Celso García de la Riega

Biografía, Obras, Pinturas, Teorías y Artículos

Un Epitafio Celto-Suevo

Diario de Pontevedra 19/12/1905

 CelsoLa celéberrima frase -A OS- de la inscripción de Carral no es la único timbre de gloria de la Literatura especial que podemos llamar regionalista, para distinguirla de la que existe en Galicia ajena á toda tendencia ó pensamiento de antonomía. En la iglesia de Santo Domingo de Santiago tenemos otro destello de la misma literatura: es el epitafio del mausoleo en que yacen los restos de la ilustre poetisa Rosalia de Castro, en el cual parece que se ha querido atender, no al encomio de los altos méritos de la escritora, sino á consignar una fantástica historia del monumento. Por lo visto, lo que interesaba principalmente al autor del epitafio era aprovechar tan solemne ocasión para la propaganda ó para la justificación de las teorías regionalistas; pero a mi juicio, lo ha ejecutado deplorablemente, porque ha resultado una inscripción macarrónica y exhausta de todo valor literario. Merece ser recomendada á la flamante Academia Gallega, para que se entretenga con el estudio de semejante enjendro epigráfico y trasmita luego su juicio á los patriotas gallegos de América, inocentes y generosos paganos de tantos vidrios rotos.

¡Pobre Rosalía de Castro!. No han bastado los disgustos y penalidades que le llevaron prematuramente al sepulcro; era necesario que el ensañamiento de la adversa suerte te persiguiese hasta clavar á tus restos un epitafio que, mientras dure, te atormente sin piedad, haciendo imposible ese descanso en la paz del señor, invocado melifluamente por el epigrafista.

Lo primero que se advierte en el epitafio es la retumbante fórmula que lo encabeza: D.O.M., cuyo significado no es fácil acertar. ¿Dios omnipotente misericordioso?.¿ Deo optimo máximo?. Es decir ¿está en español o en latín?. Me inclino á creer lo segundo, á causa de otros detalles de la inscripción, por los cuales se ve que el epigrafista ha intentado darte un aspecto romano clásico. Para resolver la duda, á los que contemplen la extravagancia regionalista de una inscripción en semi-gallego con esas iniciales al frente, no les queda otro recurso que traducirlas así: do outro mundo, ó cosa por el estilo. Prosigamos nuestro análisis.

-Pra eterna memoria- Siempre he opinado que para es un defecto de pronunciación. En textos antiguos, la Crónica Troyana, por ejemplo, veo esta proposición con todas sus letras para y no para. Además he puesto cuidado en enterarme como la pronuncian nuestros paisanos cuando hablan reposadamente y casi siempre les he oído y les oigo para; para figura alguna vez en frases rápidas del vulgo, de igual manera que el vulgo castellano dice pa en vez de la misma para. El ilustre y cultísimo Don Juan M. Pintos, que seguramente ha sido el poeta del siglo último que más ha conocido y manejado mejor el gallego, usaba la preposición para. Esta autoridad no puede ser repudiada. De modo que la literatura regionalista ha admitido dicho idiotismo ( así lo hace con otros muchos) y lo ha llevado nada menos que al epitafio de Rosalía de Castro, que debería ser un modelo de pulcritud. En todos los idiomas hay y tiene que haber gran diferencia entre el lenguaje literario ó culto y el vulgar; pero de esto no entendía el epigrafista en cuestión. Ahí este ese para como testimonio de ello: ya veremos algunos más.

El adjetivo eterna pudiera pasar en una de las pirámides del Egipto, en el canal de Suez, en el mausoleo de Adriano y aun en el monasterio del Escorial, pero en la modesta sepultura de que se trata, resulta enfático a más no poder.

-Memoria-. El léxico gallego tiene las hermosas palabras: lembranza, membranza, recordanza. El autor á pesar de ese furor regionalista que considera á los ingleses y á los bretones menos extranjeros que los castellanos para los gallegos(!!!..), ha llenado la inscripción con palabras castellanas, según seguiremos viendo – Galicia fixo facer por suscripción nacional-.

En gallego nunca ha dicho ni dice Galicia sino Galiza. La frase fixo facer ataca los nervios menos sensibles y revela además suma pobreza de lenguaje; el autor ha debido estudiar un giro digno del asunto para evitar la amanerada repetición del verbo facer, jugueteo chabacano opuesto á la severidad y á la elegancia que requería el epitafio.

Suscripción no es una palabra gallega; nuestra lengua tiene por cierto la colleita. Esta significa, no solo, la recaudación de un tributo ó de un impuesto, sinó también la que se hace en los cepillos de las iglesias y la que verifica por cuantas personas ó entidades solicitan del público donativos voluntarios para cualquier fin.

Nacional es un adjetivo inexacto, mejor dicho, falso. No hubo suscripción ámplia, sinó reducida; y no es que Rosalía de castro no la mereciese, que la merecía universal. Es que en ello se falta a la verdad, pecado que no debe cometerse en una iglesia, porque bien puede decirse que esa suscripción nacional, apenas se extendió a más que los gallegos residentes en la Habana ( á cada cual lo suyo), que tuvieron la generosidad de enviar dos veces dinero, si señor, dos veces conste así para la verdadera historia;dos veces. Sin esta circunstancia, no habría moimento.

Por otra parte, Galicia no es nación ni lo fué jamás; algunos regionalistas, dejándose alucinar por los historiadores de percalina, han creado el absurdo nombre de Suevia para nuestro país. Dios les perdone tan tremendo desatino. El territorio dominado por los suevos comprendía con la capital de Braga, casi todo Portugal, buena parte de Extremadura, el reino de León e incluso la comarca palentina (Campos galaicos, después gótico, hoy tierra de Campos), el convento Asturicense (el Vierzo, Astorga y Asturias) y una parte insignificante del convento Lucense, esto es, de la actual Galicia, donde precisamente quedaron los naturales, y no los suevos, , por señores, según da á entender claramente San Isidoro. Pero aunque la Galicia de hoy hubiera pertenecido por completo a dicho pueblo como quiera fue la menor parte de los dominios de éstos y de ña anterior provincia romana llamada Gallaecia, claro es que no se puede reclamar históricamente para ella el título de nación. Por consiguiente el adjetivo nacional es ampuloso y falso.

La inscripción vulnera también la verdad con la endiablada frase –Galicia fixo facer-, porque ni las diputaciones ni los ayuntamientos, ni la sociedad gallega, tomaron acuerdo alguno que justifique de cerca ni de lejos tal afirmación; esta responde indudablemente á que el autor de la inscripción se hallaba ó se halla habituado á echar mano á cada paso del nombre de Galicia.

Este moimento-. La palabreja es arcaica y fea; nadie la usa actualmente sinó en el sentido de cansancio, fatiga, dolor de huesos, que es el que se le da á los de Rosalía de Castro con tales locuciones. Moimento se empleaba antiguamente pero con y no con i, lo mismo que Julio(mes): esto ha debido averiguar el autor, que á pesar de los vocablos castellanos de que ha echado mano, se vé, repito, que ha pretendido dar aspecto clásico á la inscripción, sin tener para ello el entendimiento y los conocimientos indispensables. De todos modos, aunque dicho vocablo se usase aún con la acepción de monumento, basta que tenga también la de molimiento para que un literato prescindiera de él en esta ocasión.

-Onde descansa na paz do Señor-. No es posible, repito, que haya paz ni descanso en una sepultura que ostenta semejante epitafio. La frase adecuada, concisa y elegante, sería-donde yace-, porque la paz y de la gloria del señor gozan las almas, no los restos míseros y deleznables de los cuerpos humanos; la imaginación del autor, entregada á lo enfático, le ha inspirado este desacierto.

A que foi groria da sua patria-¿Ya no es tal gloria? ¿Ha dejado de serlo?. He aquí las preguntas á que da lugar lógicamente el vocablo foi, tiempo pretérito del verbo ser. No se puede redactar peor.

Además groria es un verdadero idiotismo. No cabe ninguna duda de ello, porque no se tarta de una palabra que ha podido modificarse por la marcha del lenguaje y por el transcurso del tiempo, sinó de una voz viva é incorrupta, que forma parte de cierta oración rezada diariamente por toda clase de gentes y que sólo debe pronunciarse como en el latín: Gloria Patri, circunstancia que ha impedido é impide la adulteración de dicho vocablo por la gente culta. Groria es, por consiguiente, pronunciación defectuosa, hay una linea en el periódico que impide leer, impropio de la alta literatura.

Señora Doña Rosalía Castro de Murguia- las dos palabritas primeras se dan de bofetadas con las iniciales D.O.M. En vez de tanta palabrería hubiera sido mucho mejor la inscripción escueta, pero noble y expresiva de –Rosalía de Castro-, único nombre con que es conocida y ensalzada la ilustr e poetisa.

El añadido de Murguia sobra del todo. Nada menos adecuado que en tales casos de notoriedad y de tributo á ilustres personalidades femeninas, figuren los esposos de las primeras donnas: esto queda para sepulturas ordinarias, para las costeadas por las familias respectivas. Tan temeraria intrusión, distrae la atención de los lectores del epitafio hacia otra persona, para la cual, aunque muy apreciable, no se ha hecho el mausoleo, utilizando así y obscureciendo á la vez la fama de la sepultada en éste. En lugar de dicho añadido, ha debido ponerse el apellido materno de la escritora.

Celso García de la Riega

(Se continuara)

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: