Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Etimologías Gallegas VIII

Galicia Antigua

Diario de Pontevedra 01 Febrero 1905

(Conclusión)

Diario Galicia Antigua CELSO 01:02:1905Declara V. que no sabe si en la toponi­mia gallega {habrá importantes recuerdos de la colonización griega. ¿Para qué ocu­parse en examinar los nombres locales históricos y los actuales? Para nada: aun­que en esa toponimia se encuentren oríge­nes claramente griegos, el hecho no me­rece apreciarse, según su teoría de usted, púes con la más tranquila comodidad, resuelve que esta es cuestión aparte. También sin duda es cuestión aparte el testimonio de los historiadores y geógra­fos griegos y romanos, así como ciertos datos de la epigrafía y el carácter de cier­tas costumbres populares. Amigo mío, me admira semejante manera de sacudir­se las moscas… y las abstrusas trabas de la Filosofía!

Así es como viene V. a corroborar, sin darse cuenta de ello, mi afirmación de que ciertos latinistas no conocen nada de Galicia y prescinden de aquellos an­tecedentes (que V. pone aparte) para de­cretar lo que les place acerca de la foné­tica galaica. Y siento en el alma quo V. desdeñe la comprobación que ofrece una parte no escasa de nuestra toponi­mia, olvidando la opinión general y científica de que en los nombres locales suele encontrarse interesantes datos etno­lógicos, históricos y lingüísticos, que no pudieron conservarse en los libros y en los monumentos, ni aún en las tradiciones y en las leyendas de los pueblos. Cerca de doscientas denominaciones locales presentes en mi libro……..

y conjeturo que el diptongo oi de las terminadas con él, procede del plural de la segunda declinación griega, dado que parece clarísimo, salvo lo que opi­nen V. y los latinistas, que los nombres Argibay, Bascoy, Fanoy, Libioy, Romay, Seboy, Godoy, significan Argibos (griegos), Vascos, Fenicios, Libios, Romanos, Suevos y Godos. Acaso, por no disponer de un comodín como el átono illo, ha op­tado V. por colocar a la toponimia en lu­gar aparte, claro! No ha podido, no puedo V. atribuir dicho diptongo ala fonética latina.

Y claro es también que esa toponimia demuestra que el lenguaje gallego de re­mota época estaba provisto de voces y elementos griegos, pues se debe suponer que la mayor parte de dichos nombres locales es imposición hecha por los pro­pios indígenas y no por los colonizadores, que introdujeron dichas voces y dichos elementos, por el matrimonio, por la creación de familias y el nacimiento de mestizos, por las relaciones comerciales é industriales, por las prácticas religio­sas Y claro es también que esos elementos persistieron dilatado tiempo, puesto que solo después de la invasión do los bárbaros (siglo V) pudieron brotar los nombres locales helenizados de Suevoi y Godoi, esto es, aldeas y lugares habitados por suevos y godos respectivamente.

Pero ¡ayl querido amigo, ¡cuan cierto es, repito, que par la boca muero el pez! En su cuarto artículo, confirma V. pala­dinamente mi atrevida teoría; después de tanta fatiga, concluye V. por darme la razón de la manera más rotunda. Deje­mes a un lado una porción de considera­ciones luminosas de V., muy bien hechas y muy conocidas, sobre desaparición o no desaparición de nuestro dialecto, sobre sus condiciones de existencia y sobre otras cosas por el estilo.

Dice V. que «si a esto se agregan otras diferencias, puede ya comprenderse el interés que para la Filología presentareste hermoso idioma.» En otro luego añade de V.: «el gallego ofrecerá, todo él campo inmenso a las investigaciones de la fonética, en cuanto presente el rico caudal desperdigado por las aldeas.» Y luego considera V. que <<si estuviera crecido el diccionario gallego, la Filología entraría en él un inagotable filón, por su ca­rácter arcaico.»

Estas afirmaciones de V. ofrece dos consecuencias evidentes, incontestables. 1.a Que los filólogos y los latinistas cas­tellanos aún no conocen el idioma gallego, y que, por lo tanto, no han podido dictar leyes acerca de su fonética.? Que no se puede juzgar acerca de lo que no es conocido y, por consiguiente, es una ventura de V., hija de la pasión queV su­pone dueña de mi ánimo, afirmar a priori, que eso, desconocido aún, es totalmen­te latino, porque a nadie hará V. creer que en cuatro días y medio que lleva V. de residencia en Galicia, ya se a en­terado profunda y cabalmente de las condiciones de cualquiera de los dilectos gallegos.

Por lo general, querido amigo, los hom­bres solemos alardear de las virtudes y buenas cualidades opuestas a nuestros vicios y defectos. En el número de las enseñanzas que ha recogido en los libros de Filología, dice V. que ha aprendido a huir de esa pasión de secta que ha arrastrado a tantas locuras a la menguada es­cuela etimológica del castellano. Y en efecto, en cuanto vio V. en mi modesto libro la acusación deque ciertos latinistas castellanos han decretado despótica­mente leyes sobre fonética del dialecto gallego, sin conocerlo y sin tener en cuen­ta losnecesariosantecedentes; en manto me permití creer que dicho dialecto presentaba algunas supervivencias helénicas justificadas y legítimas, ha creído usted también que el firmamento latino se des­quiciaba y, como vehemente sectario, sale armado en punta en blanco a corregir tan inaudita, tan audaz creencia. Si hubiera Inquisición (pues V. sería sin duda uno de sus oficiales) ya estaría yo en la hoguera! Sin embargo, sus armas de V. eran sumamente débiles o ineficaces, sin punta, puesto que, de trescientos y pico de vocablos por mi presentados en Galicia Antigua, sólo ha examinado, por – no se lee-

deja V. no solo en pié, sino también con­firmadas por oposición defectuosa é in­fundada.

Por último, no debo dejar desapercibida una asombrosa reflexión de V.: «El sa­car etimologías no es un trabajo de gi­gantes: basta conocer un poco de fonética y apreciar con sereno juicio la ilación del significado.» ¿Pero esto solo sirve para los latinistas? ¿Unicamente para encon­trar raíces latinas y para declarar latino al universo? ¿Es que tan sólo V. y los latinistas conocen un poco de fonética y posean sereno juicio? Pues apague V. y vámonos!

Concluiré esta larga carta dando las más expresivas gracias a El Diariopor la hospitalidad que benévolamente me ha concedido y haciendo una pequeña advertencia. Por error mío de copia, que­dó sin inserción una cuartilla en que hacía referencia a los diminutivos galle­gos iño y cho, a continuación de la indi­cación de porquiño, en el tercero de mis artículos. Al principio del mismo hay la errata de no en lugar de yo en la frase «que yo insisto en llamar latinos», a pro­pósito de lo grupos c’l´ y g’l´.

Y quedando sumamente reconocido el favor que V. me ha dispensado, confir­mando sin advertirlo y en juicio contra­dictorio, mi opinión de que en el habla gallega y en su fonética hay muchos orí­genes griegos, sostenidos por adaptación latina posterior, queda suyo afectísimo amigo y servidor

                                                                                                                                      Q. B. S. M.,

    Celso García de la Riega.

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