Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Riguera Montero

Vida Gallega  Febrero de 1914                                                 

               COLÓN, ESPAÑOL  

Su origen y patria

El siglo XIX fué el sigló de los inventos y de tas evoluciones científicas; mientras que el siglo XX ; será el de las rectificaciones históricas y geográfi­cas, que marcarán el destino de todos los pueblos, porqué el destino de uno está enlazado con el de los demás.

Roosevelt

Decíamos en otra ocasión:

“Así como en Jesucristo se cumplieron los oráculos de los Pro­fetas respecto á la venida del Mesías para la redención del género humano, así también en Cristóbal Colón se verificó, para la epopeya del descubrimiento de América, el vaticinio que el poeta latino Séne­ca, nacido en Córdoba y por consiguiente español, dejó escrito en su Medea, hace diecinueve siglos:

Venientannis saecula series

QuibuS oceanus vincula rerum

Laxet, et ingens pateat tellus:

Tethysque novos detegat orbes

Neque sit terris ultima Thule

Vida Gallega Montero1 Febr 1914En el transcurso de los siglos vendrá un tiempo en que el Océano ensanche sus términos y se descubra una vasta comarca; y la diosa Tetis (mujer del mar y madre de los ríos) deje ver nuevas regiones, no siendo Thule (isla de las más boreales de Europa, cercana a la India) la última de las tierras.

Y del mismo modo que siete ciudades de Grecia se disputan el honor de haber sido la cuna de Homero, otras tantas de Italia pre­tenden ser la del osado nauta que, con su portentoso genio, borró los límites del Mundo hasta entonces conocido.

Pero fuít homo missus á Deo citi nomen est Celsus, tenemos á un hombre eminente, tenemos al excelso historiógrafo, lexicólogo y polígrafo, D. Celso García de la Riega, enviado, al parecer, por el mismo Dios, para demostrarnos, como documentalmente lo tiene de­mostrado, después de más de treinta años consagrados a prolijas in­vestigaciones, ímprobas disquisiciones y pacientísimos trabajos, que Pontevedra es la cuna del inmortal navegante Cristóbal Colón Fon- terosa.”

Así lo manifestábamos después qué él Dr. D. Constantino Horta y Pardo y el marqués de Dosfuentes, D. Fernando de Antón del Olmet, habían hecho separadamente en folletos y revistas extensos, profundos y minuciosos estudios de todos los argumentos, noticias y documentos que el Sr. García de la Riega comunicara a la respeta­ble Sociedad Geográfica de Madrid, en solemne conferencia celebra­da el 20 de Diciembre de 1898, publicando, ademas, miles de artícu­los aquende y allende los mares, como apuntes para el libro proyectado en que habría de explanar su opinión científica respecto á la verdadera cuna del descubridor del Nuevo Mundo

Y hoy, en posesión de tan deseado libro, recientemente impreso en el establecimiento tipográfico “Sucesores de Ribadeneyra”, de Madrid, con el titulo que sirve de epígrafe a estas iineas, vernos con satisfacción que ante el esplendor resultante de las investigaciones con ciencia y paciencia benedictinas practicadas por el eminente historiador D. Celso Garcia de la Riega, se han derrumbado los falsos idolos de las antiguas historias que daban a Génova por patria de Colon, en vez de la hoy reivindicada Pontevedra para gloria de los pueblos que hablan la lengua española, a quienes, el autor dedica el libro

En efecto, demostrado esta que fue y es tan desmesurada la abundancia de las cunas y leyendas de Colón en Italia, que en mas de catorce ciudades, villas, pueblos yVida Gallega Montero2 Febr 1914 aldeas, se le han elevado monumentos, y sus principales historiadores, antiguos y modernos, lucharon con tal ahincó y tesón, que ellos mismos se encargaron de inutilizar mutuamente los argumentos y papeles que producían como pruebas a favor de las respectivas pretensiones, llegando á coincidir los principales escritores contemporáneos y amigos del Almirante, en descartar la Ciudad de Génova y en no puntualizar el pueblo que fuese cuna del primer virrey de las Indias.

También esta probado que los nombres, apellidos paternos y maternos de toda la familia de Colon se hallan en los archivos de Pontevedra, según lo patentizan los fotograbados que aparecen por apéndice del libro, reproduciendo documentos anteriores y coetáneos al descubrimiento de America.

Resulta, pues, evidente que no fue un genovés quien sobre español navío descubrió el Nuevo Mundo, sino un español, navegando en La Gallega, como así primitivamente se llamaba la carabela Santa Maria, en los antiguos astilleros de Pontevedra construida, el que llevo á cabo la realización de tan colosal empresa, habiendo sido piloto de La Pinta otro gallego, Cristobal Garcia Sarmiento.

Las objeciones que se habían formulado contra los diferentes tópicos de este asunto, están resueltas con tan claros razonamientos, que el insigne autor del libro no establece una conclusión sin verla con evidencia contenida en las premisas. Así, los esfuerzos realizados y resultados obtenidos para fundar la propia convicción, descansan en bases. sólidas que imprimen los mismos impulsos en el entendimiento de sus lectores, sentando de esa manera las leyes de correlación necesaria entre el sujeto que juzga y el objeto juzgado, entre la verdad subjetiva y la verdad objetiva.

No sin razón se dice que la Filosofía es la llave de las ciencias.

Por esto, el sabio profesor Sr. Altamira, en su notable obra La enseñanza de la Historia, dice: “Al estudiar la Historia, en vez de la asidua investigación de los hechos, se cae frecuentemente en la idolatría del libro: en creer como artículo de fe que lo dicho por un historiador, mas ó menos ilustre, necesariamente ha de ser cierto.

Claro es que por este procedimiento el error se petrifica y llega a transformarse en dogma.” Y añade un elocuente académico: “Es tan cómodo para los espíritus perezosos saber Historia sin necesidad de estudiarla!”… Y Roosevelt fundamenta observa que el presente siglo, llamado el de las luces, será el de las rectificaciones de las ciencias históricas y geográficas, con su crítica analítica, filosófica, y su lógica deductiva.

Conste, por lo que sintéticamente queda expuesto, que: el esclarecido hijo. de la bella Helenes, D. Celso Garcia de la Riega -cuyo fallecimiento nos, sorprendió hace pocos días, produciéndonos llanto en los ojos y en el pecho angustia, como sucederá, principalmente, á todos los amantes de la majestad de la Ciencia,- deja comprobada su tesis adoptada ya oficialmente en las principales Universidades de América y en los centros científicos del mundo.

¡Paz en la tumba del venerable patricio, que murió llevando el consuelo de haber hecho á España objeto mundial de los más culminantes honores: de una gloria nunca igualada en los fastos de su historia!

J.M. Rigueira Montero

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