Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Etimologías Gallegas IX “Respuesta V. García de Diego a Celso García de la Riega”

Diario de Pontevedra 4 Febrero 1905

Sr. D, Celso García de la Riega:

Etimologias Gallegas 04:02:1905Querido amigo: No era mi ánimo al dedicar a Galicia Antigua una corta serie de artículos empeñarme en discusiones interminables, cuyo fin es convencer a todo trance al lector y cuyo único resultado es, la mas de las veces, perder el tiempo.

Ni se me pudo ocurrir que el escribirlos, previa invitación del mismo autor, pudiera ocasionar molestia alguna, ni puedo entender ahora como en la forma se ha podido descubrir propósito de mortificáción, si en ellos no ha habido más fin que llamar la atención sobré una teoría que creía a todas luces falsa y perjudicial.

Solo como alarde de, suspicacia podrán hallarse hasta en mis sobrias alabanzas otras intenciones que las de la más estricta justicia y encontrar motivo para compararlas nada menos.. que a los halagos de feroz pantera ¡qué miedo! Esos aplauso» que nadie me pedía brotaron del libro mismo y de no sentirlos, de ningún modo les hubiera utilizado para rebatir la flaca filología que en él se contiene.

Dejando aparte menudas cuestiones a las que no he de detenerme a contestar, he de advertir en primer lugar que lo único, a mi.juicio, que V. ha logrado demostrar cumplidamente en sus artículos ha sido un cariño quiza excesivo á su libro.

Contestando, también de una, vez para siempre a todas sus observaciones, he de repetirle lo que ya decía en mis anteriores artículos que ni afirmo ni niego niego eso de la colonización griega en Galicia y ni rebato ni sostengo que perdure en el actual gallego, algún, elemento filológica de este idioma. Que un filólogo; pertrechado al menos de la ciencia corriente, busque y explique con razonables argumentos estas reminiscencias, y yo me daré por satisfecho: pero sacarlas a todo trance sin hacer caso de leyes fundamentales, sin método cientifico, amontonado débiles conjeturas, a ver si pesan por el número, sin tener en cuenta que se hallen estos elementos en los demás romances donde no hay huella helénica, es por lo que no puedo pasar.

V. hace mal ee reforzar el problema histórico con esos soportes lingüísticos que ha encontrado, porqué no hay uno soló que sirva. Si todo el edificio no tiene más apoyo que las reminiscencias griegas de su libro, lo deja V. en inminente ruina.

Es decir guardo los aplausos para V. por si un día con mayor fortuna encuentra esos elementos genuinamente griegos del idioma gallego, pero sinceramente le confieso que los hallados en esta ocasión no pueden Convencerme.

En la Fonética no puede tomarse como indició de parentesco de las lenguas el parecido casual de algunos sonidos,, ni se puede estudiar ésta fonética en un solo monento histórico, sino que es necesario tener en cuenta las vicisitudes espontáneas o la influencia de los sonidos.

El procedimiento de coger el ei, gallego y aplicarlo al primer idioma en cuya gramatica se topé otro ei sin curarse de la historia de esté sonido, será un rasgo admirable de agudeza, pero sin ningún valor científico.

La ley o la regla sectaria como V. dice de que este diptongo ei procede de un ai antérior o por transposición de i, de un hecho tan general y tan evidente que no puede razonablemente negarse; sobre todo siendo una Al lado del numero inmenso de palabras que cumplen esta regla no sé si llegarán a seis las excepciones. Después de grandes esfuerzos para encontrar tales excepciones nos presenta las palabras eirá, cereixa, feixeyseixoen cuyo orígen no halla modo de encontrar la i , así son todos sus argumentos! Pues bien las palabras area,cerasum,fascisysaxum, fueron en el mismo latín vulgar aria,cérasia, facse=faixe y saeso=saixo. La trasposición de la i en las dos primeras antes de diferenciarse definitivamente el castellano y el gallego hizo aira y ceraixa, cuyo diptongo ai el castellano lo contrajo en e,era, cereza, y el gallego lo popularizó haciéndolo simplemente ei, eira,cereixa, como en los otros dos ejemplos, feixede faixey seixe de saixo.

Quedamos en que el ei gallego se ha formado de un ai común a toda la península y alguna vez es, el mismo ei de la pronunciación popular del latín. ¿Como pues acudir a un ci griego, si mucho tiempo después de que no hubiera ni rastro de, ellos, resulta que los gallegos decían aira,faixe,ferrairo, etc?

El ei gallego es un ai anterior y ese ai es el que hay que explicar por las monodas celtibéricas o por lo que sea.

Protestaba V de que yo le supusiera en la idea de que el gallego proceda del e castellano, Y ahora me apresuro a decirle que se acoja a esa idea aunque sea atrevida porque si no, no deja piedra sobre piedra en su teoría.

Copio de la pag. 260 <<En varios casos el griego, especialmente el jónico, transformaba la e en el diptongo ei. El lenguaje gallego adoptó esta excepción y la extendió, pues cambia, en efecto, con frecuencia la misma letra inicial en igual diptongo, haciendo eixo, eira, de los sustantivos eje,era,(¿vé V,comoyonomentía?); en casi todas las terminaciones de ero,era, (canteiro, regueiro, madoira, lavandeira), menos en las vervales de esta última (touvera, quixera, doera); en la mayoría de las, primeras, personas del pretérito de la primera conjugación (nadei); en la primera persona del futuro de las cuatro conjugaciones (botarei), etc.

«El jónico dice V., transforma la e en el diptongo ei Bien y ¿qué nos cuenta V?, ¿donde tenemos aquí e que tranformar coma no sea en el castellano? ¿No hemos vistó que el ei de ferreiro procede del ai de ferrairo sin que haya donde implorar una e, y que lo mismo sucede en los demás casos?

Luego hay que decir que el ei gallego procede del e castellano, como V debió pensar al escribir el libro, o reconocer que no viene a cuento el recordarnos que el jónico cambiaba la e en ¿Qué nos importa de tal cambió? ¿No esta bien claro que aquí no hubo ese cambio de e en ei por

que no había tal e?: Luego ni en las palabras ni aun como sedimento fónico ¡que ensañamiento! es posible con la mejor voluntad atribuir de los jonios el ei de nuestro idioma.

Pero el futuro también en ei (amarei), pregunta V ¿es moco de pavo? Pues en el futuro latino amaba no se ve aquel ai de la famosa ley romanista, y aparte, de la variación de la á tónica!>> No, la derivación del futuro amarei del amabo latino no es moco de pavo, pero es una mortal caída. Celebro verle ahora tan celoso de la ley de las tónicas, pero por esta vez no nos hace falta su defensa. La terminación ei del amarei como la e del amaré castellano ni a cien leguas huele al amabo latino ni tiene nada que ver con él. ¿Cómo quiero pues, utilizarlo para negar la procedencia del ei gallego de un ai anterior?.

El futuro gallego, Sr. Riega, no es más que el infinitivo más el presento del verbo haber;amarei, esto es amar-hei, lo mismo que él amar-hé castellano. Esto lo saben todos y mucho más los que lean alguna vez nuestros antiguos textos.

Siyoalgúndiavisquier,sernoshandoblados, decía el buen Cid Campeador al abad D, Sancho.

Este presente del verbo haber era, antiguamente hai, (ya parecio la i) y si nuestros académicos supieran un poco de castellano popular consignarían que el presente del verbo haber es aun en esta lengua Hai; hai de venir; dicen todos los aldeanos de mi tierra para convencer a V. de la procedencia del malhadado ai.

La sabida historieta del sacristán ofendido, que V, cuenta con gracia sin igual, es lástima que no encaje en ésta ocasión. Los monaguillos que V. bautiza con el nombre de latinistas castellanos son orondos canónigos, y las ofensas que a sus doctrinas se dirigen van contra toda la escuela romanista. De tan vitanda logia no conozco más nombres que los de Menendez Pidal, Amor Ruibal, Unamuno, Alomany, Cejador, (ni uno solo es castellano, y dudaré si poner alguno más. Las reglas de estos inofensivos señores son, vea V. sí pertenecen al Cabildo, las de todos los romanistas desde el patriarca Diez hasta nuestros días, amén. Su rebelión de V, en contra toda la Filología.

La regla de¡osseisejemplo «los grupos romances c´l´, g´l´, precedidos de consonante, etc.», esta no solo en Meyer-Liibke y en Cornu, sino en todos tos libros de todos los que saben poco y mucho do Fitología moderna.

Digo, pues, que la tal regla de los seis ejemplos, como la de formación del ei y como las demás que V. rechaza en las diversas etimologías, son solemnes decretos del Cabildo romanista por cuya trasgresión hay sobrardo motivo para tocar a rebato. Ni aun la admiración de V por la escasa fecundidad de la ley de los grupos c’l,g’l´, es fundada; el valor de las leyes fonéticas es como el mérito de los artistas. Siempre sería un coloso Cervantes. aunque no hubiera escrito más que el Quijote, porque quien tales prodigios hace en él lo mismo haría otras mil vocea; quienhace uncestohaceciento, dice la filosofía de Sancho Panza. Pues bien, cada tendencia fonética de un idioma tiene importancia, según su vigor, y produce según los mimbres del idioma padre. Si la tendencia a palatizar el grupo romanea c’l´,g’l´ tras consonante nos dio tan pocas palabras, (no tan pocas como V. cree), fue porque la materia no daba para mas. Pero esa tendencia era tan vital que hubiera trasformado cuantos millares de casos se hubíeran puesto a su alcance, <<Homuncidum,crepusculum,osculum,etc., etc, dice usted, quedan fuera de la fauno a ley.» Ya he repetído varias veces que estos ejemplos nada tienen que ver con esta regla, pues no se trata del sufijo erudito culum sino de los romances clo,glo. En los casos en que tal sufijo clásico no perdió su vocal mal iba a cumplir la regla. La gramática más elemental advierte que las palabras eruditas o semieruditas, las que se formaron cuando ya no funcionaba la fonética del pueblo, no cumplen estas reglas. Además no todas las palabras cultas pasaron en ese período de la fonética viviente a los romances.

Para veinte ejemplos que sigan una ley de la gramática histórica encontrará cuarenta que no la cumplan; así por este método se podrían poner reparos a la primer ley fonética que salga, ¿Es falsa la ley? No; es que la fonética da la iey para esos veinte ejemplos solamente; entiéndase bien, para los vocablos del puebloúnicos que interesan a la fonética. Del culum ese que V, nos muestra y de su noble comparsa le importa un bledo,

V. Garcia DE DIEGO.

(Se continuará.

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