejo de Pontevedra, en 14 de Octubre de 1496, á María Alonso, de un terreno cercano á la puerta de Santa María, señalando como uno de sus límites la heredad de Cristobo fxp.° ) de Colón. Folio 20 vuelto de dicho cartulario de 58 hojas en pergamino.

5.° Acuerdo del concejo de Pontevedra, año de 1454, sin señalar el día ni el mes, nombrando fieles cogedores de las rentas del mismo año; entre ellos, á Gómez de la Senra y á Jacob Fonterosa para las alcabalas del hierro. Folio 66 del libro del concejo que empieza en 1437 y termina en 1463, con 78 hojas en folio.
6.° Folio 48 del mismo libro. Acuerdo del concejo, fecha 1.° de Enero de 1444, en que se da cuenta de la carta de fieldades del Arzobispo de Santiago, nombrando fieles cogedores de las rentas de la villa en dicho año; entre ellos, á Lope Muñiz ó Mén- dez y á Benjamín Fonterosa para las alcabalas de las grasas.

7.° Minutario notarial de 1440, folio 4 vuelto. Escritura de censo, en 4 de Agosto, por una parte de terreno en la rua.de Don Gonzalo de Pontevedra, á favor de Juan Osorio, picapedrero, y de su mujer María de Colón.

8.° En el mencionado libro del concejo, folio 26. Acuerdo de Pedro Falcón, juez, Lorenzo Yáñez, alcalde, y Fernán Pé- rez, jurado, en 29 de Julio de 1437, mandando pagar á Domingos de Colón y Benjamín Fonterosa 24 maravedís viejos, por el alquiler de dos acémilas que llevaran con pescado al arzobispo de Santiago.

9.° Minutario notarial de 1436. Escritura de aforamiento en 21 de Marzo, hecho por Fernán Estévez de Tuy, á Alvaro Afon, de una viña en la feligresía de Moldes, en Pontevedra, señalando como uno de sus límites otra viña del aforante que labraba Jacob Fonterosa el viejo.

10. Minutario notarial de 1435. Escritura de 25 de Diciembre, en la que Afon Ean Jacob afora la mitad de una viña á Ruy Fernández y á su mujer Elvira Columba.

11. Minutario notarial que empieza en 28 de Diciembre de 1433 y termina en 20 de Marzo de 1435, 97 hojas, folio 85 vuelto. Escritura en 29 de Septiembre de 1434 de compra de casa y terreno hasta la casa de Domingos de Colón el viejo, por Payo Gómez de Sotomayor y su mujer Doña Mayor de Mendoza.

12 El mismo minutario, folio 80. En 11 de Agosto de 1434, escritura de venta de la mitad de un terreno que fué casa en la rúa de las Ovejas, por María Eans á Juan de Viana el viejo y á su mujer María de Colón, moradores en Pontevedra.

13. Minutario notarial de 1434. Escritura de 20 de Enero, en que Gonzalo Fariña, hijo de Ñuño Mouriño y de Catalina Columba, difunta, hace donación de una casa sita en la rúa de D. Gonzalo de dicha villa.

14. Minutario notarial de 1434 y 1435, folios 6 vuelto y 7. Dos escrituras, correlativas, fecha 19 de Enero de 1434. en que el abad del monasterio de Poyo se obliga á pagar respectivamente 274 maravedís de moneda vieja á Blanca Soutelo, heredera de Blanca Colón, difunta, mujer que fué de Alfonso de Soutelo, y 550 maravedís de la misma moneda á Juan García, heredero de dichos Alfonso de Soutelo y su mujer Blanca Colón.

15. Minutario notarial, cuaderno de 17 hojas, folio 2. En 28 de Noviembre de 1428, escritura de censo hecho por María Gutiérrez, á favor de la cofradía de San Juan de Pontevedra, en presencia de los procuradores y cofrades de la misma, Bartolomé de Colón y Alvaro da Nova.
Los anteriores documentos están redactados en gallego; el siguiente en castellano de la época.
16. Cédula del arzobispo de Santiago, señor de Pontevedra, mandando al concejo, en 15 de Marzo de 1413, que entregue á maese Nicolao Oderigo de Janvua 15.000 maravedís de moneda vieja blanca en tres dineros.

Continuará

Refutando Teoría del escritor italiano D. Juan Solari

Sobre la Patria, de Colón

Refutando Teoría del escritor italiano D. Juan Solari

Sr Director de Nova Galicia:

Mi distinguido amigo: he leído con mucha satisfacción y con la mayor gratitud las elocuentes líneas que en su ilustrado periódico fecha 2 de la actual se sirve usted de dedicar al asunto de la patria gallega de Colón. Me apresuro a enviarle las más sinceras gracias y a felicitar también muy expresivamente al afamado Orfeón Gallego por el patriótico interés con que al solemnizar el aniversario del descubrimiento de América, ha tenido en cuenta el nacimiento de glorioso navegante en nuestro amado país.

Diario Pontevedra 27:12:1910Pero creo indispensable aprovechar esta oportunidad para rectificar la teoría desenvuelta últimamente por el señor D. Juan Solari respecto a que la cuna de Colón es Terrarosa de Fontabuona, en la provincia de Génova. No seguiré al señor Solari en sus premisas o incongruentes raciocinio y en su contra danza de Doménicos Colombo, bastará fija concretamente dos puntos esenciales para patentizar la ofuscación padecida por el dicho señor.

1º El Sr. Solari dice con frecuencia y con envidiable tranquilidad, en su notable folleto la cuna del descubridor de América, que D. Fernando Colón, historiador de la vida de su ínclito padre, afirma que este y su hermano Bartolomé usaron alguna vez el apellido Terrarosa. Nada más inexacto: D. Fernando no dice semejante apellido, sino Colón de Terrarubra, que no es lo mismo ni mucho menos y el Sr Solari debe estar muy persuadido de ello, puesto que oculta el hecho con el mayor cuidado. Lo que debieron hacer en primer término el Sr Solari y los partidarios de su teoría, es, en lugar de aprovechar la semejanza del significado de ambas palabras, demostrar que en el siglo XV la aldea de Terrarosa se llamaba Terrarubra; Cosa imposible, porque precisamente el Sr. Solari cita un papel del año 1445, referente á un Doménico Colombo di Terrarosa. De manera que este lugar no tenía en dicho siglo y en vida de Colón el nombre de Terrarubra que el mencionado D. Fernando, sin darle importancia de ninguna clase, dice que usaron alguna vez los hermanos D. Cristóbal y D. Bartolomé, sin duda para ocultar el origen, vistas otras aseveraciones del propio D. Fernando, quien afirma rotundamente que su padre quiso hacer desconocidos é inciertos su origen y patria; el sistema de apoderarse de un detalle y desdeñar su enlace con los demás no conviene á una crítica sana e imparcial.

Pero prosigamos. En cambio adjetivo rubra (ruber latino) bermejo, pertenece a la lengua galaica y se conserva en la portuguesa, mientras que el rossa italiano proviene de roscus, también latino, con significado de fresco, húmedo, rosado, purpúreo, no siendo admisible transformar llanamente Terrarubra en Terrarosa, aunque así convenga a la teoria del Sr Solari. Además del rubro galaico, el sustantivo terra es tan gallego y portugués como catalán ó italiano; de suerte que los hermanos Colón usaron tal sobrenombre quizás por existir entonces alguna localidad asi llamada en Galicia ó en Portugal. Esta explicación es la más sencilla y natural y por consiguiente resulta muy verosímil. Acaso el Sr. Solari arguya que los hermanos Colón tradujeron en terrarubra la palabra Terrarosa, pero aparte de que nadie puede justificarlo; el segundo nombre es tan latino como el primero, y bastaría agregarle una e para que cualquier principiante latinista hiciera la cabal versión de Terrarossea, pues de ningún modo rossa italiano proviene de rubra. Hay que machacar así las cosas para dejarlas bien establecidas.

La mayoría de los que dan a Colón patria italiana han procurado enlazar a varios doménicos Colombo con Colón y sus hermanos, residentes en España, por medio de dos extravagantes documentos, siendo extraño que el Sr Solari atribuya falsedad a la escritura de mayorazgo de 1498 yal codicilio de 1506, mientras admite á ojos cerrados dichos papeles, estupendos y desaparecidos, que he denunciado y examinado en otra ocasión ( Véase Nova Galicia del 6 de Marzo del corriente año.) Por último en su testamento, el primer almirante de indias, al prever que sus hijos y hermanos muriesen sin sucesión, menciona á sus antecesores llamados de Colón, no Colombo de aquí ó de allí, y á los descendientes de ellos que en aquel caso pudiera haber, en el cabo del mundo, que seguramente no es Italia: se comprende, pues que el Sr. Solari haya optado por declarar falso dicho testamento, en el cual se llama linaje verdadero el apellido Colón, no Colombo.

Y 2º Como base firme, el Sr. Solari presenta <<la tradición oral que Terrarosa ha recibido en herencia de sus antepasados y que ha conservado con religioso respecto a través de los mayores contratiempos>>. Esto es muy sentimental, pero también muy ineficaz. Probablemente esa tradición no cuenta mucho edad; lo seguro es que no existía en 1580, esto es, al extinguirse la línea masculina directa de Colón, puesto que al pleito por una herencia tan apreciable no se presentó aspirante ningun Colombo de Fontanabuona y por el contrario, el Baltasar de Cúcaro y el Bernardo de Coheleto, que se mostraron partes en tal litigio, hubieron de cerciorarse previamente de que no tenían competidores italianos de Génova, Saona, Plasencia, quinto, Pradello, Terrarossa, Moconesi, etc. Estoes de sentido común. Pero aún hay más, y es que igual de respetable tradición aparecen en Calvi de Córcega, fundada también en otro Doménico Colombo, tejedor en la calle del Filo, y hasta se aduce una partida del butismo de Colón, también desaparecida, aunque vista por varios testigos y entre ellos un prefecto de aquella ciudad. ¡Famosas Tradiciones!. A ver como el Sr Solari arregla este cotarro.

Considero muy suficiente lo expuesto en las anteriores líneas para poner en el lugar que merece la teoria de haber nacido Colón en Terrarossa.

Dispénseme V. Sr Director, la molestia que le ocasiono y le agradeceré que solicite de la prensa de Buenos Aires, y en especial de la gallega, el obsequio de reproducir la presente carta, repitiéndose suyo afectísimo amigo y s.

Celso García de la Riega.

Pontevedra, Octubre 25 de 1910

Cristóbal Colón, Gallego

Cristóbal Colón, Gallego

El Diario de Pontevedra 18 Junio 1910

Dia Pontevedra Art Celso 18:06:1910Puesto que Harríase encontró diez y diez Giovanni Colombo en la Liguria á principios del siglo XV, no puede sor­prendernos que á mediados del mismo hubiese muchos Doménicos con igual apellido. Se coge, pues, uno de éstos, ta­bernero en Saona, y se le convierte en el que, era tejedor ó en el que era vendedor; de quesos en Genova y poseía en ella dos. Cagas, que tal vez serían de dos Doménicos distintos; esas, casas parece que, fueron vendidas respectivamente en 1478 y 1477, pero en el intervalo en 1474, otro Doménico Colombo compra una casucha en Legina, por 25 libras que <<no, paga», habiéndose cruzado de brazos los vendedores.., hasta 1501, sin duda para darse el gusto de recla­mar la deuda… ¿á quién? Pues á los tres hermanos Crietóbal, Bartolomé y Diego Colón; ¡Oh misteriosos designios de la Providencia!

Se añade que ese buen Doménico re­gresó á Génova en 1484 (tal vez no salió de ella) y que murió pobre en 1494.. sin saber que su hijó Cristóbal había descubierto «dos años antes», uu nuevo mundo. ¿Habrá mayor inverosimilitud? ¿Acaso estaba incomunicado en un calabozo?.Y sí estaba libre ¿podría ignorar él y sus amigos ó convecinos aquel por­tentoso acontecimiento, que asombró á las gentes y que debió muy pronto conocersé en Génova, pueblo de marinos, ya por la recepción que los Reyes Católicos hicieron á Colón en Barcelona, año 1493, ya porque eu Abril del mismo año se imprimió en esta ciudad, en la de Sevilla y poco después en Roma, la carta del Almirante acerca del descubimiento?¿No es singular que Gallo, Giustiniani, Floglieta y Trivigieno, cro­nistas contemporáneos, así como la mis­ma Señoría de Génova y el duque de Ferrara, Hércules de Este, que en 1494 hizo muchas investigaciones, desconociesen en absoluto la existencia del tal Doménico, á quien se hace padre del Almirante, y la de su familia?

Pero volvamos al pisto de que habla­ba, pues en él concurren detalles extraordinarios. La familia Cúneo fué la vendedora de dicha casucha de Legina y uno de sus individuos, Miguel, según carta suya á un amigo. Amari, acompañó á Colón en el segundo viaje de des­cubrimientos. El Almirante, para hon­rar a su gran amigo Cúneo, le «regaló» (como si hubiera podido hacerlo) una isla á la cual puso el nombre do «La bella Sabonesa>>; admitamos eso y resultará que si Colón se acordó de Itatía en los bautismos de tierras descubiertas, fué tan solo una vez y para «honrar á un amigo». Pues bien ¡y mu­cho ojo¡ esta misma agasajada familia Cúneo es la que luego reclama en Saona á los tres hermanos Colón, sin duda por gratitud, el pago de la deuda de la casucha comprada en 1474 por un Doménico Colombo ¿<<Risum tenestis?»

Tan singular demanda, documento que ha corrido la suerte de otros intere­santes, es decir, «que ha desaparecido» (hizo bien en escabullirse), venia á probar, esta es la cosa, que los tres herma­nos Colón eran hijos del tal Doméoico, en quien se fusionan los de Génova y el de Saona; tan preciso é inesperado documento, «único» que sirve para enla­zar á dichos hermanos con un Dominico de Génova, surgió siglo y medio después de los sucesos y desde entonces, los patrióticos escritores italianos, partidarios de Génova, lo mencionan como visto y tocado por ellos. De igual manera, algunos partidarios de Saona escriben el embuste de que en 1618 había en la Catedral de Sevilla la sepultura de Almirante con este eficaz epitafio; «Hic jacet Christephoros Colómbis, «Saonensis».

Y bien, los Cuneo demandantes y el escribano podían ignorar que Colón y sus hermanos estaban en España con cuya declaración terminó el procedimiento. Por consiguiente, al «escribir» tal demanda sabían «previa y precisa­mente» que el proceso judicial sería del todo, dado que la jurisdicción de los tribunales genoveses no podían Ilegar á España ni ejercerse en ella. Por lo visto el <<papelear y escribir» esa demanda en Saona no tuvo otro objeto ¡maravillosa previsión! que el de hacer constar en el porvenir ante la indagatoria mirada de un buen Salinerio, que ese Doménico, ciudadano de Génova, natural de Quinto, habitante en Saona. cardador; tejédor, vendedor de quesos, tabernero, etc.” fué el padre de los tres hermanos Colón y, por lo tanto, del descubridor de América.

De este y de otros papeles colombinos, dicen dos escritores italianos, Belloso y <<Celaus» (Peragallo), el uno «qué
parecen falsos y el otro que son <<una folia de falsitá>>

Desaparecidos ó extraviados tales pá­lpeles, se arguye que «no importa», por­que han sido vistos, tocados, admitidos ‘y comentados por bastantes persona, italianas por supuesto; pero lo mismo sucede exactamente con la partida de nacimiento de Colón en Calvi, Córcega, otro papelito desaparecido, que á su vez ha sido visto, tocado y leído por muchos testigos, corsos, naturalmente, uno de ellos M. Giobega, prefecto de dicha ciu­dad, en la cual bulo también un Domtí­nico Colombo,

Por otra parte, el Almirante no pudo hacer á Cuneo ni á nadie donación de una isla, pues no estaba autorizado para ello y todas las tierras que descubría pertenecían desde luego a España. Pero la carta de Cuneo á Amari contenía la frase de que «á Génova corresponde la gloria de Colón», frase que era la madre del cordero, es decir, el objeto principal de tal documento.

Otro papel sorprendente es el relativo á un contrato, «redactado en latín», por virtud del cual ciertos hermanítos Colombo, naturales y habitantes de Quinto, conciertan que uno de ellos venga á España á ampararse del Almirante, <<pariente de ellos», con la obligación de re­partir luego entre todos los ganancias que obtuviera..No se puede concebir nada tan descabellado, á lo menos como contrato escrito: el caso no necesita co­mentarios.

Celso García de la Riega,

Patria y Origen de Colón I

El Imparcial 29 Diciembre 1912

PATRIA Y ORIGEN

De

CRISTÓBAL COLÓN

El Imparcial 29:12:1912El muy distinguido periódico itailano IlSecólo, de Milan, en su número correspondiente al 23 de Noviembre último, publica un notable artícuto bajo el epígrafe de «Una glo­ria italiana che sfuma-..,», en el cual se trata la cuestión relativa á la patria de Colón y se trata de refutar un folleto de! acredítado escritor cubano doctor Horta y Pardo, dedi­cado á demostrar que el descubridor de Améirica era español y natural de Pontevedra. El erudito doctor aduce y comenta, los diversos documentos y datos que yo tuve la honra de exponer en una oonterancia ante la ínclita Sociedad Geográfica de Madrid acerca de tan extraordinario asunto, y añade otros sugeridos por el estudio del mismo. Pero elamable articulista de Il Secólo prescinde de puntos esenciales, pasa como sobre ascuas, en cuan­to á los que menciona, pues se limita á contestarlos con evidente ligereza, y no ofrece en su refutación ninguna airgumentación ni dato alguno de importancia, sin duda por­que nolos hay, deficiencia que procura, encu­brir acudiendo á un tono algo sarcástico, aunque desde luego reconoce lealmente que no existe completa certeza, acerca del lugar en que nació Colón, bastándole para juzgar la circunstancia de que éste se haya, declarado hijo de la hermosa ciudad de Genova.

Dicho articulista, dedica casi toda su tarea al que suscribe, y empieza por la canocida habilidad de ponarme em berlina ante los lecto­res, afirmando que hago alarde de muchísi­mos titulos honorificos y cieintíftcos, por cuya razón hay algún derecho á tomar en serio mis raciocinios. Esta inexactitud no puede ser mayor, puesto que carezco de tales títu­los; de momera que nunca he hecho ni podi­do hacer alarde de ellos en ninguna ocasión, por escrito ni de palabra; con esto, no tengo más que decir acerca de mi modesta persona.

Y contando de antemano con la benevolencia de El Imparcial, paso á rectificar algunas de las demás inexactitudes en que II Secólo incurre, y á contestar en serio á sus razonamientos, á fin de que la Prensa italia­na y de otras nacíones, que seguramente ha­brán copiado el artículo del importante pe­riódico milanés, obtenga elementos para formar juicio por el momento, porque me propango dar muy pronto á la, imprenta él libro prometido en mi citada conferencia, no habiéndolo hecho antes a causa de mis achaques de mi vejez.

Lo primero que a propósito de dicha connferencia debo advertir es que urna Sociedad científica tan ilustre, circunspecta y sabia como la Geográfica de Madrid., no habría de proporcionar á cualquier atrevido solemne ocasión para acometer una aventura desatimada, cual sería la de presentar á Colón como español, si el asunto no ofreciera por lo me­nos un aspecto de certidumbre digno de atención. No abrigo ahora eí ridículo intento hacer solídairia ala docta Corporación, direc­ta ó indirectamente, de mis ideas, sino demos­trar, con tan oportuna consideración que la teoría relativa á, la patria española de Colón no es absurda, ni siquiera caprichosa.

No merecen oomientario alguno las festivas frases que al ingenioso articulista de II Secólo inspira, la noticia de que he invertido treinta años en investigar antecedentes y en rebus­car documentos en los archivos, pues nunca ni á nadie he dicho semejante cosa; notengo la culpa de que en este y en otros puntos se exagere mi labor por los propagandistas entusiastas, á quienes estoy muy reconoicido. Tampoco es cierto que yo atribuya á un mal concepto acerca de los naturales de Galicia el hecho de haber ocultado Colón su verdadero origen y patria. No creo que hay necesidad grande opequeña de rehabilitar á dicho país, que tiene una hiateria tan digna de aprecio y tan honrosa como cualquiera otra región de Espada; nada he dicho de esto en mis traba­jos colonianos, ni puedo evitar que haya es­critores susceptibles llorones ó impacientes. A pesar de la exactitud que encierra el poroverbio de que nadie es profeta en su tierra, no se me ha ocurrido aplicarlo a este asun­to; bastan los nombres de Susana, Jacob, otro Jacob, Benjamin, Abrahan y Eliezer ó Eleázar con el apellido Fonterosa, esto es, una familia de hebreos, expulsados precisamente en 1492, así comió la circumstancia, entre otras especiales, de que los Colón de Pontevedra pertenecían á la clase infima del pueblo, para conjeturar las causas de que el primer Almirante de Indias ocultase patria y origan y se engalanase con el título de navegante genovés, dado también que estos mairinos italianos disfrutaban en el siglo XV, como en en los anteriores merecida fama y gozaban gran acogimiento enla Corte de Castilla.

En otro enorme error cae el articuliatia de í! Secólo. Afirma nada memos que atribuyo el resuelto y constante apoyo que el P. Deza, oriundo de Galicia dispensó á Colón, al he­cho de que éste le comunicó en el secreto de la confesión su calidad de gallego. En ningu­na ocasión, lugar ni escrito he aducido tal disparate, y para explicar en mi libro el motivo de dicha protección, estudio otras circunstancias de gran valor, fundándome en ciertas cartas de Colón a su hijo Diego.

Descartadas estas pequeñeces y prescin­diendo de otras inexactitudes de escaso inte­rés, entraré en el fondo del asunto. Por lo visto, para. el citado articulista no tienen im­portancia diversos hechos que por ningún con­cepto deben ser desdeñados, La existiencia en Pontevedra, en la generación anterior y en la Coetánea de Colón, de personas con este apellido y con nombres de pila iguales á los de la familia histórica del almirante, no significa gran cosa, á su juicio; tampoco tiene ningún valor la circunstancia de aparecer á la vez en dicho pueblo el apellido Fonterosa, materno de Colón, en una familia hebrea, y la de constar unidos ambos apellidos en un documento oficial de 1437 para el pago de 24 maravedís, á pesar de la naturalísima y lógica reflexión de que apenas hay distancia de un matrimo­nio entra personas de las dos familias á una asociación de intcreses, ó viceversa, para que hubiese nacido Cristóbal de Colón y Fonterosa, descubridor del Nuevo Mundo. Carece, tam­bién de importancia, en concepto del articu­lista, la imposición de ciertos nombres pontevedreses, á varios lugares de las Antillas; no se qué diría si contemplase en las fotografías la gran semejanza que hay entre la bahía de Miel, en Baracoa.(Cuba), bautziada por Colón con el nombre de Portosanto, y la ensenada que tiene este mismo nombre en Pontevedra.

Il Secólo menciona otro hecho notabilísimo, pero no lo analiza ni lo comenta ó explica, pasando sobre él, repito,, como sobre ascuas, aunque observando que Colón q había declarado ser genovés y llevado <<levado durante mucho tiempo>> el apellido Colombo. El hecho á que me refiero es el siguiente: en la escritura de institución del mayorazgo, año de 1498, ei el almirante declara en una cláusula que «saílió de Génova y en ella nació» (frase singularmente construida); pero en otra mianifiesta textualmente que «su verdadero» linaje es el de los llamados «de Colón», con antecesores llamados «de Colón»; de cuya manara repudia la nacionalidad genovesa y el apellido Colombo. Estas dos declaraciones son contradictorias, y hay que elegir una de ellas. ¿Cuál? La solucíón no es dudosa, porque la primera, que el elocuente escritor señor marqués de Dosfuentes califica muy acertadamente de >>Heráldica>>, no ha podido oomprbarse duran­te las cuatro siglos .transcuirridos, mientras que la segunda se halla cabalmente juatiificado por los documentos pontevedresés en los cuales consta el apellido Colón. precisamente con la proposición «de», así comó esos «antecesores llamidos de Colón», de la misma manera que se ve en la inscripción de principiosdel siglo XVI, grabada en piedra con letra gótica alemana, en que figura el mareante Juan <<de Collón», existente em la iglesia de Santa María, de Pontevedra; inscripción que por cierto. estuvo oculta hasta que recienitemente fué derribado un aintigiuo altar del mismo templo, edificado á costa de los marineros.

Pero, además., ¿quién califica de «verdadero>>á su linaje sino en presencia de otro su­puesto ó ficticio, como lo era para el almirante el de los Colombo italianos?. El gran

marino no abrigaba seguramente ningún recelo acerca de que tales manifestaciones descubriesen su patria y origen, ya porque la escritura del mayorazgo habría de permanecer reservada en el archivo de su familia y no transcendería al público, ya porque acaso no ignoraba que en Pontevedra no existian más de uno o dos humildes marineros de su apellido y que éstos no habrian de sospechar siquiera que el <<glorioso marino geneovés>> tenía la misma sangre que ellos. Por esta razón, y tal vez en descargo de su conciencia, el descubridor de América dispuso que, en último caso, heredase el mayorazgo cualquier individuo llamado <<de colón>> que hubiera aquí ó <<en otro cabo del mundo>>. Semejante frase en aquella época parece aludir á Galicia y su promontorio Finisterrre y no á Italia en general ó á Génova, Saona, Calvi, etcétera, en particulaar, que están en el centro del Mediterraneo. ¿ No era esta la ocasión lógica y precisa, si Colón fuera italiano, de que nombrase heredero en último término á cualquiera de los llamados Colombo?. ¿Hay, pues, fundamentos sólidos para afirmar que los italianos de este apellido eran parienetes del primer almirante de Indias

 Celso García dela Riega.

(Continuará.)

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