Celso García de la Riega

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La Tarde del Domingo

Galicia

La Tarde Del Domingo

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl malogrado Murguía ha sabido presentar fielmente, en su notable y artístico dibujo, una de las más antiguas costumbres de la población rural de Galicia. No se trata de pintoresca romería, ni siquiera de alegre fiesta menor, sino de un recreo habitual de los perseverantes, sobrios y resignados trabajadores de campo, que en las tardes de los días destinados al descanso se reúnen en la robleda o castañal cercanos a la iglesia de la parroquia. Mientras las personas formales hablan de las labores agrícolas, del precio del ganado, de la plática del cura, de los repartimientos de las contribuciones, de las hazañas perpetradas por el secretario del Ayuntamiento ó del juzgado municipal, y, en fin, de todo cuanto interesa á las familias que constituyen el nervio de la nación, los jóvenes se entusiasman bailando al son de la gaita ó del desatinado violín de un mísero ciego, no faltando industrial que establezca, bajo la sombra de secular roble, su carro con media pipa de cristiano vino, para que oportunamente remojen la garganta los que charlan, ó aplaquen la sed los que saltan y se agitan en las variadas figuras de la muiñeira.

Las mozas bailan gravemente, guardando la más severa compostura, los ojos mirando al suelo, sin demostrar que reparan en los complicados y cada vez más difíciles punteados queOLYMPUS DIGITAL CAMERA sus galantes van ejecutando en torno de ellas, como si pretendieran conmoverlas y cautivar su corazón, al parecer insensible ó inexpugnable: se ventila, pues, una conquista que el hombre no puede realizar á las primeras de cambio, y que la mujer no debe otorgar desde luego; argumento característico del tradicional baile de Galicia, en la actualidad sustituido frecuentemente por el exótico y grosero agarradiño.

Estas reuniones domingueras ofrecen singular encanto al poeta y al artista. Tienen todo el atractivo de la ingenuidad y de la confianza como fondo, y la sin para belleza del campo gallego como marco; el amor, eterno móvil de la creación, de animación y colorido al cuadro. Los concurrentes olvidan allí, una vez á la semana, las angustias de la trabajosa vida, las exigencias del consabido caciquillo protegido del feudalismo político, y la proximidad del pago de la contribución, de la renta foral ó del interés usuario…

Al avanzar las primeras sombras de la noche, cada familia toma el camino de su respectivo lugarejo; cruzándose á diferencia las últimas maliciosas copias y los prolongados aturuxos, en tanto que alguna pobre huérfana, al recoger la hierba para el ganado de sus amos, canta con melancólico tono:

A´vaca é meus páis morreron,

Fois a Cuba meu hirman;

Xa non teño que me queira,

N´este mundo, máis quó can!

Celso García de la Riega

Nariz ó narices

Revista Gallega Abril 1901

Nariz ó narices(1)

Retrato Celso Revista Gallega 31:03:1901La muy ilustrada Redacción de la Revista Gallega, ha tenido la bondad de publicar mi retrato en el número correspondiente al 31 de Marzo último, y me apresuro á dar á su Director don Galo Salinas Rodríguez, las más expresivas gracias por la distinción con que me han favorecido, tanto más honrosa, cuanto que no poseo los méritos necesarios para ser objeto de ella.

Cumplido el agradable deber de manifestar mi reconocimiento, justo es que haga constar, para que lo sepan los numerosos lectores de la Revista, que yo no tengo la nariz (como decía el cura de Alcañiz) ó las narices (según el de Alcañices) que por una ligera desviación de su lápiz, adosó á mi cara el artista dibujante: yo no poseo semejante pabellón, á no ser que mientan el espejo y la fotografía.

Cuando fuí estudiante, jamás mis condiscípulos me pusieron mote alusivo á la nariz, dato histórico que demuestra eficazmente que la mía no era entonces desproporcionada; posteriormente no creció ni se hinchó, prueba de ello es que mis dos suegras nunca me han dicho una palabra acerca de un asunto tan interesante. Nada menos que ocho veces he hecho la travesía del Atlántico, sin que mi nariz hubiese dificultado en ningún momento la marcha de los buques; nadie se acercó á ella para que sirviera de paraguas ó de quitasol, ni recuerdo que haya sufrido grano, sabañón ó romadizo que le desnaturalizara en su tamaño, en su forma ó en su color; jamás he sentido peso en el lugar de mi rostro á donde está adherida, siempre he podido ver los objetos con desahogo y desde mi niñez he usado constantemente pañuelos de las dimensiones ordinarias.

Es muy probable que al contemplar la lámina de mi retrato y al enterarse, por los datos biográficos que la acompañan, de que yo hice unos cuantos versos en mi juventud, alguna persona haya exclamado en el acto: ¡buenos versos habrán salido de tal nariz!. En efecto perpetré delito de hacer muchísimos versos, pero mi nariz no fue cómplice del atentado; créanlo ustedes.

¿Quién no sabe que ha habido ó hay personajes, familias y razas que han tenido ó tienen en la nariz un signo característico?.. Acaso se sospeche que la redacción de la Revista, al llamarme “distinguido gallego” lo haya hecho por la cachiporra que mi retrato ostenta precisamente del sitio destinado a órgano exterior del olfato.. Pues mal sospechado, porque tan favorable frase proviene de la amabilidad de dicha redacción, no del abultado -miembro- de que se trata.

Y llamo miembro a la nariz porque el Parlamento inglés decretó que no es del cuerpo humano, de cuya manera censó la incertidumbre de los tribunales británicos en la aplicación de pelas, que eran mayores o menores, según se tratará del descalabro, en riña, de un miembro ó de una lesión de la epidermis.

Todo es efímero en esta vida, menos los retratos que pasan á las edades futuras como ejemplares de narices enormes.. Ah! no, por Dios! Si he de alcanzar notoriedad por un medio tan aparatosos, (por otros no lo lograré) renuncio a ella generosamente!

(1) Gustosísimos insertamos este artículo humorístico que nos ha remitido nuestro muy estimado y respetable amigo y erudito escritor D. Celso García de la Riega.

N, de la R.

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