Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Archivar para el mes “octubre, 2016”

Cristóbal Colón en el Congreso de los Diputados

(Extracto de Sesiones del Congreso.—10 de Ma­yo de 1922.)

colon_congreso_de_los_diputadosCon el fin de dar a conocer a cuantos pueda interesar la afirmación, una vez más, del origen hispano del insigne Cristóbal Colón Fonterosa, descubridor del Nuevo Mundo, reproducimos, pues, para su difusión la notable interpelación hecha en el Congreso de los Diputados, por el bri­llante orador parlamentario D. Emiliano Iglesias; excitando al Gobierno a que miembros de la Real Academia de la Historia, se trasladen a Pontevedra, a fin de comprobar en dicha ciudad cuantos datos y referencias evidencian ser la citada ciudad gallega, cuna del gran Almirante de las Indias.Ello nos llena de regocijo y satisfacción, en ver que la tesis del genial la Riega, será admitida universalmente dentro de poco, y a España le corresponde toda la gloria del descubrimiento de América.

RUEGO que el Diputado a Cortes por Barcelona, D. Emiliano Iglesias Ambrosio, dirigió al Gobierno para que una Comisión de Académicos practique investigación en Pontevedra acerca de la patria del inmortal navegante Cristóbal Colón.

Con la venia del Sr. Presidente, dijo:

El Sr. Iglesias Ambrosio: Para dirigir un ruego al Gobierno, puesto que debe ser, a mi juicio, cues­tión de Gobierno el atenderlo, porque se refiere a cosa que afecta a la gloria de España.

Cuando ayer tarde oía yo las levantadas palabras del Sr. Presidente del Consejo de Ministros exci­tando a todos los nacionales para que exaltáramos el sentimiento de la Patria, pensaba en el descuido en que constantemente tienen los Gobiernos las ini­ciativas de los pueblos como si éstas no merecieran aquella atención preferente que determina el ser expresión de la voluntad de los mismos y de ese le­vantado espíritu patriótico a que hacía referencia el Sr. Presidente del Consejo de Ministros.

La región gallega, preferentemente la ciudad de Pontevedra, durante estos veinte años del siglo que corre, viene realizando una labor meritísima para averiguar el origen del inmortal descubridor de las Américas. Las dudas que sobre su nacimiento ha ha­bido siempre, originadas por testimonios irrecusa­bles de los que le trataron, como Bernáldez y el pa­dre Las Casas; por el testimonio de su propio hijo Fernando; por el examen crítico de su institución mayorazga; por el fracaso ruidoso de la genealogía colombiana, y por otra multitud de elementos ponderables que no son del caso exponer aquí, pero que tienen una fuerza incontrastable, han excitado a personas insignes, a investigadores a los que la Pa­tria debe reconocimiento, a procurar poner en claro el origen del Almirante. Y primero, el insigne pon­tevedrés investigador, don Celso García de la Riega, en un memorable libro que se titulaba “Colón, espa­ñol”; más tarde el Dr. Rodríguez, de grata memoria, y otros pensadores, como el Sr. Enrique Mª de Arribas, en el Ateneo de Madrid, abrieron brecha para que, des­pertándose en América el interés por conocer el origen del descubridor de aquellas tierras, se vinie­ran acumulando datos y se vinieran prestando con­tribuciones históricas que permitieran en un día de­terminar, de una manera clara y concreta, que Cris­tóbal Colón era español, punto fundamental que es preciso verificar una vez descartada la hipótesis de italianidad, siempre puesta en entredicho, pero hoy eliminada por completo gracias a la labor de esos hombres y otros muchos que no cito.

Hace unos días, recientemente, se ha publicado un libro que viene a contribuir a esta obra de reivindi­cación de la nacionalidad del inmortal Almirante, y en ese libro a que me refiero, publicado por un gallego, a quien rindo desde aquí el homenaje de mi admiración, por don Prudencio Otero Sánchez, documentalmente, con pruebas que no dejan lugar, a duda, completando la labor, verdaderamente, fundamental, del ilustre Rafael Calzada, ex Di­putado por Madrid, de una manera rotunda se de­termina, como si fuera hecha con un diagnóstico di­ferencial, la eliminación de que Cristóbal Colón fue­ra italiano. Esta vindicación histórica de la Patria del insigne descubridor de América reportaría a la nuestra títulos aun más excelsos que los que tiene para aquellas tierras y para la Historia.

Pontevedra, a quien se deben todas las iniciati­vas y todas las contribuciones para fijar la naciona­lidad española de Cristóbal Colón, porque ha sido en Pontevedra en donde Riega halló la documenta­ción para su libro, y en el despacho del ilustre ar­queólogo Sr. Sampedro, en donde surgieron las pri­meras luces al descubrirse en documentos contem­poráneos el apellido Colón. Pontevedra, repito, que se ha preocupado hondamente de esta cuestión el año 1917, requirió el concurso de la Academia de la Historia para que ella contrastara todos los do­cumentos y formulara un juicio respecto a los elementos probatorios que se encuentran en aquella ciudad y sus contornos para afirmar la nacionali­dad española de Colón. La Academia de la Histo­ria aceptó este cometido, y ya se ha designado una Comisión de tres señores académicos para ir a Pon­tevedra, cuando surgió el movimiento del año 17, en el que tantas esperanzas pusimos todos, de donde han salido tantos Ministros, aunque también ha­yan salido tantos desengañados como nosotros, y por aquella razón los individuos designados por la Academia de la Historia no pudieron ir a Ponte­vedra. Se hicieron nuevas gestiones con los señores académicos para que realizaran este viaje, colocan­do en Madrid los fondos necesarios, a fin de que ellos pudieran realizarlo y comprobar allí todos los elementos a que me refiero; pero se fué defiriendo hasta dejarlo en el olvido, como si no tuviera la magna importancia que denuncia la sencilla enu­meración del problema histórico.

Mi ruego se dirige a esto y conmigo seguramen­te el de toda la Cámara, a excitar al Gobierno a fin de que éste a su vez lo haga, al celo y al patriotis­mo de estos sabios oficiales para que, concurrien­do a aquella ciudad, comprueben allí, y no por me­ros elementos escrituarios en las oficinas, sino rea­lizando la comprobación en cada sitio, en cada lu­gar, todo este material acumulado por beneméritos patriotas y excelsos hijos de aquella ciudad insigne y maravillosa, de portentosa y mágica belleza na­tural y madre de insignes varones gloria de la Patria.

El hecho de que haga pocos días se haya publi­cado este libro a que me refiero del Sr. Otero Sán­chez, libro magnífico y de gran valor contributivo a la solución de este problema y en el cual de una manera gráfica se comprueba el origen y nacimien­to del insigne descubridor, es motivo y ocasión para que yo me levante aquí, no a excitar el celo, por­que ello ofendería su patriotismo, pero sí a notifi­car al Gobierno este suceso notable de publicidad que agudiza la necesidad de dar carácter oficial y variado a estas investigaciones que tanto dicen de nuestra cultura y de nuestro amor a la Patria.

Yo tengo la seguridad absoluta de que el Gobier­no, recogiendo la excitación que surge del propio hecho y de la simpatía cordial de toda la Cámara, tendrá el galardón y el honor de ser el propulsor de esta magna obra, que sería la vindicación histó­rica más formidable de cuantas se tenga noticia. Bastaba para ello el enunciado, pero, además, en el banco azul hay quien siendo gallego tiene un de­ber inexcusable de enaltecer aquel país; enaltecien­do así la gran Patria española, que es la que se aso­cia de corazón, por profundo convencimiento, a es­ta obra que intentamos. Nosotros no pretendemos que se nos conceda gracia ni que se nos haga el fa­vor de declarar hijo de Pontevedra al gran almi­rante, porque ello sería necio si no fuera algo peor; lo que pedimos, y a ello tenemos derecho, es que se comprueben los documentos, las pruebas que han sido acumuladas a través de los tiempos por tantos beneméritos hijos de aquella ciudad y por otros in­vestigadores gallegos, españoles y americanos, por quienes tienen esa misión, y por eso reclamamos el concurso de la Academia de la Historia. Y esperan­do que el Gobierno recoja esta excitación y que rá­pidamente habrá de atender a la comprobación de estos extremos, que enaltecerán a España exaltando la magnífica personalidad de aquel país de ensueño, pongo término a mi ruego.

El Sr. Ministro de Gracia y Justicia (Ordóñez) : Pido la palabra.

El Sr. Presidente : La tiene S. S.

El Sr. Ministro de Gracia y Justicia (Ordóñez) : Carezco de competencia suficiente en estudios histó­ricos para poder sentar aquí, contestando al elocuen­te discurso de mi querido amigo y paisano el señor Iglesias Ambrosio, una afirmación categórica, sola­mente puedo decir que, por afición a esos estudios, he deducido de mis lecturas un íntimo convenci­miento de que es absolutamente exacto lo que el se­ñor Iglesias manifestaba.

Y de no haber bastado esas lecturas, seguramen­te el efecto de los razonamientos persuasivos del in­signe González Besada, a quien muchas veces oí ex­poner, con aquella fastuosidad, de su palabra, to­da esa teoría del origen de Cristóbal Colón, sería su­ficiente para que en mi espíritu la convicción hubiera arraigado con raíces hondísimas.

Por todas las razones que el Sr. Iglesias ha ex­puesto, por lo que eso significaría para la gloria de España, y en especial para la provincia de Ponte­vedra, por la obligación que por razón de origen, pe­sa sobre mí de coadyuvar a esta tendencia a que el Sr. Iglesias nos estimula, acojo con mucho gusto sus indicaciones, no puedo hacer otra cosa, y las trasmi­tiré al Gobierno, seguro de que éste, dentro de sus facultades procurará recabar de la Academia de la Historia, compuesta de hombres tan ilustres, de sa­bios tan eminentes, que haga las gestiones precisas para ver si, en la realidad, pueden tener confirmación las ideas tan luminosamente expuestas por mu­chos investigadores, y de las cuales se ha hecho eco esta tarde en la Cámara mi amigo particular el se­ñor Iglesias.

El Sr. Iglesias Ambrosio: Pido la palabra.

El Sr. Presidente-. La tiene S. S. para rectificar.

El Sr. Iglesias Ambrosio: Mi ilustre jefe dice que como el 90 por 100 de los que a la Cámara per­tenecemos somos gallegos, ya está ganado el pleito. (Risas.) Nosotros queremos ganar el pleito, no por sufragio, sino por comprobación científica, confor­me a los métodos más severos de la crítica histórica. (El «Sr. Nougués: Y con costas.)

Agradezco mucho las manifestaciones de mi par­ticular amigo el Sr. Ministro de Gracia y Justicia y espero serán recogidas por el Gobierno; para llevar a cabo, con toda clase de elementos, esta magna vin­dicación histórica.

También confío en que la Academia de la Histo­ria, compuesta de tan venerables e ilustres varones, cumplimentando el acuerdo del año 1917, y de acuerdo con el Gobierno y las Corporaciones de Pon­tevedra, enviará a aquella ciudad los individuos de su seno que sea necesario para que realicen todos los trabajos necesarios a la finalidad que perseguimos. Allí encontrarán toda clase de facilidades y de me­dios para realizar esa obra, que tanta gloria daría a nuestra Patria, al propio tiempo que a los que tu­vieran la fortuna de desgarrar el velo del origen del insigne almirante.

 

LA NATURALEZA ESPAÑOLA DE CRISTÓBAL COLÓN

El Presidente del Centro Gallego, Sr. Manuel Bahamonde, en atención a que es deber de esa insti­tución el cooperar a todo cuanto pueda constituir un honor para Galicia, al enterarse de la solicitud hecha por el Diputado Sr. Emiliano Iglesias, a fin de que se realicen las investigaciones necesarias con el propósito de comprobar si es cierta la naturaleza española del descubridor de América, Cristóbal Co­lón, dispuso el envío de los siguientes cables:

“Emiliano Iglesias. Congreso Diputados, Madrid.

En nombre Centro Gallego testimonióles felicita­ción iniciativa en pro investigaciones afirmativas Co­lón nació Galicia.—Manuel Bahamonde, Presidente.”

“Presidente Consejo Ministros, Madrid.

Centro Gallego ruégale interponga oficios favor petición Diputado Emiliano Iglesias encaminada comprobar autenticidad documentos indican Colón nació Galicia. Centro dispuesto apoyar gestión tal sentido todos medios.—Manuel Bahamonde, Presi­dente.”

Como podemos comprobar en la década de los años 1920 el tema del Colón gallego estaba muy presente en la sociedad española, he querido traer este texto al Bloc para repasar un poco de la historia de la teoría y aprovechando que e este fin de semana fue publicado en varios diarios entre ellos el ABC o el Faro de Vigo. El artículo publicado este fin de semana fue obra de Carlos Gegúndez López ” Doctor en Ciencias de la Educación por la UDC”.

Este texto lo tenía yo desde hace muchos años pero me había olvidado del mismo, como tantos otros, la colección de artículos de la época bajados de internet es enorme algunos ya los he publicado otros como el presente lo subo ahora a modo ilustrativo y de reconocimiento histórico, algunas personas creen que el origen gallego de Cristóbal Colón nació con la teoría de Pedro Madruga-Colón, cuando en realidad nació 70 años antes a través de las investigaciones llevadas por Celso García de la Riega y posteriormente por otros como: Prudencio Otero, Enrique Zas, Calzada, Luciano Rey, el Jose Rodríguez….etc

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