Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

La Leyenda del Prenauta Anónimo

Cristóbal Colón

Mucho se ha escrito por parte de cronistas, historiadores, especialistas en la conquista de América etc sobre si Cristóbal Colón recibió información sobre las tierras donde desembarcó, si sabría o no hacia donde se dirigía y si sabía lo que se iba a encontrar.
Antes de meternos en esta disquisición de si hubo o no información por parta de un/os marineros que habían regresado de unas tierras extrañas arrastrados por una/as tormentas en el Atlantico, revisemos que conocimientos tenía el Almirante.
En cuanto a su cultura y su preparación nos encontramos opiniones de todo tipo; algunos lo creen con escasa escuela, otros con mediana preparación y los más indulgentes con suficiente preparación y bastante culto. Como marino no se quedaba atrás de ningún otro marino, pues sabia manejar el astrolabio, el cuadrante, las ampolletas; sabia medir la velocidad de su barco, deducía el estado del tiempo por el aspecto del sol, la luna, las estrellas; como cartógrafo conocía bien el trazado de cartas, por el sistema de proyección planas, sistema diseñado por el Infante, don Enrique de Portugal, llamado el Navegante, según Fernández de Oviedo, que vivió sus años de trabajo y de triunfo, “su primer viaje dejará dicho mucho de su gran capacidad en el mar, fue quien enseño a los marineros a navegar con instrumentos, conocía astronomía, que en esa época era la cosmografía, matemáticas y trigonometría y geometría, “en lo social se codeo con la nobleza de Portugal y de España, su comportamiento era el de una persona fina y educada, en los menesteres de la alta sociedad era muy leído en autores clásicos, tanto filósofos, como científicos, en sus libros escribía notas marginales dando a conocer sus opiniones y su pensar acerca del tema tratado en él”.

Aparte de lo que nos dice Fernández de Oviedo, Colón tiene otros méritos:

Observó la digresión de la Polar, que acertó con una precisión que no sería superada por marino alguno hasta la invención del sextante.

Descubrió la declinación magnética.

Realizó importantes observaciones sobre vientos y mareas.

Fue el primero en describir las calmas tropicales y los ciclones

Observó las diferencias de las mareas respecto a Europa.

Predijo Eclipses lunares

También es cierto que cometió errores en cuanto a la estimación de la latitud, en su primer viaje. Pero en los viajes  posteriores fue afinando mucho sus cálculos.

Así es como era Cristóbal Colón, el Almirante, que para muchos en su época no tenía mucho conocimiento de la mar como marinero, el mismo que en la Corte muchos se burlaron de su proyecto y ridiculizaron.

Colón navegó por el Mediterráneo llegando hasta la isla Quio, Mar Egeo, cerca de Esmirna en Turquía. Por el Atlántico estuvo en Irlanda, Inglaterra, Islandia y es muy posible que hubiera llegado a Groenlandia. Navegó por el Cantábrico y el Canal de la Mancha. También navegó por Azores, Madeira, Canarias, Congo, Guinea que era donde los portugueses habían construido el Castillo de la Mina, la costa africana era navegada por los portugueses que querían llegar a las Indias.

El Protonauta

Bartolomé de las Casas, uno de los cronistas más relevantes en la historiografía de la conquista, escribía en el primer volumen de su Historia de las indias (obra terminada en 1561 pero publicada por primera vez en 1875): “[…] según tengo entendido, que cuando determinó encontrar un príncipe cristiano que le ayudase e hiciese espaldas, ya él tenía certidumbre que habría de descubrir tierras y gentes en ellas, como si en ellas personalmente hubiese estado (de lo cual cierto yo no dudo)”. Para Bartolomé de las Casas está claro que Colón tenía certezas sobre las indias que no compartió y que cuando propuso su empresa lo hizo “dando razones y autoridades para que lo tuviesen por posible, pero callando las más urgentes”.

Hernando Colón escribió sobre las razones que motivaron a su padre al descubrimiento de las indias en su obra póstuma Historia del Almirante Don Cristóbal Colón (la había escrito antes de morir en 1539 y no fue publicada hasta 1571). Bartolomé de las Casas tuvo acceso a su contenido mientras permanecían inéditas y lo utilizó para su Histoira de las indias, que paradójicamente terminó siendo publicada después. Esas razones eran, principalmente: el conocimiento de la esfericidad del planeta y la unicidad del océano y, por tanto, la posibilidad de navegar desde la costa europea hasta el extremo oriental, interpretando la cosmografía de autores como Pierre d’Ailly, Marino de Tiro, Ptolomeo o Alfagrano (quien creía que el tamaño del planeta era menor que otros autores), así como la obra de Aristóteles, Herodoto, Plinio o Marco Polo, y especialmente, las distancias establecidas por Toscanelli.

Tanto Hernando Colón como Bartolomé de las Casas recogen los testimonios que el almirante había escuchado sobre la aparición en alta mar y en las playas portuguesas de maderas labradas y cañas muy anchas no conocidas en Europa ni en África, que podrían venir arrastradas por el viento y el mar desde alguna isla desconocida, y que el mismo Rey de Portugal se las mandó mostrar; la aparición en las Isla de las Flores de dos cadáveres “que parecían tener las caras muy anchas y de otro gesto que tienen los cristianos” , así como algunas canoas en las costas de las Azores.

La teoría del prenauta, surgida casi desde los primeros tiempos de la conquista, cuenta que un barco comercial que navegaba hacia Madeira se vio envuelto en una tormenta que lo lanzó a la deriva durante días hasta que finalmente lo arrastró a tierra. La tripulación desembarcó en una isla desconocida y habitada. Cuando se calmó el temporal, tras recoger leña y agua, emprendieron el viaje de regreso, calculando de forma aproximada la ruta que habían seguido hasta allí. En el camino de vuelta se vieron inmersos en otra tempestad y naufragaron durante meses, transcurso en el que enfermaron y se quedaron sin provisiones. Murieron casi todos los tripulantes. La embarcación llegó hasta Maderia, donde los pocos supervivientes fueron acogidos por Colón en su propia casa. Fueron muriendo poco a poco pero el piloto de la nave, antes de perecer, le contó a su anfitrión el relato de su viaje, dándole datos precisos y documentos con información que habían anotado sobre las tierras descubiertas, incluyendo distancias marítimas para llegar allí, vientos y corrientes.

Los detalles de la historia varían según el cronista; como la nacionalidad del piloto, el lugar de partida de la nave, así como el lugar de destino, la cantidad de tripulantes y el tiempo que pasaron en la isla. En unas versiones el piloto dio la información a Colón como agradecimiento por su hospitalidad y cuidados, en otras ya se conocían anteriormente y le se la dio a él sabiendo que le serían de interés y que tenía los conocimientos para aprovecharla.

Todas las narraciones posteriores beben principalmente de lo que escribieron Gonzalo Fernández de Oviedo, Francisco López de Gómara y Bartolomé de las Casas, y ya las versiones de éstos difieren entre sí, puesto que la recogieron de la tradición oral y cada uno de ellos escuchó todo tipo de comentarios.

Fernández de Oviedo, que fue quien puso por primera vez esta historia por escrito en su Historia general y natural de las indias (1535),  y nos cuenta:

Unos dicen que este maestre o piloto era andaluz; otros le hacen portugués; otros, vizcaíno; otros dicen quel Colón estaba entonces en la isla de la Madera, y otros quieren decir que en las de Cabo Verde, y que allí aportó la carabela que he dicho, y él hobo, por esta forma, noticia de esta tierra. Para mí, yo le tengo por falso, y, como dice el Augustino: Mejor es dudar en lo que no sabemos que porfiar lo que no está determinado”. Es decir, que Oviedo que lo conoció y era contemporáneo de Colón lo da por falso y además nos dice todos los rumores que había sobre el protonauta.

López de Gómara escribió sobre el relato años después en su Historia general de las indias (1952), donde también se refiere a la variedad de versiones, pero él si que cree la historia del piloto.

De las Casas, en la obra antes citada, está convencido de que Colón sabía con exactitud hacia dónde se dirigía y qué iba a encontrar allí, más allá de que esta leyenda sea cierta. Para él tiene perfecto sentido que Colón dispusiese de esta información sobre la existencia de tierras desconocidas, en su opinión sería una más de las muchas pistas que Dios puso en el camino del almirante para que lograse su hazaña. De las Casas opinaba que Colón ya había estado en el Continente antes de descubrirlo oficialmente. En su opinión, el origen de la leyenda “derivaría de alguno o de algunos que lo supiesen o por ventura de quien de la boca del mismo Almirante o en todo o en parte de alguna palabra se lo oyese”.

Estatua Alonso Sánchez de Huelva

Fue mucho tiempo después, en 1609, cuando el Inca Garcilaso de la Vega aporta a la leyenda localizaciones concretas, nombres y apellidos. En sus Comentarios reales de los Incas identifica al piloto como Alonso Sánchez, natural de Huelva, y sitúa su decisivo encuentro con Colón entorno a 1484, asegurando que esto se lo había contado su padre y los contemporáneos de éste, quienes se habían relacionado con los primeros conquistadores. A partir de entonces los historiadores posteriores acuñaron esta información a la leyenda, por más que, como del resto de ella, no existiese prueba documental alguna.

Bueno una vez planteado el tema pongamos un poco de razonamiento en el asunto. no tiene sentido la leyenda, de que una tempestad sorprendió al barco de Alonso Sánchez de Huelva y lo arrastró más de 3,500 millas náuticas hasta llegar a tierras desconocidas, de haber sido así los analistas han descuidado que desde la costa de Europa ningún temporal podría dirigirse hacia las Antillas en el sentido oeste sudoeste, puesto que esa dirección para tormentas atlánticas sería contravenir todas las leyes físicas en que estas están fundadas. Además estamos hablando de un barco de madera que tuvo que tener serias averías, tales como caída de mástiles, roturas de velas, roturas de vergas, etc., para arribar a lugares donde no existan facilidades de mano de obra, ni herramientas adecuadas para ciertas labores. Si Alonso Sánchez de Huelva se vio azotado por una tempestad en las costas de Europa y fue impulsado al Atlántico no pudo haber corrido más de 500 millas fuera de las costas sin haber perdido el contacto con esta y haberle venido la tranquilidad a esa distancia, distancia que no se acerca sino a haber arribado a alguna de las islas Azores que hubiese estado deshabitada o algún lugar de África, pero no América. Por otro lado estarían los datos náuticos tomados por Sánchez de Huelva serían los rumbos, y las distancias, porque en esa época los españoles no usaban el astrolabio o el cuadrante en la mar. Fue en el año 1492 cuando lo aprendieron a usar porque Cristóbal Colón les enseñó a usarlo, no parece factible que Alonso Sánchez para un viaje costero y comercial llevara una carta del Atlántico, y un astrolabio que no era tan fácil obtenerlos ni conseguirlos “luego se lanzó al mar de vuelta sin saber el derrotero de su regreso”. Es decir, que Alonso Sánchez le aportó a Colón datos como: latitud, longitud, distancia, rumbos, estado atmosférico de la ruta, corrientes oceánicas, error del compás, declinación de la aguja magnética, y otros datos náuticos de la ruta así como un portulano, mapa, dibujado de las tierras casualmente descubiertas y de la derrota que le llevó el temporal.

Hay otro Dato a tener en cuenta, hasta ahora no se conocen otros documentos anteriores a este suceso de dicho navegante, para esta época los navegantes no llevaban diario a bordo, pues casi todos los capitanes y pilotos eran analfabetos y su navegación la hacían por memoria de sus travesías y la experiencia habida en ellas, probablemente porque todas las navegaciones se hacían costeando. ¿Dónde está el diario de Martín Alonso Pinzón? ¿Dónde el de Vicente Yáñez Pinzón? ¿Dónde el de sus pilotos?.

A raíz de lo expuesto podemos concluir que la leyenda del marinero Alonso Sánchez Huelva, o de cualquier otro, es muy probable que no haya existido, en todas las épocas hay chismorreos, rumores, cotilleos etc, y creo que en esta ocasión ha tenido un claro perjudicado que es Cristóbal Colón restándole méritos a él y a su hazaña, Colón era un gran observador y seguramente los viajes al castillo de la mina, Canarias, los diferentes materiales que eran arrastrados a Madeira le hicieron comprender la existencia de vientos Alisios, para poder realizar el viaje de ida y de vuelta, sin necesidad de que se lo dijera nadie, su propia experiencia como marino, como escribe él en 1501: “ cuarenta años llevo en este uso” y sus lecturas, le fueron suficientes para sacar sus propias conclusiones sin la ayuda de nadie.

 

Otras Fuentes: Manzano Manzano, Consuelo Varela, Didiez Burgos

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6 pensamientos en “La Leyenda del Prenauta Anónimo

  1. Alfredo en dijo:

    Es indudable que existieron, entre leyandas y realidades, muchos “prenautas”, como antecedentes del viaje oficializado de Colon. Antecedentes desconocidos y algunos que se conocen. Simplemente la sensación de lo desconocido o el quedar atrapado en una borrasca y seguidamente ser lanzado por las corrientes hacia tierras no frecuentadas por las rutas normales. Muchos quizas no regresaron, y perecieron en lugares desconocidos, llenos de peligros, o fuero absorbidos por las tribus de esos lugares. Algunos que lograron regresar, los menos, seguramente fueron noticia de primer orden en los puertos de retorno. La verdad ya se sabía, si no, no le hubieran dado titulo de propiedad a España sobre algo inexistente.

    • Es posible que existieran “prenotas” incluso el propio Colón pudo haber llagado a Terranova o cualquier otro, desde luego los Vikingos esta comprobado que llegaron y es posible que se lo hayan comunicado a los ingleses. Pero yo en este post me limité a la leyenda del marinero que informó a Colón, supuestamente, y tal y como esta relatada es inviable porque ninguna tormenta en el Atlántico va de Europa a América. También cabe la posibilidad de que alguna de las expediciones enviadas por Juan II llegaran a las Antillas, pero desde luego Colón tenía conocimiento suficiente para no tener que ser informado por un marino que e estuviera antes, Toscanelli ya la informó también por carta.
      El titulo d propiedad se lo dieron, si te refieres a la bula Alejandro VI, una vez descubierto, al regresar del primer viaje, y no antes.

      Saludos

  2. Según el historiador Manzano, la teoría del pronauta es un hecho.

  3. Colón no tenía mucho tiempo para estar en tierra, por los lugares por donde ha estado y teniendo en cuenta como eran los navíos de la época.
    Buenas preguntas de dónde están lo diarios de Alonso Pinzón, de los pilotos, etc
    Conocimientos en navegación tenía unos cuantos el Almirante y después de él se inventó el sextante.
    Saludos.

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