Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Sobre la Patria de Colón

Sobre la Patria de Colón

Para Vida Gallega 01-01-1910

Vida Gallega Art Celso 01:01:1910Se necesitaría mucho mayor es­ pacio del que con­ siente la índole de publicaciones de rápida información para dar cuenta, siquiera brevemente, tanto de los documentos hallados en Pon­tevedra, demos­trativos de la exis­tencia en ella, an­tes de mediar el siglo XV, de fa­milias con los ape­llidos paterno y materno (éste per­dura en Tuy) del descubridor de América, como de los raciocinios inconstrastables inspirados, ya por tan inesperado hallazgo, ya por los muchos hechos oscuros ó nebulosos que la vida del inmortal nave­ gante nos ofrece. Todo ello consta en la conferencia que tuve el honor de dar en la Sociedad Geográfica de Madrid el día 20 de Diciembre de 1.898, inserta en el Boletín correspondien­te de la docta corporación, donde los aficionados pueden exa­minarla. Pero deseoso de complacer al inteligente é ilustrado Director de Vida Gallega, Sr. Sola, procuraré concretar alguno délos puntos esenciales de mi criterio, aceptado ya por muchas personas de calidad, españoles y extranjeros.

La gente culta se asombra ó se burla ante la duda relati­va á si Colón era italiano, cosa natural, dado que muy pocas personas conocen minuciosamente la vida del famoso marino y porque los dogmas falsos, cuando se hallan muy arraiga­dos, difícilmente se desvanecen, aunque se opongan á la ra­zón ó á la verdad: excuso mencionar ejemplos.

1.° Se adujo la declaración de Colón sobre haber nacido en Génova, pero está desautorizada por muchos hechos. Los partidarios de Calvi, Córcega, afirman que allí existió la partida de nacimiento Colón en aquel pueblo; otras ocho ó diez localidades italianas reclaman igual honor, recha­ zando la mencionada declaración, y esto mismo hacen mul­ titud de importantes escritores. Se juzga que Colón se es­ forzó en dar un tono elevado, altisonante, á la escritura de institución de mayorazgo, en que consta aquella declaración y que esta es un mero adorno, porque su hijo é historiador dice que «suelen ser estimados los hombres sabios que proce­ den de grandes ciudades», así es que Colón -quién, como ve­ remos, no usó el título de genovés hasta que se presentó en Castilla, en cuya corte los genoveses gozaban á la sazón mucho crédito y gran acogimiento- consideró muy adecuado consignar semejante calidad, mentira lícita que favorecía sus planes, que á nadie perjudicaba y que fué naturalmente acep­ tada por la opinión pública.

2.° Su citado hijo afirma que Colón «quiso que fuesen desconocidos é inciertos su origen y patria», propósito que logró cumplidamente, guardando al efecto impenetrable re­ serva sobre su familia y parientes, y fingiéndose genovés, con So cual alejó de su verdadera patria todas las investiga­ ciones. Sus hermanos observaron igual reserva.

3.° Ninguno de los escritores españoles de la época de­ signa á Genova como lugar del nacimiento de Colón. El ba­chiller Bernáldez, gran amigo, huésped y depositario de sus papeles, no es testimonio favorable, porque si bien al empe­zar la parte de su Crónica de ios Beyes Católicos, dedica­da al Almirante, le llama «hombre de Genova», al terminarla se contradice afirmando que era de la provincia de Milán. Fernández de Oviedo, Cronista oficial de Indias, concluye dudando si era de Cugureo, «lo que más cierto se tiene»: asi lo dice.

4.° Los escritores italianos coetáneos tampoco puntua­lizan ni mucho menos el pueblo natal en cuestión. El obispo Giustiniani, que hizo averiguaciones, solo encontró que en Genova había una familia Colombo, dedicada á cardar lana, no á tejerla, y consideró lo más llano emparentaría con Colón, pero sin presentar prueba, dato ó indicio de tal paren­tesco. De aquí proviene la leyenda de que el insigne nauta pertenecía á una familia de tejedores. Es verdad que se ex­hibe cierto documento en que aparece un Cristóforo Columbo como testigo lanerio; pero, ¡oh rareza sorprendente!, en la fecha de tal papel, Colón, que ya llevaba veinte años de ma­rino, había sido capitán de un buque al servicio de Renato de Anjou y se había casado ó estaba á punto de casarse con una dama de la nobieza portuguesa: no es razonable admitir que, en tales condiciones, se prestase á figurar como testigo teje­dor, cosa sin pies ni cabeza. Pues bien, los demás documen­tos italianos presentan, á mí juicio, análogas incongruencias.

5.° En una información de las Ordenes Militares, la fami­lia legítima de Colón, prescinde de la declaración de éste en la escritura de mayorazgo acerca de su nacimiento en Géno­va, y le presenta como natural de Saona; y de la ilegítima, Pedro de Arana, hermano de la amante de aquel, Beatriz Enríquez, declara en la misma información «que oyó decir que era genovés, pero él no sabe de donde es natural», frase es­tupenda, siquiera por lo irónica. De manera que ambas fami­lias negaban que Génova fuese la patria del gran hombre.

En 1474 Colón residía en Lisboa y no sentía la con­ veniencia de fingirse genovés, puesto que, mediante un ita­liano llamado Giraldi, entabló correspondencia sobre su magno proyecto con el sabio florentino Toscanelli. Y éste en una de sus cartas, le considera y ensalza como portugués, siendo muy extraño que Colón no hubiese exhibido entonces la calidad de compatriota para captarse las simpatías del célebre cosmógrafo. Pero más extraordinario es que Gallo y Giustiniani, escritores italianos contemporáneos, afirmen que Bartolomeo, segundo hermano de Cristóbal, fué natu Lusiíania. Ningún escritor se ha hecho cargo de los dos an­teriores datos, que contribuyen poderosamente á derribar la leyenda italiana de Colón.

7.° Cuando se extinguió en el siglo XVI la línea masculina de Colón, los Colombo italianos que acudieron ambiciosa­mente al pleito originado acerca de la sucesión, no demos­traron parentesco próximo ni remoto con el Almirante y por cierto no habían desaparecido los Colombo de Génova, pues­ lo que en ella y en el siglo XVII aún existía un presbítero llamado Antonio. Este hecho corrobora el juicio acerca de lo dicho por Giustiniani, que expongo en el párrafo 4º

8.º Colón no dejó ningún escrito en italiano. Documen­tos, cartas, apuntes, notas, todo está en castellano ó en latín. En el preámbulo de su diario de navegación llama expontáneamente al idioma castellano nuestro romance. Según su hijo é historiador, tan solo juraba por San Fernando. ¡Singu­lar italiano!

9.° El mismo hijo é historiador, de acuerdo con Pedro Mártir de Anglería, italiano y gran amigo del Almirante, dice que si el apellido Colón se reduce al latín, es Colonus, no Colombo, y añade que su padre «renovó el apellido Colón». En las famosas estipulaciones de Santa Fé, estampó el mismo apellido, pues como hombre muy cauteloso, de escribir Colambo, no siendo el verdadero, se exponía en el porvenir á muchas cortrariedades. Varios años antes de su primer viaje, usaba en Portugal el apellido Colón, pues así consta en una carta del rey D. Juan (año 1488).

Omito otros interesantes datos y razonamientos. Y basta por hoy: en el próximo artículo diré algo sobre los documen­ tos hallados en Pontevedra y acerca de las lógicas conse­cuencias que de ellos se derivan.

Celso García de la Riega.

Pontevedra, Enero de 1910.

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