Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Archivar para el mes “junio, 2013”

Cristóbal Colón, Gallego

Cristóbal Colón, Gallego

El Diario de Pontevedra 18 Junio 1910

Dia Pontevedra Art Celso 18:06:1910Puesto que Harríase encontró diez y diez Giovanni Colombo en la Liguria á principios del siglo XV, no puede sor­prendernos que á mediados del mismo hubiese muchos Doménicos con igual apellido. Se coge, pues, uno de éstos, ta­bernero en Saona, y se le convierte en el que, era tejedor ó en el que era vendedor; de quesos en Genova y poseía en ella dos. Cagas, que tal vez serían de dos Doménicos distintos; esas, casas parece que, fueron vendidas respectivamente en 1478 y 1477, pero en el intervalo en 1474, otro Doménico Colombo compra una casucha en Legina, por 25 libras que <<no, paga», habiéndose cruzado de brazos los vendedores.., hasta 1501, sin duda para darse el gusto de recla­mar la deuda… ¿á quién? Pues á los tres hermanos Crietóbal, Bartolomé y Diego Colón; ¡Oh misteriosos designios de la Providencia!

Se añade que ese buen Doménico re­gresó á Génova en 1484 (tal vez no salió de ella) y que murió pobre en 1494.. sin saber que su hijó Cristóbal había descubierto «dos años antes», uu nuevo mundo. ¿Habrá mayor inverosimilitud? ¿Acaso estaba incomunicado en un calabozo?.Y sí estaba libre ¿podría ignorar él y sus amigos ó convecinos aquel por­tentoso acontecimiento, que asombró á las gentes y que debió muy pronto conocersé en Génova, pueblo de marinos, ya por la recepción que los Reyes Católicos hicieron á Colón en Barcelona, año 1493, ya porque eu Abril del mismo año se imprimió en esta ciudad, en la de Sevilla y poco después en Roma, la carta del Almirante acerca del descubimiento?¿No es singular que Gallo, Giustiniani, Floglieta y Trivigieno, cro­nistas contemporáneos, así como la mis­ma Señoría de Génova y el duque de Ferrara, Hércules de Este, que en 1494 hizo muchas investigaciones, desconociesen en absoluto la existencia del tal Doménico, á quien se hace padre del Almirante, y la de su familia?

Pero volvamos al pisto de que habla­ba, pues en él concurren detalles extraordinarios. La familia Cúneo fué la vendedora de dicha casucha de Legina y uno de sus individuos, Miguel, según carta suya á un amigo. Amari, acompañó á Colón en el segundo viaje de des­cubrimientos. El Almirante, para hon­rar a su gran amigo Cúneo, le «regaló» (como si hubiera podido hacerlo) una isla á la cual puso el nombre do «La bella Sabonesa>>; admitamos eso y resultará que si Colón se acordó de Itatía en los bautismos de tierras descubiertas, fué tan solo una vez y para «honrar á un amigo». Pues bien ¡y mu­cho ojo¡ esta misma agasajada familia Cúneo es la que luego reclama en Saona á los tres hermanos Colón, sin duda por gratitud, el pago de la deuda de la casucha comprada en 1474 por un Doménico Colombo ¿<<Risum tenestis?»

Tan singular demanda, documento que ha corrido la suerte de otros intere­santes, es decir, «que ha desaparecido» (hizo bien en escabullirse), venia á probar, esta es la cosa, que los tres herma­nos Colón eran hijos del tal Doméoico, en quien se fusionan los de Génova y el de Saona; tan preciso é inesperado documento, «único» que sirve para enla­zar á dichos hermanos con un Dominico de Génova, surgió siglo y medio después de los sucesos y desde entonces, los patrióticos escritores italianos, partidarios de Génova, lo mencionan como visto y tocado por ellos. De igual manera, algunos partidarios de Saona escriben el embuste de que en 1618 había en la Catedral de Sevilla la sepultura de Almirante con este eficaz epitafio; «Hic jacet Christephoros Colómbis, «Saonensis».

Y bien, los Cuneo demandantes y el escribano podían ignorar que Colón y sus hermanos estaban en España con cuya declaración terminó el procedimiento. Por consiguiente, al «escribir» tal demanda sabían «previa y precisa­mente» que el proceso judicial sería del todo, dado que la jurisdicción de los tribunales genoveses no podían Ilegar á España ni ejercerse en ella. Por lo visto el <<papelear y escribir» esa demanda en Saona no tuvo otro objeto ¡maravillosa previsión! que el de hacer constar en el porvenir ante la indagatoria mirada de un buen Salinerio, que ese Doménico, ciudadano de Génova, natural de Quinto, habitante en Saona. cardador; tejédor, vendedor de quesos, tabernero, etc.” fué el padre de los tres hermanos Colón y, por lo tanto, del descubridor de América.

De este y de otros papeles colombinos, dicen dos escritores italianos, Belloso y <<Celaus» (Peragallo), el uno «qué
parecen falsos y el otro que son <<una folia de falsitá>>

Desaparecidos ó extraviados tales pá­lpeles, se arguye que «no importa», por­que han sido vistos, tocados, admitidos ‘y comentados por bastantes persona, italianas por supuesto; pero lo mismo sucede exactamente con la partida de nacimiento de Colón en Calvi, Córcega, otro papelito desaparecido, que á su vez ha sido visto, tocado y leído por muchos testigos, corsos, naturalmente, uno de ellos M. Giobega, prefecto de dicha ciu­dad, en la cual bulo también un Domtí­nico Colombo,

Por otra parte, el Almirante no pudo hacer á Cuneo ni á nadie donación de una isla, pues no estaba autorizado para ello y todas las tierras que descubría pertenecían desde luego a España. Pero la carta de Cuneo á Amari contenía la frase de que «á Génova corresponde la gloria de Colón», frase que era la madre del cordero, es decir, el objeto principal de tal documento.

Otro papel sorprendente es el relativo á un contrato, «redactado en latín», por virtud del cual ciertos hermanítos Colombo, naturales y habitantes de Quinto, conciertan que uno de ellos venga á España á ampararse del Almirante, <<pariente de ellos», con la obligación de re­partir luego entre todos los ganancias que obtuviera..No se puede concebir nada tan descabellado, á lo menos como contrato escrito: el caso no necesita co­mentarios.

Celso García de la Riega,

Patria y Origen De Colón II

PATRIA Y ORIGEN El Imparcial 29 de Dicembre 1912

De

CRISTÓBAL COLÓN

(Conclusión,)

El Imparcial 29:12:1912El articulista no debiera admirarse de que yo concedía gran importan á la afirmación de D. Fernando Colón, hijo y primer biógra­fo del insigne navegante, el cual dice categoricamente. que su padre «quiso hacer desconocidos e inciertos>> su origen y patria. Esta afirmación se hala corroborada, pues resulta que las dos familias de Colón, la legitima y la de Beatriz Enriquez, ignora­ban en qué pueblo había nacido el almirante, hasta el punto de que Pedro de Arana, buen. artigo de éste y hermano de aquella dama, en la información de un expediente de las ordenes militares, declara con respecto á Cris­tóbal Colón que <<ha.oído decir que es genovés, pero el no sabe de dónde es natural». El mencionado articulista prescinde de estos antecedentes, como también prescinde de que Colón no dejó ningún escrito en itaLianio, y, en cambio, llamaba «nuestro romancen» á la lengua castellana ocho años después de venir á España; de que los cronistas italianos de la época del descubrímiento, el geranvés Gallo y el obispo Giustiniani, dicen que Bar­tolomé Colón nació en Lusitania; de que ningún escritor de aquellos tiempos determina el lugar del nacimiento de Colón ni da la menor noticia acera de su vida anterior á la presentación, enCastilla, sobre cuyo punto existen las mayores tinieblas, mientras que están bien conocidas las vidas de varios personajes italianos más antignuos y menos fa­mosos que el gran navegarate, y, en fin, pres­cinde asimismo de otra multitud de hechos que omito pana no cansar á los lectores,

Pero entonces, ¿qué es lo que tiene impor­tancia para, el articulista de Il Secólo en la cuestión, que se discute? Pues, simplemente, la mencionada declaración heráldica de Colón de haber nacido en Genova y, además, un documento especial, conocido y estudiado por el distinguido escritor norteamericano Mr. Vignaud, fechado en dicha ciudad á 25 de Agosto de 1479 y descubierto recientemeinte; papel, curiosísimo por todo extremo y que, según veremos, debiera acompañar á otros que se guardan en la Casa munaidípial de aque­lla incomparable población, con respecto á los cuales, en cuatro libros diversos:, dice el acreditado colombófilo Hanrisseí, también yanqui, que están al lado del violin dé Paganini. Men­cionaré dos detalles del citado documento: primero, que Colón nació en 1452, y segundo, que en 1479 era todiavia ciudadano tejedor de Géinovat Pues bien; ambos resultados son sencillamente inaceptables, á juzgar por siguientes datos históricos: primero, Bernáldez, gran amigo de. Colón, eni su «Crónica de los Reyes Católicoscos>>, dice, y se comprueba, por otros datos, que el almirante falleció á los se­tenta años, senectude bona»; y una real cédula, expedida en Febrero de 1506, concede permiso á Colón en vista de su <<ancianidad» y enfermedades, para viajaren mula ensillada y enfrenada (Asiento,<<Cristóbal Colón>>, tomo I, páginas 212-213). Nacido el almirante en 1452, tendría cincuenta y cuatro años al fallecer en 1506; jamás en ninguna parte se ha llamado. ni llama á esa edad Senectud ó ancianidad.

Segundo cuando Colón se pre­sentó en Castilla, año 1484, era viudo y le acompañaba su hijo Diego, niño de ocho años, nacido en 1476. ¿Cómo piodía ser ciudadano de Génova y tejedor de lanas el insigne marino, que se habría casado en Lisboa por lo menos en 1475 y consultado entónces su gran pro­yecto á Tosconelli desde la misma ciudiad? Pensando, pues, piadosamente, resulta. sólo que el Cristóforo Colombo de ese documento de 1479 no erael mismo Cristóbal Colón descubridor de América el cual consigina, en. una carta á los Reyes, incluida en su «Libro de las .Profecias>>, que en 1501 contaba cuarenta años de navegación, y reatando los ocho que parmaneció en España antes de su primer viaje, resultaría que, nacido en 1462, como quiere el papel de que se trata, habría empe­zado á navegar, poco más ó menos… ¡antes de tener un año de edad! Siendo muy común en Italia el apellido Colombo, nada tendría de particuiar que en aque país hubiere, un Cristóforo Colombo dlstinto del gran marino, del mismo modo que hubo otro Criatobo de Colón ein Pontevedra. durante el siglo XV.

En mi citado libro pateintizo el valor que puede concederse al texto de ciertos. diocumentos; pero no tenmimiaré este punto sin dedicar algunas palabras á la carta en castellano, que sedice de Colón, conservada en la Casa Municipal de Génova, á fin de que por esa muestra los lectores y el aticulista milanés se enteren de que singulares detalles que ofrecen aquellos. En esa carta, fechada <<á 2 de Abril de 1502>> Colón participa al magnífico Oficio de San Jorgr que manda á su hijo D. Diego destine el diezmo de toda la renta de cada año á disminuir los impuestos que por las vituallas comederas se satisfacían á su entrada en Génova, dádiva verdaderamente espléndida. Ahora bien; nos encontramos aquí con una contradicción enorme porque antes de emprender el cuarto viaje,el almirante dió á su heredero un memorial de mandatos, á manera de disposición testamentaria, que comunicó á su íntimo amigo Fr Gaspar Gorricio <<dos días después>> de la fecha de aquella carta, esto es, <<en 4 del mismo mes y año>>, en cuyo memorial, analizado minuciosamente y comprobado por el sr Fernández Duro en su <<Nebulosa de Colón>>, no aparece, como tampoco en ningún otro documento, semejante concesión á Génova, ni consta que de ella se hayan preocupado poco ni mucho las autoridades y el vecindario de aquella ciudiad. En la misma carta, Colón añade que «los reyes me quieren honrar más que nunca», precisamente cuando se le nega­ba el ejerciccio de los cargas de virrey y gobernador de los países, que había descubierto y se le imponía, para dicho cuarto viaje, la. bochornosa condicáón de no desembarcar enla isla de Santo Domingo: he aquí cómo se le honraba más que nunca. ¿Qué concepto, pues, merece esta carta? Creo que esta bien colocada al lado del falso y desiatinado codiclilo militar del almirante.

En Italia, se comprendió la absoluta necesidad de probar que la madre de Colón era italiana; pero por ninguna parte apareció el apellido Fonterosa. Por fin surgió un gran recurso para salir del atolladero: habiéndose encomtraidio documentos acerca de personas que tenían el apellido <<Fontanarubea», una de ellas, padre de cierta Susana, se le tradu­ce cómodamenie convirtiéndolo en: «.Fontarossa», con el pretexto de que ambas palabras tienen el mismo significaido. De mane­ra que siendo los italianos los únicos mortales que en este mundo pueden aspirar á la infalibilidad, sin duda, el articulista de Il Secólo juzga, que la tergiversación menciona­da es incontrastable; y así, hay desahoco y manga. ancha para la teoría coliombina de Italia, mientras que para la coloniana, de España son las dificultades y los escrúpulos.

Mucho tendria que decir aún sobre esta interesante cuestión; pero no debo abusar de la hospitalidad que El Imparcíal me conce­de. Concluiré, pues, haciéndome cargo de la manifestación final de Il Secolo. Dice que «genovés ó pontevedrino, Colón no habría airribado á su maravilloso descubrimiento si no le hubiese abierto camino el buen Pablo Tobscanelli. cuya nacioniailidad no constituye, ni ha constituido jamás, unpunto histórico oscuro». Esta reinvidación tiene el aspecto de una retirada, puesto que ya trata de dis­minuir el mérito de Colón; perfectamente, pe­ro conste que Toscanelli, en su correspondencia con el futuro almiruinte, considera á éste natural de Lusitamia. Se ve, por consiguíen­te, que en 1474 ó 1475 Colón; no decía que era genovés, ni aparentaba serlo, sino que se fingía partugués. Cierto es que Mr. Vignaud, ci­tado por IlSecólo, califica de apócrifa la mencionada correspondencia, sin presentar justificantes adecuados, en su libro titulado <<la carta y el mapa de Toscanelli sobre la ruta de las Indias por el Oeste>>, criterio que ha refutado <<La Ilustración Española y Americana>> me dispensó merced publicar. Sí yo fuera. sistemático en mi teoría coloniana., hubiera aceptado y se­cundado ese criíerio, porque de semejante superchería ó falsedad se deduciría lógicamente que, siendo de mano del propio almirante la copia de la carta de Toscanelli hallada por Harrise en las guardas de un libro que había pertenecido a Colón, éste presentaba al cosmógrafo florentino bien enterado de que la nacionalidad del temerario proyectista no era italiana.

Por último, el distiinguido articulista de Il Secólo censura sarcásticamente al sabio doctor Horta y Pardo (que posee, en efecto, muchos títulos honoríficos y científicos) por encargar álos lectores de su notable folleto que, en vista de los fundamentos que expone, tengain fe en la nacionalidad española del inmortal descubridor del Nuewo Mundo. Esa censura es injusta. Por mi parte tego fe absoluta y <<razonada » en, que la gloria de Colón pertenece intogra á España.

Celso García de la Riega.

Patria y Origen de Colón I

El Imparcial 29 Diciembre 1912

PATRIA Y ORIGEN

De

CRISTÓBAL COLÓN

El Imparcial 29:12:1912El muy distinguido periódico itailano IlSecólo, de Milan, en su número correspondiente al 23 de Noviembre último, publica un notable artícuto bajo el epígrafe de «Una glo­ria italiana che sfuma-..,», en el cual se trata la cuestión relativa á la patria de Colón y se trata de refutar un folleto de! acredítado escritor cubano doctor Horta y Pardo, dedi­cado á demostrar que el descubridor de Améirica era español y natural de Pontevedra. El erudito doctor aduce y comenta, los diversos documentos y datos que yo tuve la honra de exponer en una oonterancia ante la ínclita Sociedad Geográfica de Madrid acerca de tan extraordinario asunto, y añade otros sugeridos por el estudio del mismo. Pero elamable articulista de Il Secólo prescinde de puntos esenciales, pasa como sobre ascuas, en cuan­to á los que menciona, pues se limita á contestarlos con evidente ligereza, y no ofrece en su refutación ninguna airgumentación ni dato alguno de importancia, sin duda por­que nolos hay, deficiencia que procura, encu­brir acudiendo á un tono algo sarcástico, aunque desde luego reconoce lealmente que no existe completa certeza, acerca del lugar en que nació Colón, bastándole para juzgar la circunstancia de que éste se haya, declarado hijo de la hermosa ciudad de Genova.

Dicho articulista, dedica casi toda su tarea al que suscribe, y empieza por la canocida habilidad de ponarme em berlina ante los lecto­res, afirmando que hago alarde de muchísi­mos titulos honorificos y cieintíftcos, por cuya razón hay algún derecho á tomar en serio mis raciocinios. Esta inexactitud no puede ser mayor, puesto que carezco de tales títu­los; de momera que nunca he hecho ni podi­do hacer alarde de ellos en ninguna ocasión, por escrito ni de palabra; con esto, no tengo más que decir acerca de mi modesta persona.

Y contando de antemano con la benevolencia de El Imparcial, paso á rectificar algunas de las demás inexactitudes en que II Secólo incurre, y á contestar en serio á sus razonamientos, á fin de que la Prensa italia­na y de otras nacíones, que seguramente ha­brán copiado el artículo del importante pe­riódico milanés, obtenga elementos para formar juicio por el momento, porque me propango dar muy pronto á la, imprenta él libro prometido en mi citada conferencia, no habiéndolo hecho antes a causa de mis achaques de mi vejez.

Lo primero que a propósito de dicha connferencia debo advertir es que urna Sociedad científica tan ilustre, circunspecta y sabia como la Geográfica de Madrid., no habría de proporcionar á cualquier atrevido solemne ocasión para acometer una aventura desatimada, cual sería la de presentar á Colón como español, si el asunto no ofreciera por lo me­nos un aspecto de certidumbre digno de atención. No abrigo ahora eí ridículo intento hacer solídairia ala docta Corporación, direc­ta ó indirectamente, de mis ideas, sino demos­trar, con tan oportuna consideración que la teoría relativa á, la patria española de Colón no es absurda, ni siquiera caprichosa.

No merecen oomientario alguno las festivas frases que al ingenioso articulista de II Secólo inspira, la noticia de que he invertido treinta años en investigar antecedentes y en rebus­car documentos en los archivos, pues nunca ni á nadie he dicho semejante cosa; notengo la culpa de que en este y en otros puntos se exagere mi labor por los propagandistas entusiastas, á quienes estoy muy reconoicido. Tampoco es cierto que yo atribuya á un mal concepto acerca de los naturales de Galicia el hecho de haber ocultado Colón su verdadero origen y patria. No creo que hay necesidad grande opequeña de rehabilitar á dicho país, que tiene una hiateria tan digna de aprecio y tan honrosa como cualquiera otra región de Espada; nada he dicho de esto en mis traba­jos colonianos, ni puedo evitar que haya es­critores susceptibles llorones ó impacientes. A pesar de la exactitud que encierra el poroverbio de que nadie es profeta en su tierra, no se me ha ocurrido aplicarlo a este asun­to; bastan los nombres de Susana, Jacob, otro Jacob, Benjamin, Abrahan y Eliezer ó Eleázar con el apellido Fonterosa, esto es, una familia de hebreos, expulsados precisamente en 1492, así comió la circumstancia, entre otras especiales, de que los Colón de Pontevedra pertenecían á la clase infima del pueblo, para conjeturar las causas de que el primer Almirante de Indias ocultase patria y origan y se engalanase con el título de navegante genovés, dado también que estos mairinos italianos disfrutaban en el siglo XV, como en en los anteriores merecida fama y gozaban gran acogimiento enla Corte de Castilla.

En otro enorme error cae el articuliatia de í! Secólo. Afirma nada memos que atribuyo el resuelto y constante apoyo que el P. Deza, oriundo de Galicia dispensó á Colón, al he­cho de que éste le comunicó en el secreto de la confesión su calidad de gallego. En ningu­na ocasión, lugar ni escrito he aducido tal disparate, y para explicar en mi libro el motivo de dicha protección, estudio otras circunstancias de gran valor, fundándome en ciertas cartas de Colón a su hijo Diego.

Descartadas estas pequeñeces y prescin­diendo de otras inexactitudes de escaso inte­rés, entraré en el fondo del asunto. Por lo visto, para. el citado articulista no tienen im­portancia diversos hechos que por ningún con­cepto deben ser desdeñados, La existiencia en Pontevedra, en la generación anterior y en la Coetánea de Colón, de personas con este apellido y con nombres de pila iguales á los de la familia histórica del almirante, no significa gran cosa, á su juicio; tampoco tiene ningún valor la circunstancia de aparecer á la vez en dicho pueblo el apellido Fonterosa, materno de Colón, en una familia hebrea, y la de constar unidos ambos apellidos en un documento oficial de 1437 para el pago de 24 maravedís, á pesar de la naturalísima y lógica reflexión de que apenas hay distancia de un matrimo­nio entra personas de las dos familias á una asociación de intcreses, ó viceversa, para que hubiese nacido Cristóbal de Colón y Fonterosa, descubridor del Nuevo Mundo. Carece, tam­bién de importancia, en concepto del articu­lista, la imposición de ciertos nombres pontevedreses, á varios lugares de las Antillas; no se qué diría si contemplase en las fotografías la gran semejanza que hay entre la bahía de Miel, en Baracoa.(Cuba), bautziada por Colón con el nombre de Portosanto, y la ensenada que tiene este mismo nombre en Pontevedra.

Il Secólo menciona otro hecho notabilísimo, pero no lo analiza ni lo comenta ó explica, pasando sobre él, repito,, como sobre ascuas, aunque observando que Colón q había declarado ser genovés y llevado <<levado durante mucho tiempo>> el apellido Colombo. El hecho á que me refiero es el siguiente: en la escritura de institución del mayorazgo, año de 1498, ei el almirante declara en una cláusula que «saílió de Génova y en ella nació» (frase singularmente construida); pero en otra mianifiesta textualmente que «su verdadero» linaje es el de los llamados «de Colón», con antecesores llamados «de Colón»; de cuya manara repudia la nacionalidad genovesa y el apellido Colombo. Estas dos declaraciones son contradictorias, y hay que elegir una de ellas. ¿Cuál? La solucíón no es dudosa, porque la primera, que el elocuente escritor señor marqués de Dosfuentes califica muy acertadamente de >>Heráldica>>, no ha podido oomprbarse duran­te las cuatro siglos .transcuirridos, mientras que la segunda se halla cabalmente juatiificado por los documentos pontevedresés en los cuales consta el apellido Colón. precisamente con la proposición «de», así comó esos «antecesores llamidos de Colón», de la misma manera que se ve en la inscripción de principiosdel siglo XVI, grabada en piedra con letra gótica alemana, en que figura el mareante Juan <<de Collón», existente em la iglesia de Santa María, de Pontevedra; inscripción que por cierto. estuvo oculta hasta que recienitemente fué derribado un aintigiuo altar del mismo templo, edificado á costa de los marineros.

Pero, además., ¿quién califica de «verdadero>>á su linaje sino en presencia de otro su­puesto ó ficticio, como lo era para el almirante el de los Colombo italianos?. El gran

marino no abrigaba seguramente ningún recelo acerca de que tales manifestaciones descubriesen su patria y origen, ya porque la escritura del mayorazgo habría de permanecer reservada en el archivo de su familia y no transcendería al público, ya porque acaso no ignoraba que en Pontevedra no existian más de uno o dos humildes marineros de su apellido y que éstos no habrian de sospechar siquiera que el <<glorioso marino geneovés>> tenía la misma sangre que ellos. Por esta razón, y tal vez en descargo de su conciencia, el descubridor de América dispuso que, en último caso, heredase el mayorazgo cualquier individuo llamado <<de colón>> que hubiera aquí ó <<en otro cabo del mundo>>. Semejante frase en aquella época parece aludir á Galicia y su promontorio Finisterrre y no á Italia en general ó á Génova, Saona, Calvi, etcétera, en particulaar, que están en el centro del Mediterraneo. ¿ No era esta la ocasión lógica y precisa, si Colón fuera italiano, de que nombrase heredero en último término á cualquiera de los llamados Colombo?. ¿Hay, pues, fundamentos sólidos para afirmar que los italianos de este apellido eran parienetes del primer almirante de Indias

 Celso García dela Riega.

(Continuará.)

Toponimia Ría de Pontevedra

La siguiente, información ha sido entresacada del artículo publicado en El Faro de Vigo coincidiendo con su centenario (1953)**. El autor es el R.P. Tomás Barreira,

Estos nombres son tan solo algunos ejemplos de los topónimos, de la lista hay algunos que no aparecen en el mapa, pues son nombres puestos de cofradias en Pontevedra o de zonas de Pontevedra, de la época. Posteriormente se han descubierto más y que añadido alguno que no se corresponde con el artículo mencionado, son los que aparecen a partir del número 50 incluido

Haciendo clic encima del mapa se aumenta

Toponimia_Ría_Pontevedra

RÍA DE PONTEVEDRA

1.PTA. DE PENA RUBIA. En La Española, costa NE.

2.Pta. del Con. Jamaica.

3.PTA. AGUDA. I. Tortuga, costa S.

4.Pedra Blanca o Polveira. En I.Trinida, costa E.

5.MTE. GORDO. Pto. Rico, costa O. y Cerro Gordo, costa N.

6.Barbadas. Islas Barbadas en P. Antillas.

7.PEDRA LONGA. Cayo o isla al N. de Cuba.

8.“Pta. Placeres. Es pañola, según E.Zas 1. c. p. 205.

9.Pta. Molino. Puerto Rico, costa SO

10.Tres Hermanos. Pto Rico, cordillera de los Barriles o Hermanos, Honduras al E. Vienen los santos pontevedreses entrevezados con unos pocos profanos. No se numeran en el mapa porque no caben

11.San Bartolomé. I. en la P. Antillas. Iglesia Pontevedra

12.Sta. Ana. Puerto de Jamaica, costa N.

13.Nuestra Señora de la Navidad. Española, costa N. y primer fuerte americano.

14.S. Cristóbal. Isla de P. Antillas.

15.S. MIGUEL. Española, costa S. Cofradia del mismo nombre en Pontevedra

16.S. ANTONIO, Cuba, extremo Oeste.

17.S. NICOLÁS. Española, exteremo O. Cofradia del mismo nombre en Pontevedra

18.STA CATALINA, Cuba, costa N. Cofradia del mismo nombre en Pontevedra

19.STA. MARÍA LA ANTIGUA. Isla en P. Antillas.

20.Capilla de los Colones. Dice en letras góticas de piedra, descubiertas hace poco: OS DO CERCO DE JUAN NETO Y JUAN DE COLON FIXERON ESTA CAPELA

21.Busto de Colón en la puerta principal de Sta. María. Según el coronel inglés Mansfield, guerda este busto perfecto parecido con el retrato de Coloón que se conserva en el Museo de Londres. Véase, Espasa, apéndice t. 3, “Colón”.

22.STMA. TRINIDAD. Isla Trinidad al NO. de Venezuela.

23.Nuestra Señora de la O, patrona de Pontevedra, esta es la única fiesta celebrada por Colón el 18-12-1492.

24.PURISIMA CONCEPCIÓN. Isla de P. Antillas y puerto al N. de La Española. 25.CAPILLA DE LA MARGARITA. Isla de la Margarita en P. Antillas.

26.NUESTRA SRA. DEL PORTAL DE BELÉN. Río y puerto de Belén en Panamá, costa atlántica.

27.STA. LUCÍA. Isla de idem En P. Antillas.

28.S. FRANCISCO. Pta. de idem en Pto. Rico, costa O. Convento Pontevedra

29.STO. DOMINGO. Isla de Sto. Domingo. Convento Pontevedra

30.S. BLAS. Golfo de S. Blas en Panamá.

31.La Peregrina. Al E. de Puerto Rico, Bajo la Peregrina.

32.El Alba. Cuba, costa N. Cayo Alba.

33.Crucero de Colón. Véase Espasa, Apénd. t.3, “Colón”.

34.PORTOSANTO, cuna del Almirante. Cuba, costa NE.

35.S. SALVADOR. Es la primera isla descubierta. Hay también Río y Pto. de S. Salvador, costa NE. de Cuba.

36.Eirado de la Galea que aún se conserva. Véase La Riega “Colón Español” p. 144. 37.PTA. GALEA. En I. Trinidad, extremo NE. al NE. de Venezuela.

38.NTRA. SRA. DE LA GRACIA.Tierra de Gracia es el NE. de Venezuela y Río de Gracia 53al NE. de la Española. Ahora Isla de Tambo

39.STA MARÍA DEL PUERTO. Cuba, costa S. hay Bahia de Sta. María y costa N. Pto. De Santa María.

40.Pta. Pared. Cuba, costa N.

41.ISLA DE RATAS. Española en Bahía Azul, costa N.

42.O Frade, El Fraile. En P. Antillas, I. El Fraile.

43.LA GRANJA. Pto. Granja, costa N. de la Española.

44.Con del E. En Cuba, costa S.

45.PTA. DO FERRO. Española, costa N.

46.Pta. Faxilda, Magor, Mogor o Bruxas. Brujo o Mogote, se llama una altura en Cuba.

47.PTA. LANZADA. Costa S. en la I. Tortuga.

48.PTA. GALERA. En el extremo NE. de la I., hay Pta. Galea o Galera.

49.Documentos Pontevedreses. En ellos aparecen el apellido y nombres de la familia; pleitos y cargos de los colones; propiedades que poseyeron en Pontevedra; PROPIEDADES EN PONTEVEDRA HEREDADAS POR LOS DUQUES DE VERAGUA, DE SUS ANTEPASADOS, o sea de D.C. Colón. 50.La tradición local que señala la huerta y casa DO QUE DESCUBRIU AS AMERICAS. 51.PERFECTÍSIMA CONCORDANCIA ENTRE TODOS LOS ARGUMENTOS SIN ASOMO DE CONTRADICCIÓN caso único y exclusivo de la tesis pontevedresa. En las otras tesis no se da un paso sin tropezar con la contradicción.

50. Río da Serpe. Costa Rica

51. Cabo San Blas. Panamá

52. Boca da Serpe. Isla Trinidad

53. Cabo Casa Da Crus. Isla Trinidad. Casa natal de Colón en Porto Santo

54. Puerto del Sol. Cuba, puerto del padre

55. Río del Sol. Cuba, Puerto del padre

56. Punta Tolete. Península de Paria- Venezuela-. Almirante de la Moureira. Pontevdra

57. Cabo de Lapa. Punta de Paria. Venezuela.

58. Santa Lucia.

59. Isla San Juan Bautista. Cofradia del mismo nombre en Pontevedra

Colón y Toscanelli

La Ilustración Española y Americana 15 de Agosto 1903

Colón y Toscanelli

Colón y Toscanelli 1Una de las cuestiones suscitadas recientemente acerca de los hechos que produjeron el descubrimiento de América, es la relativa á la autenticidad de la correspondencia habida entre Colón y el cosmógrafo italiano Pablo Toscanelli. El distinguido diplomático norteamericano Mr. Enrique Vignaud la estudia en su notabilísimo libro titulado La carta y el mapa de Toscanelli sobre la ruta de las Indias por el Oeste, enviados en 1474 al portugués Fernán Martins, y trasladados más tarde á Cristóbal Colón, en el cual, aparte de ciertas débiles reservas, Mr. Vignaud se inclina ostensiblemente á la solución de que la mencionada correspondencia es apócrifa, á cuyo efecto hace dos afirmaciones esenciales: que al embarcarse para su magna empresa, Colón no poseía ninguna teoría científica, y que es verdaderamente cierta la leyenda del piloto náufrago que comunicó al inmortal marino noticias seguras y positivas acerca de la existencia de tierras al Oeste del Atlántico. Para el examen detenido de este curioso libro no bastaría el corlo espació del presente artículo, que sólo tiene por objeto informar al público y llamar sobre tan interesante materia la atención de los doctos

 II

Mr. Vignaud no demuestra, en mi concepto, la calidad de verdadera que atribuye á la historieta del piloto náufrago. Sería muy presuntuoso por mi parte el intento de apoyar los razonamientos concluyentes, incontestables, de los diversos sabios escritores que han dado por resuelto esto punto, después de analizar y repudiar los cuentos do López do Gomara y de Garcilaso de la Vega. El ilustrado crítico interpreta á Oviedo y á Las Casas, y le basta apreciar que ambos historiadores no hacen unanegación absoluta para afirmar que apoyan en cierto modo aquella leyenda. Sin embargo, el primero dice categóricamente que la tiene por falsa, calificándola de novela, y el segundo viene sencillamente á declarar quo no quiere ocuparse en rechazarla. Pero Mr. Vignaud no ha querido, sin duda, aquilatar los orígenes precisos del cuento, que, en el caso de ser verdadero, tan sólo podrían haber consistido en la locuacidad ó declaración del propio intoresado, y no puede concebirse que Colón hubiera dado publicidad á hechos que desconceptuarían sus méritos y desvanecerían su gloria: semejante solución es inaceptable, aunque Mr. Vignaud suponga que el gran navegante era persona sumamente expansiva, calificativo que no corresponde al hombre que sólo habló una vez de su mujer, nebulosamente por cierto, y que reservó con tenacidad los antecodentes de su vida, de sus padres y su familia y de su origen. Semejante novela es, en resumen, análoga á la de la Cava ó Florindadel rey godo don Rodrigo (1): el Silence y Pedro del Corral dieron vida y nombre á sus personajes, exactamente lo mismo que Garcilaso do la Vega hizo con respecto a la del piloto náufrago. Y gracias á que el descendiente de los Incas encontró la historieta en el. Perú, y á qne «no lo prestó gran atención por ser mozo cuando la oyó a su padre», pues, en otro caso, nos hubiera dicho la edad del naufrago, si era rubio ó moreno, y hasta los nombres do sus abuelos. Lástima es qne Mr. Vignaud, quo penetra en las más recónditas intenciones y analiza minuciosamente las causas posibles de los hechos, no haya fijado su atención en un detalle muy adecuado para que aplicase sus profundos conocimientos científicos: el de si pudieron reinar en el Atlántico, con la fuerza y la constancia indispensables, la borrasca y los vientos necesarios para quo el fantástico piloto arribase, contra su voluntad, á las islas ó tierras del nuevo continente, hecho muy dudoso, por no decir inverisímil.

III.

Muy aventurada es la aseveración de que el inmortal descubridor, cuando se embarcó en Palos, no poseía ninguna teoría cientílica. Para evidenciar su inexactitud noColón y Toscanelli 2 es preciso examinar menudamente los raciocinios de Mr. Vignaud. Bastará consignar que el distinguido crítico prescinde en absoluto de las memorables conferencias de Salamanca, en las cuales Colón discutió con teólogos, matemáticos y cosmógrafos, habiendo obtenido las simpatías y el apoyo de algunos de ellos: pero no so trata de las fantásticas sesiones de que habla con la mayor arbitrariedad, lo mismo quo de otros pormenores de la historia del descubrimiento, Mr. Rosselly de Lorgues, quien confundiendo y amalgamando la junta du Cordoba, opuesta á los proyectos de Colón y presidida por el prior del Prado, Fr. Hernando de Talavera, con las conferencias de Salamanca, promovidas posteriormente por el P. Daza y favorables á dichos proyectos (confusión en que también incurrieron Hunboldt, Irving y varios escritores de cuenta”) , dio rienda suelta á su imaginación y á su pluma, refiriéndose á unas actas qae no existieron ni existen en ninguna parte, á unos colegios salmantinos que no habia, pues fueron creados en el siglo XVI, al nombramiento de un vicepresidente para la junta, y á la presencia en las discusiones de damas eruditas que á, la sazón residían on diversos lugares del reino. Basta, repito, la mención de dichas conferencias para destruir la afirmación do Mr. Vignaud, aunque se pudiera añadir otras pruebas de que Colón al embarcarse para su empresa no era un lego. Por ejemplo: en el preámbulo de su diario de navegación del primer viaje, dice que se dirige al pais del oro y de las especias, á Zipango y al Catay, que. es la enunciación clara de la teoría científica de llegar á las tierras del Oriente por el camino del Occidente; y aquí es oportuno consignar la observación de que Colón copia al pie de la letra, en el mismo preámbulo, unas lineas de la carta de Toscanelli al portugués Martins, donde se oxpliea el signiiicado de la frase «Gran Kan, que quiere decir en nuestro romance Rey de los Reyes».

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Sobre la Patria de Colón

Sobre la Patria de Colón

Para Vida Gallega 01-01-1910

Vida Gallega Art Celso 01:01:1910Se necesitaría mucho mayor es­ pacio del que con­ siente la índole de publicaciones de rápida información para dar cuenta, siquiera brevemente, tanto de los documentos hallados en Pon­tevedra, demos­trativos de la exis­tencia en ella, an­tes de mediar el siglo XV, de fa­milias con los ape­llidos paterno y materno (éste per­dura en Tuy) del descubridor de América, como de los raciocinios inconstrastables inspirados, ya por tan inesperado hallazgo, ya por los muchos hechos oscuros ó nebulosos que la vida del inmortal nave­ gante nos ofrece. Todo ello consta en la conferencia que tuve el honor de dar en la Sociedad Geográfica de Madrid el día 20 de Diciembre de 1.898, inserta en el Boletín correspondien­te de la docta corporación, donde los aficionados pueden exa­minarla. Pero deseoso de complacer al inteligente é ilustrado Director de Vida Gallega, Sr. Sola, procuraré concretar alguno délos puntos esenciales de mi criterio, aceptado ya por muchas personas de calidad, españoles y extranjeros.

La gente culta se asombra ó se burla ante la duda relati­va á si Colón era italiano, cosa natural, dado que muy pocas personas conocen minuciosamente la vida del famoso marino y porque los dogmas falsos, cuando se hallan muy arraiga­dos, difícilmente se desvanecen, aunque se opongan á la ra­zón ó á la verdad: excuso mencionar ejemplos.

1.° Se adujo la declaración de Colón sobre haber nacido en Génova, pero está desautorizada por muchos hechos. Los partidarios de Calvi, Córcega, afirman que allí existió la partida de nacimiento Colón en aquel pueblo; otras ocho ó diez localidades italianas reclaman igual honor, recha­ zando la mencionada declaración, y esto mismo hacen mul­ titud de importantes escritores. Se juzga que Colón se es­ forzó en dar un tono elevado, altisonante, á la escritura de institución de mayorazgo, en que consta aquella declaración y que esta es un mero adorno, porque su hijo é historiador dice que «suelen ser estimados los hombres sabios que proce­ den de grandes ciudades», así es que Colón -quién, como ve­ remos, no usó el título de genovés hasta que se presentó en Castilla, en cuya corte los genoveses gozaban á la sazón mucho crédito y gran acogimiento- consideró muy adecuado consignar semejante calidad, mentira lícita que favorecía sus planes, que á nadie perjudicaba y que fué naturalmente acep­ tada por la opinión pública.

2.° Su citado hijo afirma que Colón «quiso que fuesen desconocidos é inciertos su origen y patria», propósito que logró cumplidamente, guardando al efecto impenetrable re­ serva sobre su familia y parientes, y fingiéndose genovés, con So cual alejó de su verdadera patria todas las investiga­ ciones. Sus hermanos observaron igual reserva.

3.° Ninguno de los escritores españoles de la época de­ signa á Genova como lugar del nacimiento de Colón. El ba­chiller Bernáldez, gran amigo, huésped y depositario de sus papeles, no es testimonio favorable, porque si bien al empe­zar la parte de su Crónica de ios Beyes Católicos, dedica­da al Almirante, le llama «hombre de Genova», al terminarla se contradice afirmando que era de la provincia de Milán. Fernández de Oviedo, Cronista oficial de Indias, concluye dudando si era de Cugureo, «lo que más cierto se tiene»: asi lo dice.

4.° Los escritores italianos coetáneos tampoco puntua­lizan ni mucho menos el pueblo natal en cuestión. El obispo Giustiniani, que hizo averiguaciones, solo encontró que en Genova había una familia Colombo, dedicada á cardar lana, no á tejerla, y consideró lo más llano emparentaría con Colón, pero sin presentar prueba, dato ó indicio de tal paren­tesco. De aquí proviene la leyenda de que el insigne nauta pertenecía á una familia de tejedores. Es verdad que se ex­hibe cierto documento en que aparece un Cristóforo Columbo como testigo lanerio; pero, ¡oh rareza sorprendente!, en la fecha de tal papel, Colón, que ya llevaba veinte años de ma­rino, había sido capitán de un buque al servicio de Renato de Anjou y se había casado ó estaba á punto de casarse con una dama de la nobieza portuguesa: no es razonable admitir que, en tales condiciones, se prestase á figurar como testigo teje­dor, cosa sin pies ni cabeza. Pues bien, los demás documen­tos italianos presentan, á mí juicio, análogas incongruencias.

5.° En una información de las Ordenes Militares, la fami­lia legítima de Colón, prescinde de la declaración de éste en la escritura de mayorazgo acerca de su nacimiento en Géno­va, y le presenta como natural de Saona; y de la ilegítima, Pedro de Arana, hermano de la amante de aquel, Beatriz Enríquez, declara en la misma información «que oyó decir que era genovés, pero él no sabe de donde es natural», frase es­tupenda, siquiera por lo irónica. De manera que ambas fami­lias negaban que Génova fuese la patria del gran hombre.

En 1474 Colón residía en Lisboa y no sentía la con­ veniencia de fingirse genovés, puesto que, mediante un ita­liano llamado Giraldi, entabló correspondencia sobre su magno proyecto con el sabio florentino Toscanelli. Y éste en una de sus cartas, le considera y ensalza como portugués, siendo muy extraño que Colón no hubiese exhibido entonces la calidad de compatriota para captarse las simpatías del célebre cosmógrafo. Pero más extraordinario es que Gallo y Giustiniani, escritores italianos contemporáneos, afirmen que Bartolomeo, segundo hermano de Cristóbal, fué natu Lusiíania. Ningún escritor se ha hecho cargo de los dos an­teriores datos, que contribuyen poderosamente á derribar la leyenda italiana de Colón.

7.° Cuando se extinguió en el siglo XVI la línea masculina de Colón, los Colombo italianos que acudieron ambiciosa­mente al pleito originado acerca de la sucesión, no demos­traron parentesco próximo ni remoto con el Almirante y por cierto no habían desaparecido los Colombo de Génova, pues­ lo que en ella y en el siglo XVII aún existía un presbítero llamado Antonio. Este hecho corrobora el juicio acerca de lo dicho por Giustiniani, que expongo en el párrafo 4º

8.º Colón no dejó ningún escrito en italiano. Documen­tos, cartas, apuntes, notas, todo está en castellano ó en latín. En el preámbulo de su diario de navegación llama expontáneamente al idioma castellano nuestro romance. Según su hijo é historiador, tan solo juraba por San Fernando. ¡Singu­lar italiano!

9.° El mismo hijo é historiador, de acuerdo con Pedro Mártir de Anglería, italiano y gran amigo del Almirante, dice que si el apellido Colón se reduce al latín, es Colonus, no Colombo, y añade que su padre «renovó el apellido Colón». En las famosas estipulaciones de Santa Fé, estampó el mismo apellido, pues como hombre muy cauteloso, de escribir Colambo, no siendo el verdadero, se exponía en el porvenir á muchas cortrariedades. Varios años antes de su primer viaje, usaba en Portugal el apellido Colón, pues así consta en una carta del rey D. Juan (año 1488).

Omito otros interesantes datos y razonamientos. Y basta por hoy: en el próximo artículo diré algo sobre los documen­ tos hallados en Pontevedra y acerca de las lógicas conse­cuencias que de ellos se derivan.

Celso García de la Riega.

Pontevedra, Enero de 1910.

¿Dónde Nació Colón?

Correspondencia Gallega 18 Julio 1902

UN REMITIDO

¿Dónde nació Colón?

Sr.Director de La Correspondencia Gallega

                                     Muy señor mío y de mi distinguida consideración: me apresuro a dar á usted las más expresivas gracias por la benevolencia con que me ofrece las columnas de su Correspondencia Celso 18:07:1902ilustrado periodico para contestar á un artículo del señor don Leopoldo Colombo y Autrán, inserto en el no menos ilustrado Diario de Cádiz, relativo á la cuna y linaje del insigne descubridor del Nuevo mundo, Cristóbal Colón; ofrecimiento que utilizo desde luego, apesar de lo molesto y de lo difícil que es concretar en pequeños artículos periodísticos semejante cuestión; que presenta multitud, de aspectos interesantes y que, por lo misino, requiere un voluminoso libro donde se puedan contrastar y aquilatar, ya por separado y comparativamente; ya en conjunto, los innumerables datos y raciocinios aducidos y apreciados, por los diversos historiadores, y crítioos en apoyo de opuestas opiniones. Me limitaré, pues, á examinar brevemente el punto tratado por el Sr. Colombo y Autrán, descendiente, directo delmismo tronco, en una de cuyas
ramas, á su juicio, floreció el famoso nauta.

Yo no sé si el mencionado señor y sus antepasados, más o menos próximos, protestaron a raíz de la publicación de los infinitos libros que en España y en el extrangero se han dedicado á resolver el problema que origina las presentes cuartillas porque, á la verdad, no deja de ser extraordinario el hecho de que numerosos escritores de distintas naciónes se hayan impuesto toda clasede desvelos y hayan hecho -gemir tantas prensas- acerca de la materia, sin hallarse entérados de que el Sr. Colombo y Autrán ó sus antecesores, poseían los. datos y documentos necesarios para considerar resuelto, para siempre y sin apelación, ese punto histórico que ha ocasionado tantas dudas y tantas disensiones. El Sr. Colombo y Autrán ó sus antecesores debieron presentar oportunamente su alegato, no con la ocasión del artículo escrito por el inteligente y malogrado Areal, sino ante las Academias, ante el Municipio de Génova que dedicó un artístico monumento á Colón como hijo de la ciudad, ó ante el Presidente de la República francesa, uno de cuyos antecesores expidió expresivo decreto autorizando la erección, por suscripción nacional, de otro monumento en Córcega á Cristóbal Colón, á quien los abates Oasanova y Perreti y eí prefecto Giuboga habían declarado hijo do Calvi, ciudad do dicha isla.

La opinión de que el gran navegante perteneció á la familia de los nobles Colombo de Cuccaro está completa y justificadamente desechada: bastaría citar las siguientes frases del ilustre escritor italiano Bossi «¿Como puede creerse que este mismo hombre (Colon), que en sus más crueles adversidades se veía incesantemente , zaherido por sus enemigos a cansa de la oscurida de su cuna, norepliease á éstas injurias declamando su orígen si descendía en efecto de los señores de Cuccaro, Conzano y Rosígnano, circunstancia que le hubiese dado el mas alto crédito con la nobleza española?» A esta atinadísima observación hay que añadir lasigmente; ¿Y como es posible, que en la escritura de fundación del mayorazgo dé su casa y estado, que procuró rodear de prestigio é importancia, no hubiese aludido, siquiera indirectamente, á ese supuesto noble origen?

Pero el Sr, Colombo yAutrán aduce como testimonios de su afirmación, á D. Fernando, hijo natural e historiador de Colón, á López de Gomara y á Fernández de Oviedo, Cuanto al primero y al tercerola cita resulta equivocada; D. Fernando afirma, por el contrarióo que su padre, «quiso que fuese desconocido é incierto su oírígen y patria», y añade que reducido al latín, su apellido es Colonnus; entre otras indicaciones que sería prolija enumerar, hace la de que verifico un viaje á Génova; y pueblos próximos, sin que hubiese obtenido antecedentes de familia, concluyendo por declarar «que le parece mejor con empezar desde la gloria del Almirante que ir escudriñando si su padre fué mercader ó cazador de colatería>>, es decir, de familia noble… ¿Q,ué mejor ocasión que esta para citar la prosapia de los señores de Cueccaro? Cuanto á Gonzalo Fernández de Oviedo, primer cronista de Indias, se limita á consignar que «unos dicen que Colón nació en Nervi, otros en Saona, otros en Cugureo, lo que más cierto se tiene>>, frase que revela haber realizado indagaciones infructuosas, y detalle importante tratándose del primer cronista oficial del mundo descubierto por Colón, pues claro es que habría de extremar sus gestiones para cumplir cabalmente su obligación, sin que hubiera podido lograrlo.

De Lopez de Gomara, escritor muy postérior y bastante desautorizado por las fábulas que admitió y propagó en su obra, solo cabe decir en este punto lo que del ilustre Herrera; ambos tuvieron quo inclinarse al criterio dominante á la sazón, esto es, al natural deseo de las linajudas y soberbias familias que se habían enlazado á la de Colón, muy violentamente por cierto, encaminado á dar á éste una extirpe de la misma altura. Mas para formar juicios acerca de la vida del insigne marino, tan solo deben tenerse en cuenta los escritores contemporáneos, pues de los posteriores, con excepción de los casos demostrados con documentos, en el cual no se encuentra el de la cuna y linaje de Colón, no es posible admitir afirmaciones conjeturalos.

Esto mismo sucede con respecto á las genealogías nobiliarias, que es preciso mirar, con mucha prevención. Yo no dudo de que el Sr. Colombo y Autrán descienda del caballero obsequiado con mercedes por el emperador Otón en el siglo décimo; pero me será lícito presumir que el nombre del primer Almirante de Indias fué ingerido con cierta ligereza en ese árbol genealógico y para ello considero las siguientes razones:

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Cristóbal Colón y Fonterosa

Cristóbal Colón y Fonterosa

(De la Ilustarción Española y Americana) 01-08-1902

Sr. Director de la Ilustración Española y Americana

Celso-1902-01-08 Colón y Fonterosa Ils Española AmericanaMuy señor mió y de mi distinguida consideración: En la inteligen­cia de que á la acreditada publicación que dignamente dirige guia un alto espíritu do imparcialidad, me permito rogar á usted me conceda la merced de insertar en sus páginas la presente carta, á fin de que los mismos lectores que se han enterado del artículo que con el título de El nombre de Colón se publicó en el número del dia 8 de Noviembre úl­timo, tengan mayor conocimiento del asunto, por más que, para no abusar de la benevolencia de usted me limitaré á examinar dos ó tres puntos de vista y á consignar observaciones muy concretas.

Confieso desde luego que soy quien ha renovado la cuestión, no dilucidada todavía, relativa á la patria del inmortal descubridor de América, bajo el aspecto de que hay elementos de importancia para presumir que nació en España; cuestión que fué objeto de la conferencia que tuve el honor de dar en sesión pública de la Sociedad Geográfica de Madrid. Mi modesto trabajo se incluyó literalmente en el Boletín de tan docta corporación correspondiente al último trimestre de 1898, donde pueden verse los datos reunidos para fundar la opinión excomulgada, á mi ver prematuramente, en el artículo mencionado, cuyo autor, no tuvo sin duda noticia de dicha conferencia. De ello deduzco que el ilus­trado articulista ha procedido con sinceridad y buena fe, por cuya ra­zón no vacilo en someter á su juicio y al de los numerosos lectores de La Ilustración las siguientes aclaraciones.

La opinión sobre la probabilidad de que Colón haya nacido en Ga­licia, no se funda tan solo en que varios documentos del siglo XV, en­contrados en Pontevedra, contienen el apellido Colón con diversos nombres de pila, entre los cuales figuran todos los de la familia conocida del primer Almirante de las India, con except-ión del de Diego, y la mayor parte de ellos en la generación anterior á la suya, esto es, desde 1428 á 1427. Sobre simples homonimias no se puede cimentar nada sólido en la historia, raciocinio de que me hice cargo en la citada con­ferencia; pero el hecho de aparecer en los mismos pueblo y época el apellido Fonlerosa, materno de Colón (“que perdura en la provincia”), unido á los nombres, al parecer hebreos, de Jacob el viejo, otro Jacob y Benjamín (la madre del Almirante se llamaba Susana), creo que re­clama atención, y mucho más la especial circunstancia de que consten juntas en un negocio y en un mismo documento de 1437, personas de cada uno de ambos apellidos, porque de una asociación de intereses en­tre dos familias á un matrimonio de individuos de ella?, ó viceversa, del matrimonio á la asociación, apenas va distancia. Uno de los Colón pontevedreses figura como mareánte en escritura de aforamiento inclui­da por copia literal en sentencia dictada con posterioridad por la Au­diencia de Coruña: muy recientemente se ha hallado nuevo documento (Museo Arqueológico de Pontevedra) en que aparece otro Colón (Alonso de) en calidad de maestre ó patrón de un barco, pagando en 1470 el impuesto marítimo que cobraba la cofradíade San Miguel, de marean­tes por un viaje á Aveiro (Portugal).

Añádase á la antedicho que el gran navegante bautizó en sus tres primeros viajes con nombres iguales á otros locales de Pontevedra, va­rios punto del Nuevo Mundo, y puso el de La Gallega a una isla (para actos tun significativos no se acordó de Genova); agregúense las discu­siones relativas á la patria de Colón, así como los razonamientos de que voy á dar cuenta seguidamente, y se comprenderá, mejor dicho, se dis­culpará que, á la vista de tan extraordinarias y homogéneas coinciden­cias, haya concebido la presunción de que á España pertenece íntegra la gloria del descubrimiento de América.

Considero que no es un desatino dudar de la afirmación del propio Colón, consignada en solemne documento, de haber nacido en Génova. En nada absolutamente se agravia con tal duda su memoria, porque en este mundo tan solo Jesucristo no ha faltado á la verdad; bien pudo el Almirante echar mano de una invención que juzgó lícita, esto es, que en nada perjudicaba la honra ni la hacienda ajenas, y que, á la vez, fa­vorecía sus propósitos. Y la duda, á mi juicio, está perfectamente justi­ficada por numerosos hechos, entre los cuales escojo ahora el de que don Fernando, hijo é historiador de Colón, afirma que «quiso hacer des­conocido é incierto su origen y patria», cuyo objeto legró cumplidamente con la afirmación de haber salido de Genova y haber nacido en ella (frase por cierto alfo extraña), especie de coartada, con que, designando lu­gar muy distante del de su cuna, imposibilitó las indagaciones ulterio­res, hasta tal punto que su vida anterior á la presentación en Castilla, con excepción de lo muy poco que se sabe acerca de su residencia en Portugal, es un misterio. Si hubiera dicho la verdad en aquella afir­mación, seguramente conoceríamos esa interesante parte de su vida, como se conocen las de otras figuras italianas menos importantes: la de Américo Vespucio, por ejemplo. El Almirante gnardó sin duda tenaz reserva acerca de sus antecedentes: jamás nombró á sus padres y pa­rientes en sus escritos, y seguramente en las conversaciones con sus amigos y protectores.

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Conferencia “Cristóbal Colón E Modesto Bará”

Conferencia Modesto Esta conferencia será la última antes del verano el Titulo de la conferencia es

“Tralos Pasos do Orixe Pontevedrés”

Día: miércoles 26 de Junio de 2013

Hora: 20:30

Lugar: Salón de Actos del Sexto Edificio del Museo de Pontevedra (rúa Padre Amoedo Carballo, 3)

Intervienen

Salvador Bará Temes

Hijo de Modesto Bará y continuador de la divulgación de la teoría Galega.

Milagros Bará Viñas

Nieta de Modesto Bará. Miembro de la Asociación Cristóbal Colón Galego.

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