Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Carta de Celso García de la Riega a Unamuno

llmo. Sr. Don Miguel de Unamuno.

 Pontevedra 28 de Febrero de 1905.

 Muy señor mió y de mi consideración: me han sido comunicadas las palabras en que V. ha concretado su juicio acerca de mi persona á propósito de una cuestión que he planteado, mejor dicho, renovado en mi modesto libro “Galicia antigua”, palabras que, á ruego de V., un pobrecillo catedrático de latín me trasmite en una ocasión y en una forma que yo, pensando piadosamente, supongo que V. no ha podido autorizar.

La presente carta tiene por objeto contestarle. Y como quiera que entre nuestras residencias respectivas media una distancia más que regular, me propongo omitir toda arrogancia y encerrar mi respuesta en la cortesía á que estoy habituado, sea quien fuere la persona á quien hable ó á quien me dirija. De manera que, si en algo me excedo, no será por propósito deliberado, sino por deficiencias de mi gramática ó por resabios de mi estancia en un manicomio.

Me ha admirado desde luego que V. se dirija á mi humilde persona, por medio de un embajador, para molestarme y mortificarme, esto es, bebe con guindas. V. puede censurar, criticar, juzgar pública ó privadamente lo que se le antoje; lo que me parece un exceso sin ejemplo, es que V., Rector de Universidad, extreme el agravio encargando y rogando que de su parte se me diga aquella censura, juicio, ó lo que fuere, con palabras injustas, descorteses, desatentas, impropias de su altura, de su autoridad y de su maestría. A pesar de aquellos resabios, me permito creer que hay mucha diferencia entre un sabio investido con la dirección y la vigilancia de la enseñanza // superior en un establecimiento de fama universal y cualquier nervioso gacetillero modernista á quien de antemano se le hubiese pellizcado. Ante la evidencia de este raciocinio, pienso que V. ha sido inducido, por insinuaciones ó referencias que no alcanzo á calcular, á escribir las palabras mencionadas; pero aún así, sobresale la precipitación increíble con que V. las ha escrito.

Porque V. bien ha podido enterarse previamente de las circunstancias de la persona a quien se ha permitido disparar tan injusto cañonazo. Hubiera V. sabido entonces que yo soy un jete superior honorario, jubilado; que he sido diputado á Cortes, gobernador de provincia, jefe de sección en varios ministerios, &a. Estas y otras condiciones personales relativas á mi conducta pública y privada, á mi fama intachable, á mi nombre de modesto escritor nada presuntuoso ni bullanguero, no demuestran ciertamente gran entendimiento, ni ingenio, ni conocimientos, pues sabido es que otros tan zotes ó tan borricos como yo, han desempeñado también cargos públicos como los arriba mencionados y aún más altos. Pero como quiera que nadie le comunicará espontáneamente los expresados datos y V., repito, no ha querido averiguarlos, me veo en la precisión de trasmitírselos para persuadirle de que, con respecto al punto de vista del trato social en el mundo, V., Rector de Universidad, se ha extralimitado en hacer que se me notifique de su parte lo que jamás se dice á nadie inopinada y abruptamente, cara á cara, ni por embajador, dado que no ha precedido circunstancia alguna de las que pudieran cohonestar, por irritación ó por acaloramiento, un encargo tan absurdo.

Vamos ahora al punto de vista científico. En mi libro proclamo que el dialecto gallego es eminentemente latino y aún cito estas palabras de V.: “buscar voces célticas en el dialecto // gallego, casi todo él puro latín, es buscar cotufas en el golfo”208. De ningún lugar de dicho libro puede entresacarse fundamento para atribuirme alardes, ni mucho menos, de helenista ó de filólogo; me limito á advertir que varias palabras gallegas (y algún elemento del lenguaje) concuerdan en forma ó raíz, y á la vez en significado, con otras griegas y enlazo este hecho con las noticias históricas, evidentes y notorias, con parte de la toponimia actual y con antiguas denominaciones geográficas, para robustecer mi criterio de que la colonización griega de Galicia fué importante y produjo una civilización en remotos tiempos del pasado, acaso aquella cuya nostalgia en la población gallega insinúa V. en uno de sus artículos sobre Galicia publicados en El Imparcial. Este es mi delito en el libro; pero además, tanto en el prologuillo como en otros lugares, declaro que tan sólo persigo la verdad, que no me sorprenderá que en este y en otros puntos mi criterio sea modificado y aún rechazado y, en fin, manifiesto al tratar de las voces griegas que mis conocimientos son muy superficiales. Estas circunstancias bastarían para desarmar, no ya á V., sino al mismo Júpiter Olímpico, si considerase errado mi criterio, y para que el juicio concebido lo expresara sin menoscabo de la verdad científica, pero en la forma que deben emplear los sabios, los cuales, cuanta más ciencia poseen, tanta mayor debe ser su amplitud de ánimo, su magnanimidad de pensamiento, su indulgencia con los pequeños: donde vienen muy bien las ideas que Don Quijote enderezó al clérigo impertinente é intemperante en la mesa de los Duques.

De manera que el decretar V. que yo no sé griego, no me coje de nuevas y el añadir que para el griego demuestro la más decidida de las incapacidades es otra cosa que yo no he ocultado ni oculto á nadie, ya por mi escasez de facultades, ya porque mi edad no me promete tiempo para estudiar esta y otras materias, // ni para nada: ha llegado, pues, muy tarde ya el noble y piadoso consejo de V. de que me dedique á otra cosa.

Pasemos á la forma y ocasión en que me ha sido comunicado su mensaje. Este es el queconsta en la adjunta hoja de periódico (n° 1º); pero además, sé que la carta de V. es circulada particularmente en este pueblo y que en ella V. añade la frase de “que he salido de un manicomio”209 . Qué vergüenza tan inmerecida! No lo creo; no es posible creer que un Rector de Universidad haya llevado á tal extremo la expresión de su juicio sobre mi persona. No, no lo creo. Si yo hubiera salido, ya curado, de un manicomio, en él quedaría vacante una plaza que debiera V. ocupar inmediatamente para curarse también, caso de haber escrito. tal frasecilla. Repito que no lo creo: aunque lo viera, no lo creería. Yo no he dado nunca, ni ahora, motivo para tal despropósito, para tal procacidad.

Aquí se ha descolgado hace poco tiempo, caido de no sé que planeta, un imberbe, catedrático de latín, llamado Vicente García de Diego, imbuido en el consabido vulgarísimo prejuicio acerca de Galicia y de los gallegos. Revestido de cierto baño de conocimientos filológicos romanistas y dotado de una presunción extraordinaria, se ha metido desde luego á decretar sobre la fonética gallega con los escasos datos y estudios incompletos que se han hecho acerca de ella, cuando se promovía conversación acerca del asunto en casa de un amigo á donde yo concurría alguna vez. Le he advertido cortésmente que nuestra fonética aún no está bien conocida, cosa exacta (no basta saber el como, sino el porqué de las transformaciones galaicas de las voces latinas) y le he hecho alguna indicación sobre el mencionado concepto vulgarísimo acerca de Galicia, cuya historia desconocen en absoluto los sabios que ordenan aquello que les dá la gana con respecto á este país. Tales observaciones parece que se le // han indigestado y deseoso de notoriedad, en cuanto salió á luz mi libro ha visto la ocasión de alcanzarla por acá; á pesar de que nuestras relaciones no se habían turbado por ningún concepto, las atropelló bruscamente y se ha lanzado á la prensa con una acometida imprudente á propósito de mis insignificantes etimologías greco-galaicas. He contestado explicándolas leal y sencillamente punto por punto, presentando frente á sus ejemplos otros contrarios, aunque advirtiendo que yo no presumía de filólogo ni de helenista y demostrando que la argumentación del bueno del catedrático carecía de solidez y patentizaba un pseudo-romanismo inaceptable. Ofuscado por completo, volvió á la carga con nuevos alegatos y, lo mismo que la vez anterior, acudiendo á tergiversaciones, omisiones é inexactitudes. La circunstancia de que la Diputación provincial ha costeado la edición de mi libro, ninguna otra, me había impulsado á contestarle antes; por igual motivo lo hice nuevamente y he tenido la paciencia de responderle, examinando, detalle por detalle, la segunda rociada y pulverizando casi todas las arrogancias y argucias filológicas del escritorzuelo. En este punto ya estaba agotada la amabilidad de la dirección del periódico, la cual dio por terminada la polémica, aunque permitiendo al catedrático, por especiales consideraciones, que redactase un último artículo, donde ha desatado su despecho en la forma que V. verá por la hoja n° 1.

He querido referir á V. tales antecedentes, para que se entere de la forma y ocasión en que he recibido su mensaje que, á manera de pabellón, cubre la mercancía ridícula del D. Vicente García de Diego, á quien V. ha confiado la embajada. Al mencionado artículo he contestado con el comunicado de la adjunta hoja n°210.

Por último, no veo que los procedimientos de la moderna Filología, de los cuales no tengo la menor idea, según el juicio de V., sean distintos // de los rudimentarios que yo he empleado sin meterme en las honduras de descomponer voces griegas y de buscar derivaciones por los cerros de Úbeda ó inventar semántica y fonética disparatadas; nada me Importa si con ello he contrariado las reglillas sectarias de fanáticos y falsos romanistas, empeñados en que su criterio sea dogma infalible é intangible, aunque cuando pretendan aplicarlo al lenguaje gallego. No me he apartado, pues, de los procedimientos generales de Filología sobre identidad de forma y de acepción en vocablos galaicos y helénicos y para ellos no habré de aceptar derivaciones latinas en virtud de procedimientos premiosos y complicados y de un sentido figurado. Por ejemplo:

Si cabeceo salió de cabeza y esta de un caso de caput, bien puedo creer que las voces gallegas coteleo y cotelear (cabeceo y cabecear) salieron de la griega kotté, cabeza; que bathus\ profundo, craso, pleno, ha producido la gallega bazuncho, que en unas comarcas significa profundo, y en otras, gordiflón, obeso; que frouma, excremento, viene de furma ó furama, inmundicia; que trimiñado ó trimillado, nombre del espacio que rodea al pié de molino donde cae la harina , tiene la raíz trimma ó trimmos; que si V. científicamente saca cheirar de fragrare, flagrare, flairer francés, bien puedo yo sacarla, con razonables fundamentos de forma y acepción, de cheiro (cuyo verdadero significado es mal olor) y este de xéros, pestilente (tabidus latino); que si la Academia ha sacado la gallega berbericho de berberí, saque yo las de tinicho y tinique {carrizo, pájaro pequeñísimo) de tynos; faneca (pez) defanos; tolo y toleiro y toleirón (loco, aturdido, maniático) de tholos y tholeros (descompuesto, turbulento, alborotado); leria, charla baladí, sin substancia, de leros, bagatelas, fruslerías; coló y coilo (regazo) de kola vientre, ó de koilos hueco, &a &a. &°. En estos procedimientos filológicos no veo, repito, que haya nada de disparatado y que reclame // el anatema de V., como tampoco en sospechar que los griegos han traído á España, antes que los romanos, las palabras pater, meter, [sic] petra, ego, pólipos, esparo & &, ni en llamar la atención sobre el hecho de que la fonética gallega coincida en muchos casos con la provenzal, á causa de que en ambos países hubo colonización helénica, dado que nadie podrá certificar de que gallegos y provenzales anduvieron juntos en la escuela y se enseñaron mutuamente la lengua, idea absurda. Y como unos y otros tuvieron el abono griego, formaron sus romances antes que otros pueblos, influyendo respectivamente en el lenguaje general de España y de Francia. Y si los romanistas no tienen presente tal hecho en cuanto á Galicia, peor para ellos; y si ignoran que su población no era celta, sino vasco-ibérica, mucho peor todavía, porque tales bases son necesarias para el conocimiento de la fonética gallega.

Ah! Feliz V. que no ha sufrido nunca errores ni recibido embajadas como la que me ha enviado. Yo los he padecido y padezco á causa de mi insuficiencia y de equivocaciones de apunte, como la de haber tomado por un adjetivo el presente verbal annuo, que trae Schrevelio como significado de cataneyoo; pero esto, que cualquiera puede censurar públicamente, no le autoriza á V.. ni á nadie para echar encima de mí, directa é intempestivamente ó de sopetón, por medio de embajador, frases que están fuera de toda conveniencia. Por muy Rector que V. sea, no tiene bula para mortificarme y abochornarme en la forma que lo ha hecho, atrepellando, por lo menos, las leyes del buen gusto.

He consignado las anteriores consideraciones en esta larga carta para que V. vea en primer término que estoy dentro del sentido común y para que se penetre del exceso que ha cometido contra una persona que no le ha molestado en nada y á quien V. no conoce. Además, y principalmente, para rogarle que me // envíe en una carta la satisfacción á que me considero acreedor por toda clase de títulos, cosa que le agradeceré sobremanera. Tengo y tendré en ello un natural y legítimo empeño y en que me diga si es verdad que V. ha escrito las frases de que se trata en carta dirigida á Don Vicente García de Diego; hasta el punto de que no me importaría nada que esa carta la hubiera V. escrito á otro sujeto, según se sospecha. Porque de ser ese sujeto cierto literato currinche, literato microbio, cierto mequetrefe, empleadillo que cobra el sueldo y no asiste á la oficina, llamado Victor Saiz y no Said, como él se firma, yo quedaría suficientemente compensado. ¡Lástima es que V. le haya confiado en su correspondencia frases y conceptos de que ha hecho uso en la forma deplorable que V. vé y sabe Dios en virtud de qué móviles y á qué precio.

Esperando con impaciencia su respuesta, queda de V. atento S. S.

Q.B. S.M.

Celso G de la Riega

 208 “Por Galicia.II”” Los Lunes de EL Imparcial 27-VII-1903; O.C.,I,p,309

 209 Carta de Unamuno a vV. Said Armesto pódese datar aproximadamente entre o 12-XII-I904 e o 9-1-1905 Inseriuna García de Diego no seu artigo “Etimologías gallegas”, El Diario de Pontevedra, 24-11-1905, p.2

 210 Non é outro que precisamente o “Comunicado” de El Diario de Pontevedra, 28-11-1905, p. 2.

Nota: No hemos encontrado la carta de respuesta de Unamuno a Celso García de la Riega, todavía

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