Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

La Patria de Colón V

Comunicado Progreso 10/07/1917

Casto SampedroSr Director del progreso

Muy señor mio: Los tiempos están para comunicados, Remitidos, Cartas abiertas y Contestaciones que pudieran ser cerradas.

Veremos lo que la racha dura, acaso decrezca; pero entretanto tengamos todos paciencia hay que sufrir como dice cierto borrachitonto filósofo cristiano.

Gracias una vez más.

Tengo que contestar forzosamente a lo que expone el señor Álvarez Limeses en el Progreso del Domingo. Sentiré muchísimo que le moleste lo que voy a decir: porque le estimo muy de veras, com estimé a su padre, el culto, y aplaudido y no olvidado escritor y catedrático, D. Emilio Álvarez Jiménez.

Progreso Casto 10:07:19171º Ratifico mi afirmación, hecha varias veces, de que no él a mí, sino yo a él, al señor La Riega, le di cuenta del hallazgo de varios colón, recordándole a la vez el de D. Luis, e indicándole si tendría relación con el feliz Descubridor.Todo lo demás, tanto los hallazgos (menos los que en su libro me atribuye) como las deducciones, razonamientos, afirmaciones, aplicaciones de lingüística, onomástica, etc. etc, todo eso es absolutamente suyo, y tanto, que algunas veces me permití aclararlo y discutirlo. Pero propongo y acepto que dadas las condiciones de gran asimilador poseedor de una fantasía extraordinaria, que concurría en D. Celso, haya caído de buena fe que las cosas pasaron al revés; soy testigo de casos análogos, aunque se me recuse. Por lo demás, esto tiene el único valor de no dejar a la Sociedad Arqueológico sin el breve fruto de su pequeña y escondida labor.

2º No es exacto que el señor García de la Riega haya encontrado la materia de sus investigaciones documentales en un Minutario que yo lo hubiese facilitado; era un Libro del Concejo en el que creo poder asegurar, no figuraban las alteraciones que más tarde apreciaron en su texto, llamándome entre todas la atención una mancha caída precisamente sobre lo más importante del libro, para el caso, y que hasta ahora no he podido explicar por más que lo intente. De los documentos del señor Nuñez nada supe, aunque debería saberlo, hasta hace pocos meses.

3º Se afirma que unos y otros documentos eran igualmente auténticos y que antes de ser retocados o avivados, decían lo mismo que ahora dicen. Me permito dudarlo, fundándome en lo que da de si el examen detenido de todos ellos. De todos modos, las Academias hablarán.

4º Pero si llegó la hora de hablar con toda claridad, y antes que venga y lo diga la Comisión de la Academia de la Historia, en la que supongo figurará algún paleógrafo de crédito, tanto en lo que es general como en lo que es regional y local, hay que repetir que la mayor parte de los documentos son inadmisibles, pues así lo demuestran, a pesar de la habilidad del pendolista dibujante, los trazos, el paralelismo, la inclinación, el grosor, la tinta y su corrido especial; lo apretado de lo añadido, como si aún empleando abreviaturas, no llegase el espacio aprovechado para la interpolación; el retoque de un cuerpo de escritura antigua que rodea la nueva; y las pruebas y ensayos sin éxito, hechos aquí y allá en otros folios. Las personas que facilitaron al señor La Riega algunos de los documentos, si ya contenía material punible, o aquellas a quienes les haya prestado cuando estaba sin mácula alguna, deben ser los autores de superchería tan grande y osada, que han de formar época en los anales de la paleografía mundial. Si el señor La Riega se hubiese fijado convenientemente en el estado de los textos, o se le hubiese llamado la atención, tengo por seguro segurísimo que no los habría aceptado, ni publicado; fue un abuso cometido a favor de su carácter impulsivo e impresionable, y de su noble, pero ciego entusiasmo por las glorias locales.

5º El señor La Riega limita su manifestación el hecho de haber avivado algunas palabras y por eso, respecto de los demás que se hallan entre los alterados, no puede tenerse en cuenta la indicación del señor Álvarez: esos los aceptó como buenos el autor del libro.

6º Ingenio grande, aunque labor perdida a mi juicio por ahora, es lo que se registra en el libro Colón español, pero la autenticidad de los documentos, es más importante aún; como que la ingeniosidad y apariencia de solidez del trabajo tienen por base principal su certeza.

7º Es extraordinaria coincidencia, la de que las alteraciones consistan precisamente en los nombres y apellidos del abuelo, del padre, madre, hermanos y hermanas de Colón, según la genealogía genovesa: porque a todos alcanzada imposibilidad material de que existan dos genealogías. La primera la antigua, la italiana que se acepta como buena, y la segunda la pontevedresa que es la reciente, su copia y repetición.

8º Con el temor del mal aficionado y peor discípulo, puede decirse que el articulista de la revista de Archivos, Museos y bibliotecas, Serrano Sanz, incurre en algún error y en alguna ligereza; por más que el conjunto de su trabajo persevere y aún se pueda reforzar. Tales son, lo que se refiere al enlace de las letras c y o; a su forma de mayúsculas o minúsculas, y a la calificación de ringorrango, que dá a una abreviatura(Doc Nº 9) admitida en las obras de Paleografía, y que en el sitio que ocupa pudiera indicar la forma gallega de la última sílaba del nombre propio, Cristovo, Cristóbal.

Y baste por hoy.

          Suyo aftmo.

          C. Sampedro

Continuará

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4 pensamientos en “La Patria de Colón V

  1. En esta carta el señor Sampedro indica que García de la Riega poseía una fantasía extraordinaria y a la vez le culpa de no fijarse que la mayoría de los documentos contenían material punible.

  2. En el cuarto párrafo recalca lo que yo vengo diciendo, que para Casto Sampedro, la Sociedad Arqueológica era el “único instrumento” para llevar a cabo la “posible teoría de Colón español”, y que no le había gustado que fuese Celso García de la Riega quien llevase a cabo y escrito el libro de la teoría Colón español, lo dice claramente aquí, copio y pego los dos últimos renglones del cuarto párrafo: “Por lo demás, esto tiene el único valor de no dejar a la Sociedad Arqueológico sin el breve fruto de su pequeña y escondida labor.” Era tan escondida su labor, que nadie sabía nada que fuesen a llevar a cabo una teoría o que estuviesen realizando investigación alguna, por no saber, no lo sabía ningún periódico, sociedad, ayuntamiento, etc.

    • Esta claro que Casto Sampedro se sentía despechado, pero realmente para el libro de los trece documentos aportados 9 fueron descubiertos por Celso García de la Riega y cuatro Casto Sampedro o la Sociedad, que a lo mejor tampoco fue así ya que el de Domingo Colón y Benjamin Fonterosa Prudencio Otero dijo que lo descubrió Carmelo Castiñeiras, secretario de Sociedad Arqueológica, y sin embargo Casto sampedro dice que fue el quien lo descubrió.
      Lo que queda claro es la manipulación, tergiversación y mentiras de las que hizo gala Casto Sampedro para desprestigiar a su amigo Celso García de la Riega y a la teoría Colón gallego

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