Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Libro de las Profecias “Carta de Colón a los Reyes Católicos”

Carta del almyrante al rey y a la rreyna

Christianísimos & muy altos prínçipes:

La rasón que tengo, de la restituçión de la Casa santa a la Santa Yglesia militante es la syguiente.

Muy altos rreyes. De muy pequeña hedad entré en la mar navegando, e lo he continuado fasta oy. La mesma arte ynclina a quien le prosigue a desear de saber los se-cretos d’este mundo. Ya pasan de XL años que yo voy en este uso. Todo lo que fasta oy se navega, todo lo he andado. Trauto y conversaçión he tenido con gente sabia, heclesiásticos e seglares, Latinos y Griegos, Judíos y Moros, y con otros muchos de otras setas. A este mi deseo fallé a Nuestro Señor muy propicio, y ove d’él para ello espírito de ynteligençia: en la marinería me fiso abondoso, de astrología me dió lo que abastava, y asy de geometría y arismética, y engenio en el ánima, y manos para debusar espera, y en ella las çibdades, ryos y montañas, yslas y puertos, todo en su propio sytio.

En este tiempo he yo visto y puesto estudio en ver de todas escrituras, cosmografía, ystorias, corónicas, y fylosofía, y de otras artes, a que me abrió Nuestro Señor el entendimiento con mano palpable a que era hasedero navegar de aquí a las Yndias, y me abrió la voluntad para la hexecuçión d’ello. Y con este fuego vine a Vuestras Altezas. Todos aquellos que supieron de mi ynpresa con rixa le negaron burlando. Todas las çiencias, de que dise ar[r]iba, non me aprovecharon, ni las abtoridades d’ellas. En sólo Vuestras Altezas quedó la fee y costançia. ¿Quién dubda que esta lunbre no fuese del Espírito Santo, asy como de mí? El qual con rrayos de claridad maravillosos consoló con su santa y sacra Escritura, a vos muy alta y clara, con quarenta y quatro libros del viejo Testamento, y quatro hevangelios, con veynte & tres hepístolas de aquellos bienaventurados apóstoles, abibándome que yo prosyguiese, y de contino, sin çesar un momento, me abiban con gran priesa?

Milagro ebidentísimo quiso faser Nuestro Señor en esto del viaje de las Yndias, por me consolar a mí y a otros en est’otro de la Casa santa. Siete años pasé aquí en su real corte, disputando el caso con tantas pre-

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sonas de tanta abtoridad y sabios en todas artes; y en fin concluyeron que todo hera vano, y se desistieron con esto d’ello. Después, paró en lo que Jhesu Christo nuestro redentor diso, y de antes avía dicho por boca de sus santos profetas. Y así se deve de creher que parerá est’otro; y en fee d’ello, si lo dicho no abasta, doy el sacro evangelio, en que dixo que todo pasaría, mas no su palabra maravillosa;18 y con esto diso que todo hera nesçesario que se acabase quanto por él y por los profetas estava escrito.19

Yo dise que diría la rasón que tengo de la restituçión de la Casa santa a la santa Yglesia. Digo que yo deso todo mi navegar desde hedad nueva, y las pláticas que yo aya tenido con tanta gente en tantas tierras y de tantas setas, y dexo las tantas artes y escrituras de que yo dyxe a[r]riba; solamente me tengo a la santa y sacra Escritura, y a algunas abtoridades proféticas de algunas presonas santas, que por revelaçión divina han dicho algo d’esto.

Pudiera ser que Vuestras Altezas y todos los otros que me conosçen, y a quien esta escritura fuere amostrada, que en secreto o públicamente me reprehenderán de reprehensión de diversas maneras: de non doto en letras, de lego marinero, de honbre mundanal, &c.

Respondo aquello que dixo San Mateus: «¡O, Señor, que quisistes tener secreto tantas cosas a los sabios, y rebelástelas a los ynoçentes!»20 Y el mesmo san Mateos: «Yendo Nuestro Señor en Jherusalem, cantaban los mochachos: ‘¡Osana fijo de David!’ Los scribas, por le tentar, le preguntaron sy oya lo que desían; y él les respondió que sy, disiendo: ‘¿No sabéys vos que de la boca de los niños e ynoçentes se pronunsçia la verdad?’»;21 o más largo de los apóstoles, que dixieron cosas tan fundadas, en espeçial san Juan: «Yn prinyipio erat verbum, et verbum erat apud Deum»,22 &c., palabras tan altas de presonas que nunca deprehendieron letras.

Digo que el Espíritu Santo obra en Christianos, Judíos, Moros, y en todos otros de toda seta, y no solamente en los sabios, mas en los ynorantes; que en mi tiempo yo he visto aldeano que da cuenta del çielo y estrellas y del curso d’ellas mejor que otros, que gastaron dineros en ello; y digo que no solamente el Espíritu Santo rebela las cosas de porvenir a las

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criaturas racionales,23 mas nos las amuestra por señales del çielo,24 del ayre, y de las bestias cuando le aplaz, como fue del boy que falló en Rroma al tiempo de Julio Çésar,25 y en otras muchas maneras que serían prolixas para desir, y muy notas para todo el mundo.

(En el margen derecho) Séneca VII, tragedia de Medea en el coro,‘audax nimium’: «Vernán los tardos años del mundo»…

La Sacra Escritura testifica en el Testamento viejo, por boca de los profetas, y en el nuebo por nuestro redentor Jhesu Christo, qu’este mundo a de aver fin; los señales de quándo esto aya de ser diso Mateo y Marco y Lucas;26 los profetas abondosamente tanbién lo avían predicado.

Santo Agostín diz que la fin d’este mundo ha de ser en el sétimo millenar de los años de la criaçión d’él;27 los sacros teólogos le siguen, en espeçial el cardenal Pedro de Ayliaco28 en el verbo XI y en otros lugares, como diré abaso.

De la criaçión del mundo, o de Audán fasta el avenimiento de Nuestro Señor Jhesu Christo son çinco mill e tresientos y quarenta e tres años, y tresientos y diez e ocho días, por la cuenta del rey don Alonso,29 la qual se tiene por la más çierta. Pedro de Ayliaco, Elucidario astronomice concordie cum theologica & hystorica veritate30 sobre el verbo X, con los quales poniendo mill y quingentos y uno ynperfeto, son por todos seys mill ochoçientos quarenta & çinco ynperfetos.

Segund esta cuenta, no falta salvo çiento e çinquenta y çinco años para conplimiento de siete mill, en los quales dise ar[r]iba por las abtoridades dichas que avrá de feneçer el mundo. Nuestro Redentor diso que antes de la consumaçión d’este mundo se abrá de conplir todo lo qu’estava escrito por los profetas.

Los profetas, escriviendo, fablavan de diversas maneras el de por venir por pasado y el pasado por venir, y asymismo del presente; y disieron muchas cosas por semejança, otras propincas a la verdad, y otras por entero a la letra; y uno más que otro, y uno por mejor manera, y otro no tanto. Ysays es aquél que más alaba san Gerónimo y santo Agostín, y los otros dotores, a todos, apruevan y tienen en grande reverençia; de Ysaya disen que no solamente pro[p]heta, mas hevangelista. Este puso toda su diligençia a escrevir lo venidero y llamar toda la gente a nuestra santa fee católica.

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Muchos santos dotores y sacros teólogos escryvieron sobre todas las profeçías y los otros libros de la sacra Escritura; mucho nos alunbraron de lo que teníamos ynnoto, bien que en ello en muchas cosas discordan; algunas ovo de que no le fue alargado la ynteleg[enc]ia.

Torno a replicar mi protestaçión de no ser dicho presunçioso sin çiençia, y me allego de contino al desir de san Mateus, que diso: «¡O Señor, que quisyste tener secreto tantas cosas a los sabios, y rebelástelas a los ynoçentes!»;31 y con esto pago, y con la espiriençia que d’ello se a visto.

Grandísyma parte de las profeçías y sacra Es[cri]ptura está ya acabado; ellas lo disen,32 y la santa Yglesia a alta boz sin çesar lo está disiendo, y no es menester otro testimonio. De una diré porque haz a mi caso, y la cual me descansa y fas contento quantas vezes yo pienso en ella.

Yo soy pecador grabísimo.33 La piadad y misiricordia de Nuestro Señor sienpre que yo he llamado por ellas, me han cobierto todo; cosolaçión suabísima he fallado en hechar todo mi cuydado34 a contenplar su maravilloso conspeto.

Ya dise que para la hesecuçión de la ynpresa de las Yndias no me aprovechó rasón, ni matemática, ny mapamundos; llenamente se cunplió lo que diso Ysayas. Y esto es lo que deseo de escrevir aquí por le redusir a Vuestras Altezas a memoria, y porque se alegren del otro que yo le diré de Jherusalen por las mesmas autoridades, de la qual ynpresa, si fee ay, tengan por muy çierto la vitoria.

Acuérdense Vuestras Altezas de los hevangelios y de tantas promesas que Nuestro Redentor nos fiso, y quán esprimentado está todo. San Pedro, cuando saltó en la mar, andovo sobr’ella en quanto la fee fue firme.35 Quien toviere tanta fee como un grano de paniso, le obedeçerán las montañas;36 quien toviere fee, demande, que todo se le dará;37 pusad y abriros han.38 No deve nadie de temer a tomar qualquiera ynpresa en nonbre de Nuestro Salvador, seyendo justa y con sana yntinçión para su santo serviçio; a santa Catalina socorrió después que vido la prueva d’ella. Acuérdense Vuestras Altezas que con pocos dineros tomaron la ynpresa d’este reyno de Granada. La determinaçión de toda cosa la desó Nuestro Señor a cada uno en su albedrío, bien que a muchos amonesta. Ninguna

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cosa le falta, que sea en el poder de la gente para dársela. ¡O qué Señor tam bueno, que dessea que faga la gente con que le sea él a cargo! De día y de noche y todos momentos le debrían las gentes dar gratias devotíssimas.

Yo dise arriba que quedava mucho por complir de las prophetías, y digo que son cosas grandes en el mundo, y digo que la señal es que Nuestro Señor da priessa en ello: el predicar del Evangelio en tantas tierras de tan poco tiempo acá me lo diçe.39

B. El abad Johachín, calabrés,40 diso que había de salir de España quien havía de redificar la Casa del monte Sión.

A. El cardenal Pedro de Ayliaco mucho escrive del fin de la seta de Mahoma, y del avenimiento del Antechristo en un tratado que hiso De concordia astronomie, veritatis & narrationis historice,41 en el qual recita el dicho de muchos astrónomos sobre las diez reboluciones de Saturno, y en espeçial en el fin del dicho libro en los nueve postreros capítulos.

Comentario: En esta carta parece ser que Cristóbal Colón nos deja claro donde aprendió todos sus conocimientos y educación, en la MARINERÍA, otra cosa es que haya gente que dude de lo que dice en esta carta, pero entoces pregunto ¿No habría que desconfiar de todo lo que dice en sus cartas? o que criterio hay que seguir para creer unas cosas que nos cuenta en sus cartas y otras no. Será acaso interés en creer unas y otras no

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