Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Cartas de Victor Said de Armesto a Unamuno sobre “Las Etimologías Gallegas”

Carta de Armesto a Unamuno 6 Diciembre 1904

 Y aquí de las etimologías, y del lío que me traigo y en el cual le he complicado á V. En estas poblaciones mezquinas, tierras dé ciegos, le expiden bien pronto el título de alcalde al que tiene libros y hace el disparate de ocupar su vida en leerlos. A mi, claro es, no me tienen por alcalde, pero si por candidato á concejal. De aquí que unos amigos de la Arqueológica me hayan pedido que escriba un trabajillo sobre cierta obra, próxima á publicarse, de un D. Celso de la Riega, señor que no sabe palabra de griego ni de vascuence, pero que con ayuda dé Astarloa y de Lozano y Blasco nos hace á todos los galaicos vasco-helénicos, sobre todo helénicos desde e! pié hasta la nuca. Prometí que escribiría. Y como ya conozco las opiniones de ese señor referentes á nuestro helenismo, porque las publicó hace poco en un diario regional, de ellos tomé las notas necesarias, y esas notas son las que constituyen el tema de mis consultas, así de hoy, como del rabo que todavía falta desollar.

La cosa es larga y pesada. Por eso le digo que si su epistolomania es incurable, lo que es conmigo se va V. a divertir

Pontevedra 9 Enero 1905

 Al Sr. Riega no le di el recadito porque si se incomoda y me tira una de sus etimologías á la cabeza me divierte. Ahora esta preparando un trabajo para la Sociedad Geográfica de madrid, un trabajo de todos los demonios, es que nos hace vasco-helénicos de cabo á rabo.

admira Reciba un fuerte apretón de manos de su buen amigo y discípulo que mucho le quiere y le admira

Víctor Said Armesto

Iltmo Sr. D. Miguel de Unamuno. Pontevedra, 27 de Feb. – 1905.

Mi muy querido amigo y maestro: Por el propio correo recibirá usted bajo sobre certificado las páginas del libro del Sr. De la Riega consagradas al helenismo en el lenguaje gallego. Se las envío, no sólo para que se divierta un rato viendo como se barbarizara por estas tierras, sino también porque razones especiales, que luego expondré a V., me obligan a ello.
Cuando el señor de la Riega publicó su libro, pidió á García de Diego qué escribiera un trabajillo juzgando. Hízolo así nuestro amigo, elogiando cortesmente al autor por la laboriosidad y por el talento que demuestra en la parte arqueológica; pero como pusiera algunos reparos en la cuestión lingüística, el Sr. Riega, que es un vanidoso de lo que no hay, salió disparado desde un periódico local poniendo á García de Diego como hoja de perejil, llamándole
catedrático de pega, dómine, latinista, necio y cosas de jaez. Por supuesto en este petulante ataque no faltaron los consabidos tópicos de “envidia castellana” “tendencia castellana á rebajar nuestro país y todo lo que es suyo”, etc.

Contestó García de Diego con cuatro artículos verdaderamente primorosos, á los que el Sr.Riega contrarreplicó con diez llenos de atrocidades y de insultos no solo contra él sino las envío, no solo para que se divierta un rato viendo como se barbariza por estas tierras, sino también porque razones especiales, que luego expondré á V., me obligan á hacerlo asi. Cuando el Sr. de la Riega publicó su libro, pidió á Garcia de Diego que escribiera un trabajillo juzgándolo. Hízolo así nuestro amigo, elogiando cortesmente al autor por la laboriosidad y talento que demuestra en la parte arqueológica; pero como le pusiera algunos reparos en la cuestión lingüistica, el Sr. Riega, que es un vanidoso de lo que no hay, salió disparado desde un periódico local poniendo á Garcia de Diego como hoja de peregil, llamándole catedrático de pega, dómine, latinista necio y cosas de este jaez. Por supuesto, en este petulante ataque no faltaron los consabidos tópicos de “envidia castellana”, “tendencia castellana á rebajar nuestro pais y todo lo que es suyo”, etc.

Contestó García de Diego con cuatro artículos verdaderamente primorosos, á los que el Sr. Riega contrarreplicó con diez llenos de atrocidades y de insultos no solo contra él sino contra la “ralea//castellana“, contra el madrileño Federico Diez (!!) contra Meyer Lübke, Menendez Pidal y demás autores citados por García de Diego y desconocidos del otro según confesión propia. Y cuando Garcia de Diego se disponía á contestar por última vez á los exabruptos del Sr. Riega, cátate que en el periódico le dicen que no le consentían más artículos que uno pero dándole, eso sí, la seguridad de que si el Sr. Riega quería luego replicar á este, no le admitirían… más que otro. Esta cobarde canallada fué urdida por el mismo Sr. de la Riega, que es hombre influyente aquí, y que á todo trance trató de dejar su vanidad á salvo. García de Diego, que aun no hace dos años que vino á Pontevedra y que por ser hombre de carácter muy retraído no conoce á nadie de la prensa, vino á verme á mi. Estaba profundamente apenado por los bruscos desplantes que le disparara el otro, más que á su romanismo, á su profesión, y por la desairada situación en que le dejaban los periódicos, no permitiéndole más que un articulo para contestar á los diez del otro majadero. Y como comprendiera que lo esencial era decir mucho en poco espacio, me pidió solicitara de V. por telégrafo autorización para publicar los dos parrafitos de las cartas de V. en que me hablaba de la donosa filología del Sr. Riega. Yo me sonreí diciéndole que harto se veía que no le conoce á V. tan bien // como le conozco yo, que usted es la sinceridad andando, y que, desde luego, ponía á su disposición las cartas sin necesidad de telegrafiarle previamente, pues ni en el carácter de usted, ni en la honradez de sus opiniones, ni en sus usos de relación social entró jamás aquella máxima hipócrita de callar en público lo que se dice en privado… y le cité el caso de José Ortega Gasset.

Le entregué, pues, las dos cartas que pedía, y al día siguiente le sopló al otro el ya destemplado pero merecido artículo que vá adjunto, el cual no tuvo réplica. Ahora bien; como es muy posible que el Sr. Riega se valga de alguno de sus muchos amigos de Madrid para preguntarle á V. si, en efecto, escribió ó no los parrafíllos publicados, ó tal vez le escriba él mismo (pues es un revoltoso de todos los diablos) me adelanto á darle estos antecedentes, para que no le coja de nuevas. Si él le escribe, tenga ojo con lo que contesta, porque lo que V. le diga no dude que el Sr. Riega lo publicará con la intención de ponerle á V. en contradicción consigo mismo, y por ende, de llamar á Garcia de Diego embustero, haciendo ver á los ojos del lector que los párrafos citados por este son cosa inventada.

Es irritante la acometividad de mis paisanos contra todo lo que viene de Castilla, y más todavía cuando esto que viene es enseñanza. García de Diego es chico que vale y que sabe; está estudiando el gallego // con verdadero amor; prepara un estudio filológico sobre nuestro dialecto, que será utilísimo sin duda alguna; pues nada: bastó que en su primer trabajo le pusiera reparos al helenismo de un escritor pontevedrés, para que nuestros vecinos salieran gritando á una: -¡Como! ¡venir aquí á atacar á los hijos del país! ¡un tipo de Burgos! ¡un castellano!- Miserias regionales que sacan de quicio á los que, á Dios gracias, tenemos un poco de sentido común.

Espero con impaciencia la publicación de su Quijote.

Sabe le estima muy de veras su agradecido amigo y admirador que le desea muchos triunfos

 Víctor Said Armesto.

Supongo que las necedades de Dionisio Pérez (¡otro Riega!) no influirán para nada en el animo de V. ¡No deje, por Dios, de seguirme escribiendo! Y mantenga como siempre su espíritu en alto, para que de la envidia hospiciana y despechada no le alcancen las salpicaduras.

Nota: no se si han leido las etimologías gallegas, publicadas en este enlace: https://celsogarciadelariega.wordpress.com/category/historia/

pero lo que escribe en esta carta no es cierto

Iltmo Sr. D. Miguel de Unamuno. Pontevedra, 28. Feb. – 1905.

 Mi muy querido amigo y maestro: Hoy remito á usted (pues ayer me fué imposible) los fascículos del libro del Sr. de la Riega que motivaron la polémica de con Garcia de Diego. Pertenecen al Capítulo titulado Colonias griegas. El resto de la obra, como verá usted por el índice, no toca para nada á la cuestión del helenismo en nuestro actual lenguage.

Nada de cuanto en tal Capitulo se contiene es nuevo para usted, pues ya hace tiempo le he enterado de todo minuciosamente; pero, en fin, allá vá, para que no le quede á V. la duda de si yo le habré engañado, ó no habré transcrito las opiniones del Sr. Riega con toda exactitud. Creo que al leer esa sarta de atrocidades ratificará usted su criterio y comprenderá conmigo que es un dolor eso de que el Sr. Riega se salga á sus 64 años, y á estas alturas, con tales cosas. De las notitas que yo había puesto al margen, hágame el favor, por Dios, de no hacer caso. Eran exclusivamente para mi; y ahora tiemblo al pensar si acaso encontrará. V. muchas de mis notas tan disparatadas como la alquimia del Sr. Riega. Me salva, en fin, que yo no soy filólogo, ni tengo pretensiones de tal, ni voy por ese camino.

Adjuntos van también los artículos de Garcia de Diego que está // interesadísimo en saber que opina usted de ellos, pues desea estrechar lazos de amistad con usted y hasta quiere que V.; le sirva de consultor y padrino para algunas cosas buenas que prepara.

Persona que creo bien informada, me dice que el Sr. Riega (no se ría usted) piensa escribirle, retándole solemnemente á una discusión pública en Salamanca, á donde acudirá inmediatamente con sus patas cojas si usted acepta el reto. Lo mismo hizo aquí con García de Diego: le desafío á una discusión pública en la Sociedad-Casino, y, claro es, García de Diego no aceptó.

Lo que es si le escribe á V. la primer carta… ¡pobre Unamuno! Prepárese á recibir dos cientas mil, y no así como se quiera, sino empleando á 30 y á 40 pliegos por misiva. Así las gasta el hombre. Es un latoso imposible. Usted lo verá.

A este Sr. Riega debe usted de conocerle de nombre. Es aquel chiflado que después del Centenario de Colón publicó un libro probando que Colón es hijo de Pontevedra, y como se rieran algunos periódicos, se fué á Madrid y publicó también un cartel de desafio retando á Fernandez Duro… á la consabida discusión pública sobre el particular.

Como V. vé, no es solo en Gijón donde se dan estos tipos extravagantes. Si caen ahora sobre usted cartas de 30 pliegos demostrándole que el pronombre eu gallego procede de! eyú griego ¡por Dios, perdóneme // V., mi querido Unamuno, que haya abusado de su carta y de su nombre. ¿Me lo perdonará usted?

Sabe le quiere de corazón su admirador, discípulo y agradecido amigo,

Víctor Said Armesto.

Nota: lo de este hombre con Celso García de la Riega es increíble, la manía que le tenía, solo hay que ver el lenguaje empleado, llamar chiflado y en la anterior majadero por lo de Colón, pues se habrá quedado descompuesto cuando Unamuno aplaudió públicamente la teoría del Colón gallego

Y lo mismo hizo en las cartas que le mando a Murguía que están publicadas en otros post, pongo la url por si quieren leerlas: https://celsogarciadelariega.wordpress.com/?s=victor+said

Pontevedra 12 Agosto 1912

 El gran D. Celso no sale de casa desde hace dos años. Tiene la médula hecha papilla, y está paralítico; pero no enceltado, sino tan griego como todo lo de aquí. Ya usted sabe que lo de las etimologías griegas es otra mania de las suyas. Dioivo, en gallego “diluvio”, del griego δіω , “espantar”, e ¡bus, “mucho”; yo espanto mucho, efecto // que causan los diluvios ó inundaciones… Y así las demás.

Estas cartas han sido editadas por la Xunta de Galicia, Consellería de Educación año 2000, Centro Ramón Piñeiro

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