Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Etimologías Gallegas X

ETIMOLOGÍAS GALLEGAS

Diario de Pontevedra 6 Febrero 1905

(Continuación)

Etimologias Gallegas 06:02:1905La prevención que contra los buenos de los latinistascastellanos muestra V, en todas ocasiones es de todo punto injustificada: si ellos piensan gn todas estas leyes elementales como los romanistas todos, le cabrá á V,, como a cualquiera, la libertad de no conformarse, pero no de hacer afirmaciones gratuitas sobre su valor y su mérito,

El ou gallego, decía yo, reserva no pocas sorpresas a la fonética romanista. «Luego los romanistas no conocen la fonética gallega ni por el forro. >

Le diré a V,: al lado de los prodigiosos descubrimientos de la filología, hay aun alguna cuestión sin explorar, y a ésto me refería, á la cronología de la formación del diptongo au por vocalización de l y a la indecisa contracción del au latino entre los mismos romanos. Esta cuestión sin explorar de los romanistas no se refiere al gallego sino al latín; luego si los romanistas por ignorar una cuestión de la fonética gallega na saben nada de esta, concluiremos, los romanistas por ignorar la historia del diptongo au no conocen la fonética latina ni por el forro. Diabluras de la lógica. |Que sabrán o sabrían de fonética gallega Diez, Meyor Lübke, Cornu, Vianna, Vasconcelos y mil más! ¿Ni jota?

Por el delito de dar yo las etimologías de los latinistascastellanos, como estos dan las de los romanistas de fuera, como dice V, «V contesta y corrige al propio ilustre romanista Sr. Pidal y a la Academia, que son quienes afirman precisamente que mancha proviene de maculam>>. Ya en el libro decía V., pag. 532. «Entre los ejemplos aducidos por el Sr. Pidal figura el de maculam, que no es adecuado, pues carece de la consonante precedente del grupo culam.>>

Diérale, sí pudiera, muy cumplidas las gracias él Sr, Pidal por su advertencia, pero le diría que su auxilió en esta ocasión era también inoportuno. Eche a la Academia cuantos mochuelos quiera, pero lea por favor la regla del Sr, Menendez Pidal. Está en la pag. 86, párrafo 61 «C´l´, g’l´, precedidas de consonante produoen un sonido palatal sordo; manculam (por maculam) mancha.>> Y por si es poco hace una llamada a la pag, 95, en la que dice: «ya en el latín vulgar se dijo manculam por macula, pues en castellano se dice mancha, que a haber sido la n añadidura romance, se hubiera dicho primero majay luego manja.>> ¿Ve V, como está bien traído el ejemplo? ¿Ve V. como yo no corrijo a los latinistas? El ejemplo del Sr Pidal queda pues en su puesto y sigue a la vez en Campazas el santísimo Sacramento.

Del mancam ese, que V. quiere regalarme, sin saber porqué «he propuesto que mancha procede de mancam, esto es, lo mismo que V, pero antes que V.» le doy las más expresivas gracias, pero se lo devuelvo generosamente… porque quedaría horriblemente manca mi reputación,

Casi todo el artículo séptimo dedica V. a comentar mi frase de que «ios demóstrativos no se mueven en los idiomas sin el cortejo de miliares de palabras, «ley que es el fundamento de los más importantes problemas de la derivación de los idiomas.

Como no me sobra el papel, no puedo copiar sus elocuentes párrafos, pero indicaré en dos líneas su substancia. «Esta ley no tiene en esta ocasión fuerza porque ya entró antes do la dominación romana ese cortejo de palabras griegas con sus demostrativos, solo que después se perdió el tal cortejo en gran parte y quedaron casi solos los demostrativos.>> ¿Lo he interpretado bien? En entrando en casa, viene V. a de decir, que den con la puerta en las narices al acompañamineto. La filología, por el contrario muy fina, dice que si entran los demostrativos entran millares de palabras y que en marchándose estas so marchan ellos. La proporción se guarda tanto, que para haber quedado los demostrativos griegos en el gallego, era necesario que quedaran muchos millares de vocablos de esto origen, lo que no puede sostenerse en serio. Si la casi totalidad del gallego es latín, latinos son indefectiblemente sus demostrativos, artículo, pronombre, etc.

Que por qué empleo más argumentos si sus raciocinios son débiles? Pues porque no ha bastado para convencer a usted el anterior por convincente e indestructible que es. Esta sola ley bastaría a un filólogo para no acordarse mis do etimologías griegas en el artículo y pronombre gallego.

Rebatiendo también mis sencillas y elementales explicaciones sobre el carácter átono del articulo illo latino y del artículo preposición, conjunción y formas contractas y diferenciales del castellano, hace usted las más peregrinas y rotundas afirmaciones.

1.° «El sentido común no puede aceptar ni aceptará jamás, que una palabra

de dos sílabas, suelta ó acompañada, carece? de la tónica en cualquiera de ellas.»

Y para que no se crea que son deslices del momento, aun lo redondea en otro artículo diciendo. «Ahora bien: una palabra de dos sílabas, con dos vocales, por esencia diferentes, separadas por consonante intermedia y cuya pronunciación requiere dos distintas emisiones de voz, no puede carecer de tónica, es decir de acento, por el único motivo de que haga oficio de artículo en el lenguaje, ni por otro cualquiera, dígalo quien lo diga, amigo mío»

Es decir, no ya los malandrines de los latinistas castellanos, sino el ejército entero de romanistas y de todos los filólogos. La afirmación es muy dura, Sr. Riega, y vera V. como el sentido poco común enseña lo contrario.

Haga el lector la prueba pronunciando en cada ejemplo bien les acentos que se marcan y verá cuán pueril y sencillo es esto.

Todos pronunciamos así; una manta paraelcábello, y no, pára elcabállo; ledió contralaspiédras y nó, contra laspiédras: es decir que los artículos, preposicones etc. se pronuncian sin acento y se pegan en la pronunciación a la palabra siguiente como si formaran parte de ella. Los campesinos de una parte de Burgos que pronuncian con acento, como quiere su sentido común, el posesivo contracto mi, tu,su cometen un grave pecado contra el ritmo actual castellano; íba oonsú pádre pronuncian; y debían decir, íba consupádre, como todo hijo de vecino.

Guandocontémploelciélo

deinnumerábleslucesadornado

dirá quien lea bien la famosa poesía de Frai Luis, por pronunciar sin acento esa conjunción y eso artículo: pero el diablo que la entendiera sí a la tal conjunción cuando se le pusiera, según la nueva prosodia del Sr. Riega, el acento,

Cuándocontemploelciélo

aparte, de que entonces nos la convertía V. en adverbio, ¿Vé V. corno hay huevos sin yema?

Mas claro ni el agua, que diría V.

2,° «¿Habrá quien crea que la calidad de átonas de las palabras dependa no de la pronunciación sino del pensamiento con que se emplean y de su oficio en el lenguaje?>> dice V, invocando otra vez a su infiel testigo.

Cómo lamerienda deayer; dice un niño cuando hace al como ese, verbo, aunque no sepa ni leer; y en cambio dice ccomolamerienda deayer, cuando indica que es igual a la del día anterior, esto es, cuando lo hace adverbio. Este trigo es comocebáda, dirá alguno, pero nadie tendrá el mal gusto de decir cómo cebada ¿Qué haría V. si su doméstico entrándole el agua caliento le dijera, paralospiés? Pues ponerla sencillamente en la calle. Y todo por cumplir la pobre esa ley que V. ha inventado, de poner acento a toda palabra de dos sílabas. Lo malo es que ignorará esa ley y no tendrá el consuelo de decirle «una palabra de dos sílabas, con dos vocales separadas por consonante, no puede carecer de acento por el único motivo de hacer distinto oficio en el lenguaje, dígalo quien lo diga, amigo mío.»

3,° <<Que el artículo el es átono; esto no es un descubrimiento porque ninguna palabra de una sola sílaba tiene acento. >>

Nó, Sr. Riega, no es ningún descubrimiento mío lo de la atonía del artículo, pero lo que sí es singular hallazgo es lo de que ninguna palabra de una sola sílaba tenga acento. Carecieran de él si fueran seres animados, porque el pánico ante tal afirmación de V. lo hubiera hecho caer de su cabeza: pero no; los pobres son insensibles y continúan con su gorro incólume. Bueno que V. se lo quite (el acento) a todas las preposiciones, conjunciones etc, de nuestra regla, pero póngaselo por Dios a todos los sustantivos, al pronombre él{¿vé usted cómo ha sido un descubrimiento parcial lo que dije de la atonía del artículo?) y a algunas otras palabras.

«¿Cómo se puede decir que con ciertas menudas cuestiones acerca de un dialecto tiemblan los grandes principios y las leyes de la filología?» Tiene V. razón. No se muestra poco escrupulosa esta señora por cosas ¡de tan poca monta!

«Los latinistas castellanos no saben nada de Galicia ni conocen una palabra de Fonética gallega,» Exacto. Y se quedarán atónitos el día que tengan la menor muestra de ella. Porque supongo que la fonética a que V, se refiere será la que expone en su libro y en sus artículos.

V. García DE DIEGO.

(Se continuará.)

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